The Breeders, repasamos su carrera con motivo del 30 aniversario de ‘Pod’
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The Breeders, repasamos su carrera con motivo del 30 aniversario de ‘Pod’

10-06-2020
Empresa — 4AD
Fotógrafo — Archivo

El 28 de mayo se celebró el 30 aniversario de la publicación de “Pod” (4AD, 90). Referencia de culto, el disco de debut de las Breeders de Kim Deal y Tanya Donelly figura como una de las piedras angulares para entender la eclosión del rock alternativo en la década de los noventa.

Pocos meses antes ya habían puesto los cimientos de la revolución indie con la aparición del mini-álbum “Come On Pilgrim” (4AD, 1987), pero fue en 1988 cuando el rock alternativo cambió para siempre. Más concretamente el 21 de marzo de 1988, el día que Pixies, banda formada dos años antes en Boston, capitaneada con mano firme por Black Francis, publicaron su álbum de debut “Surfer Rosa” (4AD, 98). Acompañaban al cantante y guitarrista el batería y mago David Lovering, el guitarrista Joey Santiago y la bajista Kim Deal, que se unió al grupo tras responder a un anuncio publicado por Francis en un diario local preguntando por bajistas a los que les gustara el folk a estilo de Peter, Paul & Mary y el indie rock de ascendencia hardcore de Hüsker Dü. Deal no solo fue la única que respondió sino que se presentó a la audición sin un bajo. No tenía. De hecho no lo sabía tocar. A ella lo que la seducía era la idea de estar en un grupo. Al resto les sedujo la personalidad de aquella chica, dispersa, infantil, alocada… Además, tenía un apartamento que podían utilizar como local de ensayo. Hecho, estaba dentro.

Cuando, en verano de 1988, Pixies vinieron a Europa a presentar su primer elepé se trajeron como teloneras a las Throwing Muses de Kristin Hersh y Tanya Donelly, otra de las bandas más representativas de la por entonces muy excitante escena indie de Boston. Deal y Donelly congeniaron rápidamente. Entre muchas otras cosas las unía la sensación de no estar suficientemente reconocidas creativamente en sus respectivas bandas. De regreso a casa siguieron quedando. Se echaban unas cervezas y luego iban a algún concierto. Fue tras uno de los islandeses Sugarcubes, la banda de Bjork, que, llevadas por la euforia del que tiene un considerable nivel de alcohol en la sangre, decidieron montar un grupo juntas. Decidieron que iban a formar un proyecto de pop bailable. Serían Deal y Donelly a la guitarra y con ellas dos baterías. Poco después, y con la ayuda de David Narcizo, el aporreador de tambores de Throwing Muses, ya habían grabado una primera demo que incluía “Rise“, un tema escrito por Donelly, y una versión del clásico de Rufus y Chaka Khan “Tell Me Something Good“. La cosa se quedó ahí.

Cuando Pixies grabaron el referencial “Doolittle” (4AD, 89), la tensión entre Deal y Francis era insostenible. Había tan mal rollo entre la pareja que en medio de un concierto en la ciudad alemana de Stuttgart empezaron a discutir. La cosa acabó por explotar y Francis atacó a Deal con su guitarra. “Kim era cabezona y quería incluir sus propias canciones, explorar su propio mundo“, declaró años más tarde el guitarrista Joey Santiago en una entrevista en la revista Mojo. “De la manera como yo creo que Charles (Black Francis) lo veía, la banda hacía pizzas, no galletitas. Antes de grabar ‘Bossanova’, incluso la íbamos a expulsar de la banda después de un concierto en Frankfurt, donde la encontramos en su habitación sin ninguna intención de tocar. Pero nuestro abogado nos convenció de que intentáramos arreglarlo. ¿Sabes?, yo aparté el incidente de mi cabeza, era demasiado para mí. Kim no podía creer que yo pudiera tener algo que ver en el tema, pero le dije ‘no pareces feliz, así que ¿por qué seguir?’. Al final, Kim comprendió que Charles era el líder, que él era el cantante, pero dejaron de hablarse tras eso”. La gira de presentación de su segundo disco terminó semanas después en Nueva York, momento el que la banda decidió tomarse un descanso. Black Francis aprovechó el parón para comprarse un Cadillac amarillo y cruzar Estados Unidos junto a su novia. Joey Santiago realizó un viaje iniciático por el Gran Cañón para encontrarse a sí mismo. David Lovering se marchó a Jamaica. Kim Deal volvió a centrarse en The Breeders. Pero el hiato de Pixies en realidad no duró mucho. Tan solo un año después publicarían un nuevo largo, “Bossanova” (4AD, 90), completando el catálogo discográfico de su primera etapa con “Trompe le Monde” (1991). Y entonces, a inicios de 1993, Black Francis dio aquella ya histórica entrevista en la BBC5, en la que anunció sin previo aviso a sus compañeros la disolución del grupo. Deal, Santiago y Lovering tuvieron constancia de la noticia cuando al día siguiente recibieron un fax firmado por Francis poniéndoles al corriente de la decisión.

Kristin Hersh y Tanya Donelly se conocieron en el colegio. Tenían siete u ocho años. No se separarían hasta muchos años después. De hecho, por aquella misma época, el padre de Tanya y la madre de Kristin iniciaron una relación que les acabó llevando al juzgado de paz. Como sus hijas, se separarían a mediados de los noventa. Al principio, como grupo, no tenían ni nombre. Tenían catorce años y eran solo ellas dos tocando temas de The Beatles. Luego empezaron a escribir sus propias canciones. Y luego surgió el nombre de Throwing Muses. Kristin Hersh era la cantante y guitarrista rítmica. Tanya Donelly la guitarra solista y la segunda voz. Y luego se mudaron de Rhode Island a Boston, la ciudad donde tenías que estar si hacías rock alternativo. Y luego se convirtieron en la primera banda norteamericana que fichó por la influyente discográfica independiente británica 4AD. El homónimo “Throwing Muses” (4AD, 86), fue su álbum de debut. Y luego vendrían “House Tornado” (4AD, 88), “Hunkpapa” (4AD, 89) y “The Real Ramona” (4AD, 91), el último trabajo de Throwing Muses en el que participó Tanya Donelly. Sin llegar al odio que se profesaban Black Francis y Kim Deal, Donelly también sentía que su influencia creativa en el grupo era cada vez menor en favor de la omnipresencia compositiva de Kristin Hersh, quien a la postre, sí, se hizo con las riendas absolutas de Throwing Muses. Y ya no hubo más luego.

Cuando Kim Deal y Tanya Donelly volvieron a reactivar The Breeders, la idea de que fuera un proyecto de música de baile ahora les pareció ridícula. Se colgaron de nuevo las guitarras y se volvieron a encerrar en el estudio para grabar una demo con los temas que habían ido componiendo durante todo aquel tiempo. Ampliaron la formación con Carrie Bradley, violinista del grupo de folk alternativo Ed’s Remeeding Qualities y el bajista Ray Holiday. El ingeniero y productor Paul Kolderie, al que las dos conocían por haber trabajado ya con él en algunos de los discos de los Pixies y Throwing Muses, fue el encargado de capitanear el diseño sonoro de una maqueta en la que incluyeron versiones primerizas de temas como “Lime House“, “Doe” y “Only In 3’s“. Durante aquellos días, también ofrecieron sus primeros conciertos. Sin un nombre fijo, hubo noches que se presentaron como The Rathskeller. Otras como Boston Girl Super-Group. Finalmente, Kim Deal recordó el nombre de The Breeders, que era el que ella y su hermana gemela Kelly hacían servir cuando de pequeñas fantaseaban con formar un grupo. Se trataba de una expresión usada en la comunidad LGBT de Estados Unidos para referirse a los heteros. Deal y Donelly enviaron la grabación a Ivo Watts-Russell, fundador, junto a Peter Kent, de 4AD, el sello de Pixies y Throwing Muses, discográfica fundamental del rock independiente. La respuesta no pudo ser más entusiasta: “Esto es mágico. Un material realmente bello“. The Breeders pasaron automáticamente a pasar a formar parte de la escudería 4AD, que les otorgó 11.000 dólares, incluso entonces un presupuesto más bien escaso, para grabar su primer disco, álbum que iba a estar producido por Steve Albini, al que Deal conocía de su trabajo en “Surfer Rosa” de Pixies.

Antes de entrar en el estudio, Deal y Donelly reformaron la alineación del grupo. Ellas seguían a cargo de las guitarras y las voces y Carrie Bradley del violín. A ellas tres se les unió la británica Josephine Wiggs, bajista de The Perfect Disaster. Faltaba encontrar una bateria. A Kim Deal le hacía gracia la idea de formar una banda exclusivamente de chicas. Solía hacer broma diciendo que The Breeders tenían que ser como la versión infernal de The Bangles. Le propuso a su hermana Kelly unirse al grupo para aporrear los parches. Kelly, sin embargo, se estaba ganando muy bien la vida como programadora informática. La respuesta que le dio a su hermana fue que la quería mucho pero que lo sentía; que no, que tal vez más adelante. Cansada de buscar aspirantes, acabó pidiendo consejo a Steve Albini, quien iba a ser el productor del disco. Albini le recomendó a Britt Walford, el batería de Slint, banda fundamental del slowcore con los que acababa de trabajar en su álbum de debut, “Tweez” (89). Mientras estuvo en The Breeders, de 1989 a 1992, Walford utilizó el pseudónimo de Shannon Daughton, en parte por seguir con la idea de Deal, en parte para que su labor en The Breeders no eclipsara su militancia en Slint.
The Breeders iban a grabar su álbum de debut en Edimburgo, pero antes de entrar en los estudios Palladium, el ahora quinteto se encerró durante una semana en la casa Wiggs en Bedfordshire. A excepción de Deal y Donelly y un poco Bradley, apenas se conocían entre ellas y menos aún habían tocado juntas jamás. Era enero de 1990, y ya en Escocia, su discográfica, 4AD, les había reservado el estudio por dos semanas. Grabaron todo el disco en una. El resto del tiempo lo emplearon para grabar un par de vídeos y una Peel Sessions. Como el estudio tenía residencia, The Breeders también residieron allí durante aquellos días. Viviendo y grabando en el mismo sitio, era extraño el día que se quitaban el pijama para vestirse de calle. Llegaron a tal punto que no se cambiaban ni para ir a tomar unas pintas al pub de la esquina. Misógino, malhumorado, gruñón, arisco, irascible, iracundo o cretino son solo algunos de los adjetivos que han utilizado para describir la personalidad de Steve Albini diversos de los grupos artistas y grupos que han trabajado con él. Kim Deal guarda un recuerdo mucho más agradable de aquellos días en Escocia. Siempre que le han preguntado por cómo se comportó Albini durante la grabación del disco, la respuesta es la misma: “Fue muy dulce“. Otra de las singularidades de Steve Albini es que se niega a definirse como productor. Para él, su tarea es la de un ingeniero de sonido. Y cuando se le interroga por su influencia en el debut de The Breeders, niega haber alterado en forma alguna las canciones. Donelly y Bradley piensan diferente. Para ellas la implicación de Albini fue capital para que el disco alcanzara toda su plenitud. Tal vez no tanto durante las sesiones de grabación en Edimburgo, pero sí durante aquella semana de ensayos en casa de Wiggs, donde el productor-ingeniero insistió mucho en eliminar todos los arreglos y detalles de las canciones que le parecían innecesarios. Una austeridad que, eso sí, prosiguió durante las sesiones en Escocia, con la banda siempre tocando en directo, donde se mantuvo intransigente con su política de no grabar más de dos tomas por canción. “Durante aquellos días tuvimos un montón de peleas“, confesaría posteriormente Donelly. “Más de una vez me fui a dormir llorando convencida de que no podía vivir sin aquella parte de guitarra que Steve me había hecho eliminar. La mañana siguiente, siempre me despertaba admitiendo que (Steve) volvía a tener razón”.

“Pod”, título que Deal sacó de una pintura que había visto en un museo de Boston, se publicó el 29 de mayo de 1990. Casi todas las críticas fueron unánimes, se trataba de un disco excelente. Como era de esperar, muchas de las reseñas comparaban el trabajo con las referencias que Deal había publicado con Pixies. Rob Sheffield, el prestigioso periodista de Rolling Stone, afirmó que “Fortunately Gone” era incluso superior a muchas de las composiciones de Black Francis. Y Steve Kandell de Spin firmó que el disco no defraudaría a aquellos que tenían en “Gigantic“, pieza escrita por Deal, uno de sus temas favoritos de Pixies. Kurt Cobain tenía una teoría parecida al respecto. El líder de Nirvana siempre defendió el debut de The Breeders como uno de sus álbumes de cabecera. “La principal razón por la que me gustan las Breeders, es por sus canciones“, sostuvo en más de una entrevista. “Me fascina la forma en la que las estructuran, de una manera muy atmosférica, algo totalmente único. Ojalá Kim hubiera escrito más canciones para los Pixies, porque “Gigantic” es su mejor tema y, justamente, es una canción de Kim“. De hecho, Kurt colocó “Pod” dentro de la lista de sus cincuenta discos favoritos de todos los tiempos que escribió en sus diarios. Y aunque no es muy dado a estas cosas, en julio de 2007, en una entrevista con fans en un chat de Internet, Steve Albini admitió que “Pod” era el mejor álbum en el que había trabajado jamás.

Poco después de la publicación de “Pod”, Deal y Donelly regresaron al estudio para grabar las demos de lo que debía ser su segundo trabajo. Aquellas canciones acabarían perdidas en algún cajón o disco duro. Disconforme, una vez más, con el poco protagonismo creativo que estaba teniendo en The Breeders, Donelly abandonó el grupo en 1991 para formar Belly. Antes de marcharse, contribuyó grabando voces y guitarras en algunos de los temas del EP “Safari” (4AD, 92). En “Last Splash” (4AD, 93), ya no había rastro de ella. Su plaza la ocupó Kelly Deal, la gemela de Kim que un par de años antes había rechazo sumarse a la aventura. Aquel segundo disco de The Breeders ocultaba “Cannonball“, single total con el que arrasaron en todas las listas de éxitos.

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