David, también conocido como “Niñato”, es un rapero del barrio del Pilar (Madrid) miembro del colectivo Clan Lírica Salvaje (CLS). Vive con sus padres y, aunque no trabaja, intenta ganarse la vida con su música. Hasta ahí nada chirría. David es además un joven padre soltero al cargo de tres niños. Esta es la historia de Niñato (2017) una película que se mueve entre el documental y la ficción  y que no ha dejado de llamar la atención en festivales (Mejor película en BAFICI, Premio Nuevas Olas en Sevilla, nominada a los Feroz…) Con motivo de su estreno el próximo 11 de mayo hablamos con su director, Adrián Orr, viejo amigo de David y ocasional DJ del colectivo Clan Lírica Salvaje en sus comienzos.


“Para mí de repente entender el lenguaje del cine era como entender el lenguaje de la música”

Como amigo de la infancia de “Niñato” llegaste a colaborar con el Clan Lírica Salvaje (CLS) como DJ. ¿Cual ha sido tu relación con el colectivo desde sus orígenes?

 

Conocí a “Niñato” cuando yo estaba en el instituto en un tiempo en el que había muy pocos raperos. David y los demás miembros del colectivo eran mayores que yo, lo que aumentaba mis ganas de querer conocerlos porque a mí me gustaba el hip-hop, pero no tenía amigos que lo escucharan y menos que lo hicieran.
Primero conocí a Nany, el productor del LCS (Clan Lírica Salvaje) y después a David, “Niñato”. Les fui a ver su primer concierto en una casa okupa, el Laboratorio, y me molaron un montón. Niñato también cantaba en la Vaca Güano también. Sacaron un par de discos entre los 90 y el 2000. Unos años después me apetecía participar del hip hop y empecé a comprarme vinilos, a practicar para hacer scratches  y entré a colaborar con CLS y la Vaca. Con ellos hasta sacamos algún disco. Pero cuando terminé de estudiar, después del instituto pasé a la Universidad y empecé a trabajar como auxiliar de dirección en largometrajes así que se me empezó a complicar el estar con un grupo y rodando películas a la vez. Ahí empecé a desconectarme un poco del hip hop aunque sigo escuchando un montón de música y para mí hacer cine es lo mismo que hacer rap.
Para mí es muy importante el vínculo con el hip hop porque nosotros cuando teníamos 16 años hacíamos bases con unos discos. Y hoy en día con la llegada de las cámaras digitales es igual: con un aparato que no es muy caro y que es accesible puedes empezar a rodar películas. La tecnología ayuda a que un chaval de barrio se pueda empezar en esto sin tener que hacer una inversión grande de dinero. Para mí de repente entender el lenguaje del cine era como entender el lenguaje de la música porque cuando empecé a hacer scratches y demás tampoco tenía ni idea de música y tenía que empezar a aprender compases, ritmos; escuchar ciertas cosas. Por eso para mí Niñato es una película muy hip hop en actitud y en valores.

El film es el resultado de querer ampliar tu cortometraje Buenos días, resistencia (2013). ¿Qué fue lo que te impulsó a querer contar, o más bien mostrarle la historia de “Niñato” al público?
Cuando acabamos Buenos días resistencia y empezamos a enseñarla por festivales empecé a pensar que había estado muy a gusto filmándola, compartiendo ese tiempo con la familia y con David porque empecé a conocerlos con mayor profundidad en el proceso de grabación de la película.  Se crean unos vínculos nuevos, compartes otro tipos de horarios, empiezas a conocer más su intimidad. En ese proceso sentí que se podía ampliar, que había muchas cosas que quería presenciar y compartir. Se podía trabajar mucho más.
Me cautivaba mucho que la pasión que David tenia por la música cuando éramos adolescentes. La ha mantenido al convertirse en padre y la mantiene con los niños. Esa dicotomía entre mantener un sueño adolescente, la pasión por la música, y aprender a ser padre al asumir unas responsabilidades muy adultas me parecía muy interesante a la hora de construir la película.

“Eres padre pero sigues siendo hijo. El rol de padre lo ocupa quien lo hace, no quien lo es por vinculo familiar

David rompe con el estereotipo convencional de rapero, ¿no crees?
David es muy rapero, pero el estereotipo de rapero “malote” de gueto viene mucho más de EEUU o Francia, y David lo que es, es un chaval de barrio que hace música y sus influencias musicales vienen de otra gente. Es ese concepto del rap como algo positivo de comunidad que une a las personas y transmite valores de amor en términos generales. Esto es un tipo de rap que David y yo manteníamos pero que es una corriente del hip-hop que todos los raperos tienen. Kendrick Lamar o J. Cole son raperos nuevos que también lo tienen.
En la película es otra cosa porque es un retrato de la persona, de David como persona. Yo quería romper con ese estereotipo porque nadie se imagina a un rapero cuidando de tres niños. Para mí no es la imagen de un rapero sino de un músico. Se trataba de extrapolar eso a cómo viven los músicos independientes. Hoy en día hay muchos músicos en España que tienen mucho talento pero que pese a todo no pueden vivir de su música. Y es que eso depende del talento sino de las circunstancias.

En la película puede apreciarse cómo “Niñato” pone el mismo cariño, empeño y dedicación en criar a los niños que en la música. ¿Crees que es precisamente su pasión por la música lo que le anima a dedicarse con más empeño al cuidado de los pequeños?
Yo creo que David es así de bueno educando a los niños porque él ha decidido no trabajar en trabajos de mierda por 800 euros al mes. Ha conseguido organizarse con su familia de tal manera que él puede encargarse de los niños y dedicarle mucho tiempo a su música y eso es lo que le mantiene vivo. David no sería el mismo padre si en vez de estar haciendo lo que hace estuviese yendo a trabajar a una oficina. Es una decisión consciente en la que se le da menos valor al dinero y más a otras cosas que ayudan a esa familia.

La película es cotidiana. Durante casi seis años grabaste a la familia en intimidad, lo que te ha permitido lograr tanta naturalidad. ¿Cómo fue el proceso de rodaje?
Yo quería rodar en periodos de otoño e invierno para mantener una continuidad de luz y de ropa para trabajar al personaje de David en un presente continuo. En la película sigues a David y no sabes si pasan dos semanas, tres meses o un año. Es un presente continúo de sus tareas cotidianas. Después la construcción de tiempo se transforma cuando aparecen los niños. Esa forma de trabajar el tiempo de manera soterrada en la que puedes cambiar el tiempo muy sutilmente para que al final de la película tuviese peso en los personajes. Que se sintiese en David y los niños. Quería filmar sí o sí el paso del tiempo y ver cómo ese transcurrir condiciona, va cambiando la cotidianidad. Mirando lo cotidiano se aprecia cómo el cine nos da herramientas para transformarlo en algo extraordinario. Simples gestos y palabras nos definen más que momentos dramáticos de guion que está muy pensados. Exploramos a la familia poniendo atención en el detalle.

En una escena uno de los personajes, Oro, juega a rapear con David. En otra los niños aporrean instrumentos de juguete al ritmo de Sufre mamón, la famosa canción de Hombres G. David trata a los niños más como un colega que como un padre estricto. ¿Querías reflejar el cambio entre las relaciones padre e hijo?
Cuando montas construyes el relato, pero es que David es así. Nos  interesaba subrayarlo porque David habla con los niños de tú a tú. Hay una parte en la película centrada en trabajar los roles en la familia y cómo esta familia por las circunstancias que les ha tocado vivir han cambiado esos roles. Es la hermana la que tiene que ir a trabajar y él se queda en casa, pero al mismo tiempo la madre sigue cocinando y ayudándoles en las tareas cotidianas. Como una nueva forma de construcción familiar en la que los roles han ido cambiando y es como hijos que son padres también… Eso de que eres padre pero dejas de ser hijo… no. Eres padre pero sigues siendo hijo. El rol de padre lo ocupa quien lo hace, no quien lo es por vínculo familiar.

Podría decirse que la ocupación de David es educar a sus hijos. La película refleja cómo uno puede dedicarse a la música simplemente porque le hace feliz, sin mayor pretensiones ni tentativa de vivir de ello. Como amigo de “Niñato”, ¿qué opinas de la necesidad de dedicarse a la música ya no “para vivir” en términos monetarios sino porque “es lo que al músico le da la vida”?
David sabe que no va a vivir de la música. Ese sueño lo tenía hace años. Pero rapear es lo que sabe hacer y lo que le da la vida. David enseña autonomía a los niños cuando para muchos él no es autónomo. No tiene autonomía económica, la que se espera de un adulto: vivir solo, tener un trabajo estable… David no tiene eso, pero tiene muchas cosas que le hacen una gran persona. David tiene dos trabajos: el de músico y el de cuidar a sus hijos, pero ninguno es remunerado.

NIÑATO – TRAILER OFICIAL from Márgenes on Vimeo.