La realidad virtual, placebo para paliar la falta de conciertos
Conciertos / Estopa

La realidad virtual, placebo para paliar la falta de conciertos

7 / 10
Alejandro Caballero Serrano — 24-11-2020
Fecha — 09 noviembre, 2020
Fotógrafo — Archivo

Reinventarse o morir, eso dicen. Y, conociendo a los hermanos de Cornellà, no iba a ser lo segundo. Estopa es uno de los muchos artistas que han tenido que aplazar su gira por la actual crisis sanitaria.

Pero no podían dejar a su público sin un directo, aunque fuera de una manera un tanto especial. Por eso, los Muñoz se han aliado con Dream Fest para publicar un concierto en un streaming de 360º y en realidad virtual. ¿Cómo funciona esto? Muy fácil, tienes varias opciones para verlo: en el ordenador, en el móvil o con gafas de realidad virtual. El concierto está pensado para verlo en esta última opción, ya que incluye efectos especiales que se pueden perder en la versión más ‘normal’. Por tanto, hablamos de una experiencia totalmente inmersiva en la que disfrutas tú solo de Estopa y toda su banda. Aunque quizás el problema es el hecho de no poder compartir con nadie esta realidad virtual.

Pero vamos a lo importante, al concierto. Nos encontramos a todos los integrantes que acompañan a David y José en sus directos, están todos dentro del escenario 360º del Dream Fest. El evento consta de veinticuatro temas de toda su discografía, aunque la mayoría son de su último trabajo “Fuego” (Sony, 19). Empiezan el evento dando vueltas a la cámara que lo graba, obligando al espectador a girar sobre sí mismo para apreciar donde está cada integrante de la banda.

Arrancan con su mítico “Tu calorro”, dónde ya ves que por mucha modernidad que tenga esto, ellos siguen funcionando de la misma manera. Sumergidos en las altas pulsaciones de este tema, nos las mantienen arriba con las siguientes cuatro canciones: “Vino tinto”, “Fuego”, “Atrapado” y “Yo no estoy loco”. En “Fuego” podemos apreciar mejor los efectos especiales que tiene el concierto con las llamaradas que parecen incendiar todo el escenario y a los propios artistas.

Y, después de este inicio tan frenético, dan paso a un repertorio más calmado. Con más canciones nuevas que viejas, pero con su marca siempre presente. Esta etapa la comienzan con “Despertar” (la cual van a grabar de nuevo pronto con Amaral) y la sigue “El último renglón” junto a “Ya no me acuerdo”, el único tema que canta José en solitario. Pasamos a la excentricidad de “Pobre Siri”, donde no podían faltar los elementos visuales, con el símbolo de la voz de Apple rondando a nuestro alrededor.

Aunque cuatro canciones tranquilas son demasiadas para los de Cornellà. Empiezan a elevar el ritmo con las nuevas “Camiseta de Rocanrol” y “Corazón sin salida”. Y, aunque por su inicio parece indicar otro bajón, “Tragicomedia” es la que nos marca que las pulsaciones vuelven a estar arriba, y ya no van a volver a bajar. Esto continua con tres de los mayores éxitos de la discografía de los Muñoz: “Malabares”, “Vacaciones” y “La raja de tu falda”.

En estos instantes, en un concierto normal, harían el paripé de irse del escenario para volver a cantar sus grandes éxitos. En esta modalidad, por suerte, no tenemos que vivir esta espera que a veces se hace eterna. Por tanto, nos rescatan en este final apoteósico los grandes éxitos de su amplia discografía. Esta ‘segunda parte’ la comienzan con un medley de “Cuando cae la luna” y “Penas con rumba”, donde el mítico Juan Maya se acerca con ellos a tocar la guitarra.

A partir de este momento, vemos a toda la banda sumergida en una vorágine de hits de Estopa. La mítica “El del medio de Los Chichos” es un indicador de que vienen los temas más emblemáticos. A esta, le siguen “Me falta el aliento” “Pastillas de freno” “Partiendo la pana” “Fuente de energía” y “Cacho a cacho”. Una apoteosis de rumba con rock and roll, esa mezcla que solo saben hacer ellos. No ofrecen ninguna tregua entre una y otra y se entregan al máximo, aunque sea a través de la pantalla. Terminan con “Como camarón”, no podía ser de otra manera, es la canción que cierra sus directos y la más escuchada en Spotify con más de 55 millones de reproducciones. Cierran por todo lo alto.

Sin duda, un espectáculo único que merece la pena ver por lo diferente y personal que es. Lo único que se pierde en este tipo de conciertos son las charlas que tenían los artistas con los espectadores, que en el caso de Estopa eran casi constantes, y el hecho de no poder compartirlo con nadie (en el caso de verlo con las gafas de realidad virtual). Aún y así, es de aplaudir el gesto que han tenido con sus fans de poner un directo íntegro a su disposición por apenas 5€. Una pequeña muestra de lo que viviremos, si todo va bien, con la segunda ronda de la Gira Fuego por toda España.

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