Hay que celebrar la vida, y que mejor manera que con cultura: cine, gastronomía, deportes, talleres, arte y música. Eso es precisamente lo que ha ocurrido el fin de semana del 19 al 22 de septiembre en Orereta-Renteria. Una celebración en forma de festival llamado Atlantikaldia, siempre con una referencia al mar y con cabida para todos los humanos del mundo y sus culturas, ejemplo de mestizaje y abertura mental necesaria en estos tiempos inciertos, en los que hay que utilizar todos los sentidos para sentirte vivo.

Alrededor de 4 escenas se desarrolló la musical “carta de navegación”, nombre con el que se define al programa de actividades, el escenario principal llamado Itxasargi, como segundo escenario el situado en Herriko Plaza, el Kalekaia en la zona de Panier atravesando el rio y el escenario Herrixka en la alameda construido con castillos inchables.

El jueves comenzaron las actividades y talleres a las cinco de la tarde y a eso de las seis comenzaban a sonar Nogen en el escenario Herrixka, los donostiarras en formato acústico con su fusión folk-rock en euskera bien trabajada y con muy buenos arreglos presentaron la canción “Marean” compuesta especialmente para el Atlantikaldia 2019, fueron los primeros en tocar en el festival y con bastante público, las cuatro primeras filas a rebosar de niñas y niños, buen ambiente. Tras ellos, en el mismo escenario, le tocaba el turno a Nosa Marshal, nigeriano afincado en gipuzkoa y que con su guitarra y su voz defendió un repertorio de world music, afrobeat y reggae de su propia factoría, temas incluidos en su Ep “Children’s Opinion” publicado el año pasado y que gustó mucho al numeroso público que agradeció la dulzura de su voz y su energía positiva imprimida en las canciones.

Poco después y ya en el escenario principal, Oreka TX junto a la banda San Salvador fusionaron dos mundos partiendo siempre del sonido de la txalaparta extrapolado a las armonías vocales casi gregorianas de los franceses y resultando algo interesante desde el punto de vista rítmico, curiosa unión de dos formas de vivir la música. Con aplausos e incluso coros del público se dió por concluida la primera jornada.

El viernes a las siete de la tarde Maren en el bonito escenario situado en Herriko Plaza fue la encargada de abrir la jornada musical, la joven cantautora de Gallarta sonó fresca, con descaro y soltura, sorprende que alguien tan joven transmita de esa manera, parece que te canta alguien de más edad, o dicho de otra manera es como si se hubiera comido a grandes escritoras y cantantes que hablan a través de ella, composiciones geniales de corte pop o folk con tintes indie, me gustaron las letras y los mensajes de esta promesa de la música que con su preciosa voz y su guitarra presento los temas de su EP “Alguien sin vergüenza” cantando en inglés, castellano y euskera.

A las ocho y en el espacio gastronómico Gastrogune las hermanas de Ondarroa Ane y Miren Aguirre, que forman el dúo Biren ofrecieron acompañadas de un cajón, una guitarra y sus dos bonitas voces un concierto con temas suyos en euskera y algunas versiones de autores vascos, poniendo el toque musical y haciendo agradable para todo el público la estancia en esa zona. Ya para esa hora se veía buen ambiente y cada vez más gente se iba acercando a Rentería para disfrutar de los conciertos de la noche.

A la misma hora y en el escenario principal Abdul & The Gang desde Marruecos comenzaron con una intro ambiental de percusión y guitarra para pasar a ritmos raï y funk mezclados, puro ritmo para bailar, la banda formada por batería, bajo, percusión, guitarra y sección de vientos: saxo, trombón y trompeta, y la voz enérgica y juguetona de Abdul, que dirige el show llevando el timón hacia el hip-hop a veces y otras hacia el afrobeat pero sin perder el toque Magreb y melódico árabe tan característico del norte africano. Todo el publico se contagió y bailó con ellos, en la mitad del concierto apareció en escena el acordeonista Agus Barandiaran de Korrontzi, añadiendo sus melodías tipo Arin-Arin, también dos bailarinas vestidas de blanco sumaron su coreografía a la colaboración, el publico coreaba a voces mientras la saxofonista interactuaba en solo con el acordeón, uno de los momentos de la noche. Buen concierto.

A las nueve y media en el escenario de Herriko Plaza el grupo de rock ambiental de gasteiz Montauk descargaron sus atmósferas postrock cargadas de sintetizadores y electrónica. Mucha dinámica en las canciones, pasando de momentos de calma y voz susurrada, con letras poéticas en euskera, a momentos de energía y distorsión, creando universos sonoros en los que sumergirse. Al terminar el concierto de los de Vitoria toda la gente se fue acercando al escenario principal donde a las once de la noche se esperaba con muchas ganas a uno de los cabeza de cartel, ni más ni menos que The Skatalites, desde Jamaica. Es sabido lo que siempre ha gustado la música jamaicana en esta zona de gipuzkoa, por eso el público acudió en masa para disfrutar del ska original de manos de uno de los grupos fundadores del estilo, allá por el año 1964. Mucha gente llenaba la carpa y alrededores cuando la banda irrumpió en el escenario, con el grito de “freedom, askatasuna!” dado por el teclista y corista comenzaron con el mítico “10, 9, 8, 7, 6 … zero!” y su Freedom sound, temazo. La gente se puso a bailar desde el minuto uno, haciendo sentir bien a la banda formada por batería, bajo, teclados, guitarra, trombón, saxo, trompeta y voces. Mucha gente joven entre el público que seguro era la primera vez que veían a los jamaicanos en concierto. “Rock Fort Rock”, “Guns of Navarone” y todos los clásicos que les hicieron conocidos mundialmente sonaron en Orereta. Tras tocar el conocido “James Bond” que todos bailaron y celebraron, Ken Stewart teclista y ex-manager de la banda presentó al trombonista, Jordi Sanchez desde Valencia, diciendo que era su primer concierto con ellos. A continuación entró en escena Doreen Shaffer, cantante jamaicana que recibe el nombre de Queen of Ska por haber trabajado en los 60’s con Skatalites así como con Studio One, Bunny Lee y otros productores de la isla. 55 años de aniversario de una banda en la que ya no quedan prácticamente miembros originales vivos, en este concierto solo ella pertenece a la formación original. Sus primeras palabras fueron “Hola Madrid, nice to meet you” el público que la estaba aplaudiendo le gritaba que no, que no estábamos en Madrid, a pesar de la “anécdota” la gente le aplaudía y le perdonó la equivocación geográfica. Comenzó a cantar y todo el mundo se puso a bailar y a cantar con ella, después cantó “Nice Time de Bob Marley” y fue uno de los mejores momentos de la noche, ella pidió un drums and bass y se quedaron Val Douglas al bajo y Trevor Sparrow a la batería tocando sos haciendo vibrar a la gente. Después vino “Simmer Down de The Wailers” y ya el público entregado a la fiesta ska bailó libre. Ella se fué del escenario entre aplausos y la fiesta siguió con “Rock Fort Rock”, reggae que hicieron cantar a toda la gente coreando la melodía principal, y se volvieron al drums and bass de Val Dougals y Trevor Sparrow, un verdadero lujo. En el siguiente tema, “Guns of Navarone”, entraron en escena Raquel Koroma y Isheba bailando sus coreografías sobre el ska y animando todavía más al público, la irunesa con muchos años de experiencia en el baile dancehall y reggae junto a su hija Isheba formaron un dúo perfecto sobre el escenario, cosa que se contagió al público que disfrutaba, de esta forma con “Phoenix City” se despidieron entre gritos y aplausos del público. La banda volvió a la cuenta atrás del Freedom sound para terminar con el mismo tema que había comenzado.

El público gritaba por más música y hubo bis, cuando Doreen y todos los demás volvieron a la escena ella pidió perdón por el saludo del principio diciendo “estamos en Basque Country, perdonadme”, la gente entregada y con ganas de una última canción aplaudía, terminaron el concierto con “Your wondering now”, original ska del año ‘66 que Amy Winehouse hizo versión hace pocos años, también original de Studio One en Jamaica y The Skatalites que dejaron al público muy satisfecho con su concierto en Renteria, conciertazo. Después en el escenario Herrixka, Mambe & Danochilango a eso de las doce y media de la noche interpretaron un repertorio de canciones mexicanas cantadas por ella y mezcladas con bases electrónicas por él en una fusión muy curiosa y experimental, mezclando el universo del cantautor y cancionero popular con la electrónica e incluso con el hip hop. La maraca y la voz solas por momentos y por momentos drum&bass electrónico sonando fuerte, mucha dinámica. Con ellos terminó la jornada del viernes en Atlantikaldia.

A las doce del mediodía Ro desde Azpeitia, formada por batería, bajo, y dos guitarras, con su Post Rock instrumental y sus melodías profundas y melancólicas abrieron la jornada en el escenario Herrixka. Secuencias de piano que van progresando y creando ambientes hasta concluir en un estallido de distorsión y fuerza para luego volver a la calma inicial. Buena ejecución y composición. También a las doce se celebró un taller de rap dirigido por La Basu, conocida cantante del estilo que hace una labor buenísima con estas actividades.

A la una del mediodia en Herriko plaza, Flavio Banterla con su preciosa y fina voz tocó los temas de su disco “Mystic Pop”, en formato acústico, con guitarra, violín y piano, sin bajo y con cajón flamenco. Delicadas melodías y susurrantes frases sobre unos textos galácticos que recuerdan al amor, al sentirse bien y a lo más cercano del humano. Con su acento italiano y la mayoría de textos en castellano demuestra un estilo personal e inconfundible de expresarse y crear música. Bonito concierto.

A eso de las dos Pitxi eta Olaia con su guitarra y cajón deleitaron la zona del Gastrogunea con sus canciones en euskera y el ritmo desenfadado y alegre de sus voces. Glamity Sound estuvo seleccionando música en la zona de Kalekaia por Dj Mudo.

El sábado a las cinco de la tarde Ane Leux con su bonita voz, defendió a dúo con otro guitarrista sus canciones delicadas, intimistas y místicas hasta cierto punto. Tempo tranquilo y hasta meditativo con melodías agradables y sencillas. Destacar el slide de la guitarra solista. Con un estilo indie-pop y esa tranquilidad que la caracteriza continuó la jornada con su música en la plaza de la Iglesia del escenario Herriko Plaza. A las seis en Kalekaia, Chalart58 el productor barcelones de Dub junto a Matah, que lleva muchos años cantando en la escena, deleitaron al personal con su mezcla en directo de reggae, dancehall y dub, y la energía de ella, su voz rasgada y su mensaje.

Una hora después en Herriko Plaza, La Mare desde Cadiz y su banda, empezó ella sola con un tambor y un ritmo tribal mientras los demás músicos iban saliendo al escenario, dando un recital de canciones frescas y pegadizas fusionando diferentes estilos pero con el arte gaditano siempre presente. Ella agradecida de estar en el País Vasco, que siempre les tratan muy bien y así continúan con una bachata, que el publico numeroso bailó y aplaudió agradecido. Arpegios africanos y letras alegres en castellano hacen el disfrute de la gente que llena la plaza. Su voz transmite a pesar de no ser potente ni especial, la banda suena muy bien. Conectan con el público, en definitiva buen concierto.

Sobre las ocho en el Gastrogunea Hugo Silveira, excelente guitarrista y cantante brasileño amenizó la zona de gastronomía con sus ritmos brasileños y clásicos de la canción popular de Brasil. A la misma hora en el escenario principal Benim International Musical desde Benim, comenzaron fuertes con percusión tradicional poco a poco fusionándola con funky a ritmo completo y voces, dos voces de chica como voces principales y cuatro coros, seis en total, incluso rapeando y dándolo todo desde el minuto uno! Auténtica demostración de energía en el escenario, banda compuesta por batería, bajo, teclados, guitarra y percusión. Animaron la puesta de sol en Orereta y calentaron el ambiente de tarde que era tranquilo hasta el momento, los africanos supieron hacer bailar al público asistente con su afrobeat mezclado con hiphop, funky, rock, reggae, calypso, muy dinámico y bailongo.

Ya de noche y en el escenario de Herriko Plaza Sara Zozaya en formato dúo junto a la chelista Itxaso Navarro ofreció un concierto intimista y tranquilo en comparación con los conciertos de la donostiarra junto a Nerabe, con su guitarra eléctrica, su voz melosa y aterciopelada y el chelo supieron agradar al público presente, que escuchaba atento y aplaudía cada canción.
A la misma hora sobre las nueve y media de la noche pero en la zona de Kalekaia Glamity Sound, esta vez acompañado al micrófono por Aiala, joven promesa del dancehall reggae y soundsystem de bizkaia, ofrecieron una sesión de dancehall y reggae seleccionada por Dj Mudo y cantada por la bonita voz de Aiala, habrá que esperar a ver futuros trabajos de esta promesa para ver la evolución de la cantera del reggae dancehall en Euskadi. Dieron el toque reggae a la noche antes del concierto de una de las cabeza de cartel del festival. Toda la zona donde se desarrollaba el festival estaba literalmente llena de gente, bares, puestos, etc,,, llenos y muy buen ambiente en general.

A las once de la noche comenzó el esperado concierto de Nathy Peluso, la argentina que canta y compone y una de las lideres de la vanguardia musical se hizo esperar, el público llenaba el escenario principal queriendo verla en escena, los músicos, batería, bajo, teclados y guitarra con una intro de cinco minutos demostrando saber hacer y gusto mantuvieron la tensión hasta que Nathy hizo entrada con una fuerza increíble rapeando en castellano sobre las mujeres y su lucha, mezclando alguna palabras en inglés con una voz poderosa y segura, bailando con mucha presencia y repito, seguridad, mientras la banda respondía con intensidad. -Buenas noches mi gente, ¿están preparados para un poquito de manteca caliente?- así dio las buenas noches y comenzó con un tema soul-jazz sublime “Estoy Triste” que el público coreaba y disfrutaba, muy sugerente y provocadora al bailar llamando la atención en todo momento para darle sentido y hasta un punto cómico a su actuación. Coordinada con el montaje de luces y su coreografía demostró su buena puesta en escena, la gente a gusto con ella, gritos y reacciones del público a sus gestos y bailes, una auténtica maestra del escenario y se nota que lo disfruta, recurre al fraseo rap con mucho estilo y gusto, su potente y bonita voz se lo permite, influenciada por la música negra y sus voces, ella lo lleva consigo, lo interpreta demostrando que tiene voz para eso y más. El sonido de la banda impecable en todo momento. Al final del tema “Sandia” improvisaron un reggae sobre la base para terminar la canción. “La Passione”, con su toque blues lento y sentido, luego una versión de “Bang, bang” de Nancy Sinatra llevándosela al rap, “La Sandunguera” con unos arreglos de guitarra flamenca, en “Gimme some pizza”, una balada lenta y pesada, se convierte en una diva del jazz a la altura de Amy Winehouse, buenísima con su voz y sentimiento haciendo vibrar al público presente, después del momento tranquilo vuelve a la carga con “Natikillah”, rap que es coreado por la gente. Una auténtica fuerza de la naturaleza, increíble artista, poderosa y versátil, segura 100% en el escenario y con una voz poderosa. Después de “Corashe” terminaron entre gritos y aplausos del publico agradecido, mucha energía la de Nathy Peluso, artista top en todos los sentidos. Y sonando una outro de despedida de Aretha Franklin saludaron y se despidieron como final de concierto.

Después de la descarga de energía del concierto mucha gente se acercó hasta la carpa del escenario Herrixka donde Makala, conocido DJ y músico de Zarautz junto al búlgaro Kosta Kostov mezclaron y seleccionaron música hasta la una y media casi dos de la mañana, hora en la que se dió por terminada la jornada del sábado en Atlantikaldia 2019.

El domingo las únicas actuaciones musicales fueron las de los txistus y tambores junto a la gaita en el recorrido musical desde Irlanda pasando por Galicia y todo el norte hasta Euskal Herria, que interpretaron los Txistularis del ayuntamiento de Renteria a las doce del mediodía en el escenario de Herriko Plaza y a la una del mediodía el último concierto fue el de Beñat Antxustegi, en el escenario Herrixka con el proyecto Physis versus Nomos, guitarra y voz para presentar sus composiciones en solitario, que son tranquilas y agradables, con letras en euskera y una voz cálida y grave, es el encargado de ponerle fin a un festival Atlantikaldia que se va convirtiendo cada año en un apuesta segura para ver lo mejor o una buena selección, hecha con criterio, de la escena musical actual. Enhorabuena!