Ignoramos si ha sido mera coincidencia que se anunciará este concierto en la misma semana en la que se ha producido el lanzamiento del primer disco …..¡en 26 años!…. de los felinos de Massapequa (Long Island, NY) , pero el homenaje de Carlos Beltran en su actual reencarnación, Micky & the Buzz, a los Stray Cats no ha podido ser más puntual en tiempo. Uno que todo sea dicho no tiene todas consigo sobre lo que pasará dentro de tres semanas, tenía claro que mejor asegurar disfrute felino de la mano del más setzeresco de los guitarristas bilbaínos.

Pero la velada, en un registro totalmente alejado, la abría un Juanjo Espizua (foto inferior) que había elegido posar su mirada sobre el folk clásico norteamericano (bajo el título de “Folkway Aftermath”) y eso ya de por si era un plato digno de ser degustado. Juanjo ejecutó intimista, en solitario con la simple ayuda de acústica y armónica, arpegiando suavemente una Gibson de nítido sonido, con voz tranquila como un folksinger arcano.

Parapetado tras su guitarra acústica procedió a su revisión que tuvo su segunda parada en “Frankie and Johnny”, canción ampliamente visitada desde bluesmen como Leadbelly o Mississippi John Hurt a proto rockers como Cash o Vincent, y que Juanjo interpretó con rasgueo y letra arrastrada recreándose en la interpretación.

Revisó piezas del “Anthology of American Folk Music” de Harry Smith como esa piedra fundamental del folk blues que es “Stagger Lee” (Stackalee) con Juanjo cadencioso en la narrativa de la historia de este asesino que Greil Marcus glosó en su “Mistery Train” y que también ha conocido múltiples readaptaciones a lo largo del tiempo. También de Leadbelly ejecutó su original “Black Betty” ese lamento de cadena de presos cantando al unísono que Juanjo ejecutó con interpretación vocal sentida.

Juanjo Espizúa intercaló algún tema propio como “1979”, una canción que reconoció dedicado a ese trastorno vital que supuso la mili para muchas generaciones de jóvenes, con voz arrastrada con ecos de Mike Scott y rasgueo de guitarra a lo Young, brillante pieza. O “Slow Down” otro original en diferente registro rompiendo un poco el desarrollo folk del resto de la intervención.

Con Mati a la voz principal y en dúo ejecutaron “Katie Kruel” que presentó como la historia de una prostituta que sigue a las tropas en la guerra civil norteamericana, con aires victorianos la suave voz de Mati envolvió el ambiente en una interpretación muy sentida. Espizua cerró finalmente con “The House of Rising Sun” en sonoridades más folk y oscuras que la versión que los Animals inmortalizaran.

Izar & Star nos ha dado muchas grandes noches pero hay algunas que están grabadas en la memoria, no recordamos si fue el segundo concierto del ciclo I&S pero seguro sí el segundo al que asistimos, cuando Beltran y sus secuaces dieron un repaso vertiginoso a un buen número de clásicos de los 50s. En esta ocasión Micky & The Buzz (fotos inferiores y encabezado) )revisaban a su manera el cancionero de Stray Cats con eléctrica y también felina front-woman al frente, la italiana y transversal (milita en la banda punk Shöck) Micky Paiano. Y sobre todo poniendo en el centro del escenario y homenaje el saxo del estajanovista Willy “Calambres” que brilló durante toda la noche. La gracia estaba en ver el repertorio elegido para el homenaje y es que ese instrumento aparece en contados momentos de la discografía del trio gatuno, principalmente en sus 3 primeros discos pero siempre de forma puntual. A la postre el repertorio sorprendió por alternativo y menos trillado, muchos de los temas interpretados en el homenaje es posible que no hayan conocido interpretación en directo por quienes los crearon y es que a estas alturas del Izar & Star ya se exige hilar muy fino.

Abrieron con una dupla instrumental para establecer las bases de su revisión y con dos piedras angulares en el repertorio de los Cats las iniciáticas “Runaway Boys” guiada por el fraseo del saxo de Willy junto a Carlos repartiéndose protagonismo recreando los solos de Setzer y enlazada con un “Rock This Town” aguijoneada con afilada guitarra rítmica mientras Willy remedaba la pista vocal con su saxo antes de pasar Carlos a los solos. Ahí es nada.

Y justo cuando nos preguntábamos donde estaba la vocalista esta apareció en escena con un tocado tropical en su cabeza a lo Carmen Miranda para atacar con rajo la poli rítmica “Wild Saxophone” (original con diferente título de Roy Montrel) y el saxo aullando encabritado al compás de la canción.

El más ritmanblusero “Gonna Ball” fue revisitado en tres temas, algo que sus creadores no se dignan hacer a pesar de la calidad de ese su segundo trabajo. La saltarina “Wasn’t that Good” (en el original de Wynone Haris) siguió con intercambios de voz – esos jadeos de puente – guitarra y saxo. Seguida por la menos previsible “(She’ll Stay Just) One More Day” cantada entonces por el contrabajista Lee Rocker con cadencia de blues a medio tiempo y con el órgano del original reinterpretado a la limón por Carlos y Willy en desarrollos instrumentales alternativos, por ello quizás la más personalista de las revisiones de la noche.

Previsible por el protagonismo de los saxos en la versión de Stray Cats era la inclusión del “Look at that Cadillac” que brillo con la voz y la interpretación física y gestual de Micky, ahora si más pegados al original. “Ubangi Stomp” a ritmo de ska sonó más bailonga pero menos afilada que la grabación de los Cats, con saxo jamaicano, Micky rompiendo la voz y Carlos remedando las líneas arábigas de su parte solista. Solo a continuación bajaron ritmo y decibelios con “Lonely Summer Nights” con preciosista saxo arquetípico de las baladas de los 50s.

Se atrevieron con “Lucky Charm (ooh wee Suzy)”, una rareza extraída de un maxi de la época de RantnRave, su tercer LP, que sonó a gloria, mostrando una vez más la negritud de parte del repertorio felino. Seguida por “Fishnet Stockings” energética y súper vitaminada con más guitarra – ¡y que guitarra! – que saxo en esta interpretación ejecutada a velocidad imposible.

Para la traca final se reservaron un “Stray Cat Strut” más rutinario donde invitaron a dos espectadoras del público a subirse al escenario a bailar junto a la cantante. Por supuesto en un homenaje a los Cats no podía faltar Eddie Cochran en forma de “Jeannie, Jeannie, Jeannie” con voz rasgada de la cantante, el registro que más bordó toda la noche y sus flamígeros desarrollos de guitarra. Y un pre cierre con “Rock This Town” ahora si con Micky a la voz, la banda caliente y todo empastado….incluso demasiado para el público que no se esperaba tan abrupto final.

Lo cierto es que en este longevo ya Izar & Star ya es bastante claro que la clave está en el trabajo, el cariño y el esfuerzo que se ponga en montar el repertorio para el homenaje. Hay noches correctas y unas pocas en las que salta la chispa. Así que cuando la magia fluye, eso se contagia del escenario al público y como anoche el público acaba pidiendo un bis imposible con ya 13 canciones interpretadas no había más pólvora así que la banda se vio obligada a salir a escena para bis repetido de “( Every Time I Hear) That Mellow Saxophone” y “Look at that Cadillac”. Próxima parada el Azkena, veremos si el original está a la altura.