“No creemos en la picapiedrización de la historia”
Especiales / Salva Rubio/Rubén Del Rincón

“No creemos en la picapiedrización de la historia”

Alex Serrano — 04-03-2020
Empresa — Planeta Cómic
Fotógrafo — Leandro García

El tándem creativo formado por el escritor y guionista Salva Rubio y el dibujante Rubén del Rincón parece, cuando uno hojea las páginas de su “Max: los años 20” (Planeta Cómic, 19), que lleve décadas colaborando. Sin embargo se trata de su primera colaboración.

Salva Rubio y Rubén del Rincón parecen tener una química especial, pero las nuevas aventuras en formato cómic del personaje creado por Arturo Pérez-Reverte en su novela “El tango de la guardia vieja” son su primera colaboración, y una bien ambiciosa: aventura clásica templada a fuego concebida como una serie de álbumes que aterricen primero en el mercado francés para llegar luego a España. Guionista y dibujante hablan sin tapujos de los retos y dificultades de un proyecto de relumbrón que, a su vez, permiten asomarse a la realidad de los autores españoles de cómic que eligen la vía europea frente a los superhéroes.

¿Cómo surge la oportunidad de trabajar en “Max”?
(Salva) En 2014 Rubén, con quien llevaba un tiempo queriendo trabajar, me llamó para ver si me interesaba un proyecto. Se trataba de realizar un spin-off de la novela de un amigo suyo en cómic, algo con un tono de aventura clásica de cómic protagonizado por un ladrón de guante blanco. El escritor era Arturo Pérez-Reverte, la novela era “El tango de la guardia vieja” y el protagonista era Max.

(Rubén) Yo había adaptado ya “La sombra del águila” de Arturo, y estábamos muy contentos del resultado. Tras alguna colaboración más, me comentó sobre un personaje suyo al que le veía futuro en el mundo del cómic con serie propia. Me regaló la novela para que le conociese. Era Max. Me la llevé de viaje a Vietnam y la devoré. Pero una serie es algo de mucha envergadura en el mercado francés, y en esta ocasión necesitaba un buen guionista. Hacía poco había conocido a Salva, que me pareció muy rotundo y profesional, así que se lo propuse. Aceptó encantado y ahí he tenido al socio que necesitaba yo, y el maestro que necesitaba Max.

¿Cuáles fueron los principales retos de llevar el personaje al cómic, tanto en el ámbito gráfico como en el narrativo?
(Salva) Hubo retos de dos tipos. El primero era darle forma gráfica y literaria a un personaje conocido y querido por miles de lectores de Arturo, y aún más porque no debía estar formado del todo. En efecto, nuestra novela gráfica cuenta la juventud de un futuro galán, seductor, bailarín, espía, ladrón… Tenía que tener talento para todo ello, pero estar en plena formación; hacerle ganar esos atributos lentamente.
Por otra parte, había un desafío puramente industrial: para hacer el comic con la calma y cuidado que queríamos, debíamos venderlo a la industria franco-belga primero, ya que sus sueldos y tiradas te permiten vivir durante el año que trabajas en el cómic, mientras que en España hay menos lectores de cómic y los editores no pueden sostener un trabajo de esa índole.

(Rubén) Había además un reto interesante. Y es que Max es, y debía ser, según Arturo, finura y elegancia… Cualquiera que pasee la vista por mis páginas verá que narrativamente; sí puedo darme ese reconocimiento; cumplo bien… Otra cosa ya es la elegancia de líneas y el manejo de trajes, tejidos, peinados… Ahí sí tuve que trabajar para llegar a la elegancia que merecían las páginas.

¿Erais lectores de Pérez-Reverte? Cuáles son vuestras obras preferidas del escritor y por qué?
(Salva) Sí, mi favorita era “El club Dumas”, conocida por haber sido adaptada al cine después por Polanski como “La novena puerta”. Es una historia de conspiraciones y misterio en el mundo del tráfico de libros y la verdad es que ha aguantado muy bien el paso del tiempo.

(Rubén) Sí, claro. A mí me fascinó “La sombra del águila” y “Territorio comanche” en su día. Tuve la suerte de poder adaptar la primera, ya que fue interesantísimo, y más tarde reconozco que me sorprendieron el tono y la tensión de “Un día de cólera”, y la emotividad de “El tango de la guardia vieja” del que me cautivo también el personaje de Max.

Salva Rubio Leandro GarciaWEBSalva Rubio

Rubén, ¿Cómo trabajaste toda la identidad visual del proyecto, mas allá de trabajar referencias de época, qué tenías claro que querías incluir en “Max”?
(Rubén) Yo tenía en mente a James Garner para el porte, y la idea de sacarle un perfil rotundo y sexy. Una figura que aun en silueta de negro, fuese reconocible. Aparte, debía suavizar sus rasgos y darle elegancia, y eso me costaba. Pero trabajando y puliendo conseguí un resultado bueno, creo yo. Resulta reconocible para Salva, Arturo y sus lectores, y es dinamico y expresivo. Estoy contento.

Salva, ¿Cómo se consigue el equilibrio entre mantener fidelidad al material de origen e imprimir un sello personal?
(Salva) El propio Arturo nos ayudó a buscar este equilibrio con la única limitación creativa que nos impuso: no traicionar la esencia del personaje. Max tenía que ser Max en todo momento, lo que nos ayudó a centrarnos en respetar quien iba a ser en la novela y de dónde iba a partir en nuestra historia. Por otra parte, Arturo fue muy claro cuando nos pidió que realizáramos historias originales en vez de una adaptación de la novela, con lo que pudimos estampar ese sello personal en la búsqueda de sus aventuras, creación de nuevos personajes, etcétera.

Para vosotros, individualmente, ¿qué ha resultado lo más difícil de sacar adelante este proyecto y qué es de lo que estáis más satisfechos?
(Salva) Como decía antes, la dificultad ha sido doble. Por un lado, satisfacer al público que ya conocía al personaje y que llegara a ser publicado en España, ya que teníamos que conseguir convencer primero a un editor francés y luego a otro español de que publicara sus aventuras aquí. Fue Planeta Cómic quien finalmente se atrevió.

(Rubén) Ha sido muy difícil todo. La parte artística menos, porque somos muy currantes y nos apasiona nuestro trabajo. Pero dar con un editor en Francia, convencerle, aguantar los chaparrones de la economía, los bandazos del mercado y por ende de los editores que ganábamos y luego perdíamos… Salva y yo fuimos una base inquebrantable, pero el resto del equipo nos ha zozobrado mas de una vez, y hemos aguantado pérdidas y arreglos incluso en momentos muy malos, hombro con hombro. Y ha salido como nosotros queríamos, lo cual tras tanto vaivén, nos solaza mucho.

¿Si pudierais cambiar solo una cosa de “Max”, cuál sería?
(Salva) Es fácil releer el cómic y pensar que cambiaría esta palabra o aquella, pero también es una obra que ha pasado por tres procesos editoriales y está muy trabajada. La edición española, sin duda, es perfecta: incluye una historia inédita, varios extras y un diseño gráfico cuidadísimo que refleja perfectamente lo que teníamos en mente para el personaje.

(Rubén) Estoy de acuerdo con Salva, es lo más perfecta que pudimos, y ahí David Hernando y su equipo en Planeta nos ha ayudado mucho a darle todo el brillo posible.

¿Os preocupaba la recepción de un protagonista tan masculino, mujeriego, castigador, en una actualidad con tanta sensibilidad sobre los roles de género como la nuestra?
(Salva) No más de lo que podía preocuparle a Arturo que lo fuera así en la novela. Es un personaje de los años veinte con una masculinidad de los años veinte y por tóxica que parezca hoy en día, debemos escribirle y dibujarle así para que sea auténtico y coherente en su contexto. Sería distinto si tuviésemos a un personaje con esa masculinidad en una historia de hoy en día, pero creemos que el público sabe distinguir entre ficción y realidad.

(Rubén) Opino igual, no creemos en la picapiedrización de la historia (reescribir el pasado con nuestra sensibilidad actual) sino en una buena y creíble recreación, que te permita viajar en el tiempo. Sabemos como es el mundo de hoy y que, por suerte, por fin evoluciona un poco, pero lo fascinante de las historias es el viaje, poner lo que eran las cosas y descubrir esas semillas de esperanza en ellas, que nos han traído al hoy. Y en los años veinte, había muchísimas, casi las mismas que hoy en dia..

¿Que expectativas tenéis para el personaje (y que podáis contar) para el futuro cercano?
(Salva) Nos encantaría seguir contando las peripecias de Max durante el siglo XX. Es un personaje que representa la tradición de la gran aventura del cómic, como Tintín, Max Fridman o Corto Maltés: como ellos, Max vivió grandes peligros, amores y conspiraciones, y creemos que merece la pena contarlas.

(Rubén) De entrada pasar de década, pero eso dependerá de la acogida del lector. Muchas gracias y, si os animáis, nos vemos en “Max, los años 20”.

ruben-rincon-maxRubén del Rincón

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