La bestia en mí
Cine - SeriesGabe Rotter

La bestia en mí

6 / 10
JC Peña — 31-01-2026
Empresa — Netflix
Fotografía — Cartel de la serie

Si hay intérpretes marcados de forma indeleble por un papel, la norteamericana Claire Danes es, sin ninguna duda, uno de ellos. Para bien y para mal la sombra de la bipolar y problemática Carrie de “Homeland” la perseguirá de por vida.

Ella, también productora, debe ser muy consciente de donde viene, de modo que parte del equipo de aquella excelente serie de intrincadas intrigas geopolíticas -recordemos: nada menos que ocho temporadas- se encarga de llevar a buen puerto esta mini serie creada por el guionista de “Expediente X” Gabe Rotter.

La actriz da vida a una escritora de éxito bloqueada y perseguida por un acontecimiento traumático. La torturada protagonista trata de rehacer su vida y entusiasmarse de nuevo por su oficio escribiendo la biografía de un millonario perseguido por la sospecha del asesinato de su exmujer, y que se ha convertido en vecino de su barrio acomodado. No parece la mejor idea, pero ya sabemos que a los personajes de Danes les encanta meterse en la boca del lobo.

“La bestia en mí” juega con la intriga mezclando elementos de sobra conocidos: el posible psicópata cuya falta de escrúpulos fascina a personas supuestamente cabales -la eterna atracción del abismo-, los dramas familiares de los que es imposible escapar, la responsabilidad personal y el perdón, la sombra del éxito y también del fracaso…todo esto se le propone al espectador de una manera elegante y sin estridencias, aunque un par de giros al final de la historia rebasan cualquier verosimilitud incluso en un thriller de estas características. En lugar de evocar al inalcanzable y cada vez más grande Alfred Hitchcock, la serie exuda en ciertos momentos un cierto tufillo al David Fincher epatante. Tampoco es un drama.

Y más que la intensa interpretación de Danes, que pese a vestir ropa holgada con pinta de bohemia del Lower East Side y escuchar “Psychokiller” -buena broma- no puede escapar de la alargada sombra de Carrie y sus tics -barbilla temblorosa, etc-, lo mejor viene de parte del turbio y seductor protagonista (el magnético actor británico Matthew Rhys) y de su némesis: la esposa rubia formal (Brittany Snow) que parece no haber roto un plato, pero lleva a cuestas el turbio resentimiento de clase.

La banda sonora es de lujo, con una toma alternativa de “Where Is My Mind?” de The Pixies -quizá para no pisar la escena cumbre de “El club de la lucha”-, el mencionado hit de Talking Heads o esa maravilla del pop agridulce de cabaret que es “Death of a Clown” de los hermanos Davies (The Kinks), con la que los realizadores rematan la trama. Lo dicho: entretenimiento digno, pero sin mayores alardes. La excelencia no es tan frecuente.

 

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