I FIESTA DEMOSCÓPICA ANDALUCÍA
ConciertosLa Demoscópica

I FIESTA DEMOSCÓPICA ANDALUCÍA

7 / 10
Ramón Iriarte — 06-11-2002
Empresa — Mondo Sonoro
Sala — Planta Baja
Fotografía — J. E. Gómez

Primera de las citas en clave maquetera que la edición Andalucía-Murcia ha programado para los próximos meses y que tuvo su inicio en Granada el pasado 18 de octubre. El marchamo de esta fiesta-concierto era claramente pop, aunque enriquecido con diferentes ingredientes. Las bandas (todas afincadas en Granada) encargadas de completar el cartel de la denominada Fiesta Demoscópica fueron, por orden de actuación Lori Meyers, Fiona May y Metroland. Con pasmosa puntualidad, la sala Planta Baja presentaba uno de los llenos más sorprendentes de los últimos meses, porque, aunque la entrada libre tuviese su reclamo, trescientas personas sólo se juntan hoy en día frente a una bolsa de hielo y una botella de Dyc. El inicio correspondió a los más melódicos de la noche, Lori Meyers (en la foto), quienes -con un sonido compacto desde las primeras notas- desgranaron su colección de hits eternamente jóvenes y capaces de convivir en algún lugar entre el desamor y la melancolía. Sustentados por una base rítmica sin fisuras y un entramado de guitarras copioso, la frágil voz de su cantante sorteó los largos fraseos en castellano que recuerdan a sus paisanos más ilustres, pero que encuentran en los coros un contrapunto idóneo con el que salvar comparaciones odiosas. Sin duda el set más ovacionado por el público fue el de ellos. Ocupando la segunda posición, Fiona May se perfilaban como una vuelta de tuerca más en la atmósfera sónica de la noche, y así fue. Menos concisos en sus planteamientos que sus predecesores y con una fuerte carga eléctrica en todo el trazo de sus canciones, mantuvieron los niveles de densidad en los límites del power pop menos previsible. Una voz fría, unos textos en inglés y sus contrapuntos instrumentales, auparon un repertorio falto de dinamismo, pero derrochador de energía. El fin de fiesta no podía adquirir tintes más lúdicos con la presencia de Metroland, trío de guitarras y sampleados que, con un frontman camaleónico y una amalgama de juegos florales, acompañaron sus canciones de pop temperamental no exento de actitud y desenfreno. Sin que apenas nos diésemos cuenta y sin que sintiésemos la necesidad de atender al reloj, vimos pasar ante nuestros ojos a la que está llamada a ser la nueva hornada del pop andaluz.

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