Cuando hablamos de asistir a una actuación los denominados “seguidores del legado de Hendrix”, las expectativas se ponen muy por las nubes. Tras haber formado parte de los carteles de los festivales más reputados del género, Earthless se pasaban este pasado jueves 9 por el Kafe Antzokia de Bilbao acompañados de los californianos The Shrine.

Mientras aguardábamos a que abrieran puertas, recordamos la anterior visita de este power trío de Skaters. Esta vez contaban con un nuevo componente entre sus filas, la bajista de los Nashville Pussy, Corey Parks, gran amiga del fallecido Lemmy Kilmister y que aportaría un toque distinto a lo que la banda había venido ofertando hasta ahora, pasando de un sonido stoner rock clásico a un aire un poco más glam.

La banda comenzó con energía y actitud, pero tal vez el sonido y el setlist no fueron lo más adecuado, teniendo en cuenta que compartían escenario con los colosales Earthless, unas de las bandas referentes del rock psicodélico yankee, con una trayectoria que da su comienzo en 2001.

Siguiendo con la actuación de The Shrine, se vio que disfrutaban en el escenario, e intentaron transmitir esa energía al público, que iba llegando poco a poco, dando a entender que igualmente el plato fuerte era Earthless, y que la propuesta de The Shrine puede resultar un poco repetitiva a veces si no eres un gran fan de la banda. Fueron no obstante despedidos entre aplausos y el público pareció quedar bastante satisfecho aún a pesar de la longitud de su actuación.

Y entonces, se hizo la magia.

Con una solidez pasmosa, Isaiah Mitchell, Master & Commander de unos veteranos Earthless, comenzó a golpear sus cuerdas con una falsa ilusión de descontrol, y decimos falsa pues si algo tiene Izzy sobre su guitarra es un control absoluto, convirtiendo su instrumento en una extensión de sí mismo. Acompañado por una solidez brutal de Mike Eginton al bajo, quien une la técnica a la capacidad de soportar el peso de un mastodóntico Mario Rubalcaba a la batería, que combinaba la potencia, velocidad y precisión rítmica, no dejando ni un golpe de sobra, y clavando además cada acento en el sitio idóneo.

Abriendo con la inmensa “Urulu Rock” de su anterior trabajo “From The Ages”, demostraron uno de los puntos más fuertes de la banda, la capacidad de improvisación en directo. Siendo para ellos una condición imprescindible el hecho de jammear durante cada actuación con el fin de ofrecer una versión más fresca y diferente cada noche, convirtieron esta canción, que es una de las favoritas de un servidor, de 16 minutos a casi media hora de tema.


Acompañados por un juego de luces psicodélico que reflejaba todos los colores del arcoíris con la misma frecuencia y variedad que Isaiah surfeaba por las notas de su mástil, pasamos a la siguiente pieza, sin que nos diera tiempo a apenas recuperar el aliento. La pieza que da nombre a su último trabajo “Black Heaven”, grabado en Rancho De La Luna con la producción de Dave Catching, fue la que sucedió a la primera, otra de una extensión notable con su correspondiente fragmento improvisado, pero que cuenta con la particularidad de todas las canciones del nuevo álbum: una estructura más clásica. Casi por primera vez en la carrera de Earthless, tenemos riffs pegadizos que mismamente podrían ser de Led Zeppelin que de Black Sabbath.

Le siguió “Electric Flame”, otro tema de su último trabajo, y en el que el guitarrista hizo por primera vez las veces de cantante. A mí personalmente me gusta, ofrece un toque distinto al repertorio de los californianos, pero si tengo que elegir me quedo con la faceta psicodélica desmesurada. Y en la misma línea sigue “Gifted by the wind”, en la que es más que notable la infulencia Hendrixiana, con una progresión hipnótica desde el Wah al frenesí de punteos lisérgicos.

Y llegamos al final del concierto, con ”Violence of the Red Sea” haciéndonos bailar como locos en otros 10 minutos de viaje armónico y dejando al público con ganas de más, deseo que fue cumplido por el poderoso trío de San Diego, interpretando una cover que hizo que el público terminara de perder los estribos.

Queda pues demostrado que Earthless no decepcionan, es una de las bandas más en forma del panorama actual en cuanto a sonido, presentación y disfrute, tanto visual como auditivo, y si no los has visto, estás tardando. Tardando… y mucho.