Hace unas semanas les preguntábamos a León Benavente lo que les diferenciaba como grupo. “Nuestros conciertos”, respondían con seguridad. Había que ir al “concierto más ambicioso” de sus vidas para comprobarlo. Esto es lo que pasó en "El Festín", el 10 de enero. Si sufres de FOMO no sigas leyendo. Ah, y que aproveche.
Pista sin un hueco en el Movistar Arena, gradas dispuestas a no posar el culo en el asiento y “ÚSAME/TIRAME” para abrir boca. En el escenario, un quinto León Benavente que iba a darle el toque “Nuevo Sinfónico Caótico” a todos los temas del setlist: Martí Perarnau IV (Zahara, Jero Romero…). Gran acierto.
Degustación de catorce invitados
“¡Esto va a ser como una fiesta de cumpleaños!” gritaba Abraham Boba (voz y teclados). Así que para allá que fueron las primeras invitadas: Hinds, partidas de la risa y con ganas de corretear, a acompañar a estos nuevos amigos en “NADA”. He aquí los únicos 30 segundos del concierto donde el sonido dejó un poco que desear. Nada que no solucionara el coordinadísimo (y emocionado, a juzgar por sus abrazos desde la mesa de sonido) equipo del grupo.
Anni B Sweet y Víctor y Julia (Rufus T. Firefly) le dieron nueva vida a “Como la piedra que flota” y las míticas “Ánimo, valiente” y “La Ribera” las jugaron los Benavente sin acompañamiento. Quizá justo por eso fueron los momentos más memorables: tras más de una década, siguen bordándolo por su cuenta.
Nacho Vegas apareció para doler un poco en la larguísima canción del daño: discreto e incómodo, aunque probablemente ese era el objetivo. Tulsa subió a completar “GERRY”; Eva Amaral brilló, como de costumbre y siempre en forma, con “Estado Provisional” y Nuno de Grande Amore se jugó la vida tirándose a un público al que de vez en cuando el cantante daba un toque de atención para que se animara. Si es que ya no son millenials, Abraham.
“SU VERSO” con Cristina de El Columpio Asesino fue de esas cortitas, intensas y necesarias; Ángel Stanich dio vida a “QUÉ CRUEL” danzando como un duende y preparó las distorsiones para “Fukushima”, con la banda gallega. Aquí, permitidme parar para solicitar una versión conjunta del tema de Triángulo de Amor Bizarro en plataformas: si el desamparo tuviera banda sonora este sería el track principal.
Un gigante Ferreiro (¿hay algún concierto en el que no aparezca este hombre?) gritó “LA AVENTURA” y el fin fue llegando con la batalla de punteos entre Luis (guitarra) y Carlos Elías de Alcalá Norte (¡¿¡¿hay algún concierto en el que no aparezca este hombre?!?!), que subió con Cristina de nuevo para hacernos gritar “Ser Brigada”. Ya no hizo ni pizca de falta animar al público.
Los postres
Después de agradecer, papel en mano, uno por uno a cada persona que había hecho posible ese concierto y homenajear a Los Ilegales con “una versión punki de Europa ha muerto”, solo les quedó tirarse al suelo un rato y encender esa bola de discoteca gigante que reinaba en el techo del Palacio de los Deportes. “EN EL FESTÍN” y “Gloria” cerraron este menú gourmet, con una sobremesa de casi todos los participantes (no me suena ver a Nacho Vegas dando botes) sobre el escenario mientras Abraham, ya sin chaqueta y sin reparos, chillaba entre el público “Ayer Salí, sí”. Un banquete bien servido y sin sobras. Cuando León Benavente hablaba de sus directo, se refería exactamente a esto… Que aproveche siempre.

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