El príncipe de las tinieblas
Comics / Duval Y Pécau–Kordey

El príncipe de las tinieblas

8 / 10
Eduardo Izquierdo — 14-01-2021
Empresa — Ponent Mon
Fotógrafo — Archivo

Si no recuerdan lo que es una ucronía, aquí va una clase de literatura barata. Sobre todo si les interesa distinguirla de la distopía. En esta última se presenta una sociedad diferente a la nuestra, a la que muchas veces no conocemos como se ha llegado, y que supone una serie de hechos negativos para la humanidad. En general, su centro neurálgico acaba siendo la alienación humana. En cambio la ucronía, que no poca gente considera un subgénero de la anterior, supone una reconstrucción de la historia partiendo de un dato real que tiene un resultado diferente. Ya saben, que Hitler ganara la Guerra Mundial, que Kennedy no fuera asesinado, que el hombre nunca llegara a la luna (sic), o, como es el caso, que los atentados del 11-S nunca hubieran sucedido, porque se hubieran evitado gracias al buen hacer de un agente del FBI, conocido en este caso como “El príncipe de las tinieblas”. Vamos, que si alguien esperaba a Drácula por aquí, ya se puede ir olvidando. En ese sentido, el título completo del cómic aclara muchas cosas a posibles despistados: “El príncipe de las tinieblas. El hombre que arruinó los planes de Bin Laden”.

La cosa es que esos hechos han provocado la elección de John Kerry como presidente, derrotando a George W. Bush, la llegada de la democracia a Iraq, pero no el fin de Bin Laden y Al Qaeda, como cree erróneamente el gobierno. Un planteamiento atractivo, sin duda, bien resuelto y que engancha al lector. Algo en lo que también colabora una lujosísima presentación, en formato grande y a todo color. Añade a ello un grandioso trabajo de documentación histórica para la construcción el guion, cargado de cambios de espacios temporales, y ya tienes unos buenos ratos de entretenimiento asegurado. Muy bien, oigan.

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