Treinta años del debut homónimo de Negu Gorriak
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Treinta años del debut homónimo de Negu Gorriak

Jesús Casañas — 23-06-2020
Empresa — Oihuka
Fotógrafo — Archivo

En junio de 1990 se publicaba “Negu Gorriak” (Oihuka, 90), el disco homónimo con el que los hermanos Muguruza volvían a la carga tras la disolución de Kortatu. El pistoletazo de salida de aquella nueva aventura musical que marcó la escena estatal de los noventa cumple ahora tres décadas.

La efímera historia de Kortatu llegó a su final en 1988, apenas un lustro después de arrancar en 1984. Aquel año, el trío formado por los hermanos Fermín (guitarra y voz) e Iñigo Muguruza (bajo y coros) junto a Treku Armendariz (batería) pasó por los Estudios IZ para grabar su tercer y último álbum, “Kolpez kolpe” (Oihuka, 88). Conseguían por fin registrar un álbum cantado íntegramente en euskera, convirtiéndolo también en su canto de cisne.

Los estudios estaban regentados por Kaki Arkarazo, productor, técnico de sonido y guitarrista por aquel entonces de M-ak. El músico se uniría a ellos en la gira europea de presentación como segundo guitarra, grabando también el 1 de octubre de aquel año “Azken guda dantza” (Nola!, 88), doble disco en directo con el que se despedirían de su público definitivamente.

Kortatu terminaba, pero Iñigo y Fermín acordaron con Kaki volver a hacer algo en el futuro. Tras pegarse un año sabático, los hermanos Muguruza empezaron a visitar el estudio de Arkarazo en 1989. Fermín se centraría en su faceta vocal, cediendo las guitarras a Iñigo y Kaki, que tocarían sobre bases pregrabadas, samples y cajas de ritmo. Las letras mantenían el euskera en su escritura y la militancia política y social en su temática. Con respecto a la música, abandonarían el ska punk para introducirse en terrenos abonados principalmente por el rap, el hardcore y el rock alternativo, regados posteriormente por multitud de estilos que irían del funky al reggae pasando por el soul o el metal.

Y es que si habían disuelto la banda anterior era por algo. La idea inicial era incluso no dar conciertos, tal y como explicaba el propio Fermín en esta entrevista para la revista Argia en marzo de 1990: “Que nadie nos llame para tocar en directo, porque lo mandaremos al carajo; no queremos convertirnos en el revival de Kortatu. Este grupo no es Kortatu, aunque algunos de sus miembros lo fueran, y tampoco es su música. La historia es muy diferente”.

El éxito de su primer grupo se les había ido de las manos, y no querían volver a estar sometidos a aquella presión. No querían crear expectativas, no querían influencias externas, no querían alimentar rumores. Mantuvieron el proyecto en secreto hasta que Xabier Montoia (cantante de M-ak) le propuso a Fermín participar en el disco tributo que le estaban preparando al cantautor vasco Mikel Laboa. Aquella fue la excusa perfecta para empezar a ensayar sin levantar sospechas. De entre todos los temas en los que empezaron a trabajar, acabarían eligiendo una versión de “Gaberako aterbea”​ (“Refugio nocturno”), canción basada a su vez en el poema “Die Nachtlager” de Bertolt Brecht publicada originalmente en el disco de Laboa “Hamabi, 12” (89).

De aquel poema saldría también el nombre de la nueva banda: Negu Gorriak (“crudo invierno”). El propio Fermín se encargaba de presentar oficialmente el proyecto en la columna que escribía en la revista Argia en febrero de 1990. Un mes antes se había publicado el tributo a Laboa bajo el título “Txerokee, Mikel Laboaren Kantak” (Elkar’ Ghost, 90), donde también aparecían las bandas paralelas de Iñigo (Delirium Tremens) y Kaki (M-ak).

Su trabajo homónimo tardó apenas unos meses en llegar. “Negu Gorriak” se publicaba en junio de 1990 bajo el amparo de Oihuka, el sello que Marino Goñi había fundado absorbiendo el catálogo de su sello anterior, Soñua. Con él habían editado todos los discos de estudio de Kortatu, y Fermín afirmaba en la citada entrevista que para él era la única opción: “Para mí, hoy en día, hay una única discográfica, Oihuka”.

El álbum constaba de un total de catorce temas, de los que se extrajeron dos singles: “Radio Rahim” –dedicado a uno de los personajes de la película “Do The Right Thing” de Spike Lee– y “Bertso-Hop”, lanzados por Oihuka en junio y en diciembre respectivamente. Todos ellos iban firmados por la banda, a excepción de “Bide baten bila” (versión del “Find A Way” de Rich Kids On LSD) y “Nahi duzuena (Milenioa II)”, cuya letra había sido escrita por su camarada de M-ak, Xabier Montoia.

A ellos que se añadió la versión de “Gaberako aterbea” como bonus track en la reedición que Esan Ozenki, el sello que crearon los propios Negu Gorriak para autoeditarse su material, lanzó en CD en 1996. Aquella reedición contó además con un nuevo encarte en el que se incluían las letras traducidas al castellano, el inglés y el francés.

El grupo mantuvo su promesa de no tocar en directo hasta finales de año. El 29 de diciembre de 1990 la rompió al unirse a la marcha que los familiares de los presos de ETA organizan anualmente hasta la cárcel de Herrera de la Mancha (Manzanares, Ciudad Real). Tras los mítines políticos y las actuaciones del bertsolari Xabier Amuriza y diversos músicos con txalapartas y trikitixas salieron a escena como cuarteto, reclutando como bajista a Mikel Kazalis, del grupo Anestesia. La batería se suplió con bases pregrabadas y cajas de ritmos. Defendieron por primera vez en directo los temas de su disco debut, además de dos temas nuevos: el instrumental “Oker dabiltza”, en homenaje al periodista Josu Muguruza (asesinado un año atrás), y una versión del villancico popular “Hator, hator”. Ambos habían sido editados en un single bajo el sello Basati Diskak aquel mismo mes de diciembre. La grabación del directo se lanzó en VHS bajo el título “Herrera de la Mancha. 90-12-29”, coeditado por Esan Ozenki junto a las Gestoras Pro Amnistía, beneficiarias de sus ventas. En 2005 se reeditó en formato DVD por el sello Metak como parte del recopilatorio “Negu Gorriak: 1990–2001”.

Al año siguiente cerrarían su formación de quinteto con la incorporación de Mikel Abrego (del grupo BAP!!) a la batería, sustituyendo de este modo las bases pregrabadas por instrumentos orgánicos y creando su propia discográfica, Esan Ozenki Records. El nuevo proyecto ya estaba listo para afrontar una aventura que se alargaría hasta 1996 con seis discos de estudio, un directo, un recopilatorio de rarezas, dos mini giras y cinco giras internacionales.

Los músicos opinan

Hemos preguntado a diversos músicos qué pensaron del cambio de registro de los ex Kortatu al escuchar el primer disco de Negu Gorriak. Esto es lo que nos han comentado:

Roberto Moso (Zarama) “He de reconocer que mi primera reacción no fue buena. Les vi aparecer en una rueda de prensa de Mano Negra en Balmaseda con toda la parafernalia rapera y de primeras, me pareció un cambio radical un tanto oportunista. La cosa cambió cuando les vi en el gaztetxe de Bilbao, en una de sus primeras actuaciones (si no la primera) y me convencieron con temas como “Bertso Hop” o “Radio Rahim”, que, en cierto modo, recuperaban el humor y la frescura de los primeros Kortatu”.

Podri (Rat-Zinger) “El cambio en un principio no me gustó. Pero al verles en directo en el viejo gaztetxe de Bilbo, en un concierto sin anunciar, cambié de opinión al instante. A día de hoy, no he vuelto a ver un grupo de Euskal Herria en directo como Negu Gorriak. Y eso que no soy muy forofo de su música. Les volví a ver tocar unos temas en el homenaje a Iñigo Muguruza en el Kafe Antzoki este mismo año que me reafirma en ello”.

Juankar (Boikot): “Una vuelta de tuerca al mezclar con acierto el rock rap metal que entonces sonaba de la mano de bandas como Infectius Grooves, nuestros Public Enemy de Euskal Herria. ¿Un cambio de registro? No, no, una vuelta de tuerca a mejor. Increíble su trayectoria, increíbles sus conciertos, increíble la banda, como siempre adelantándose a las futuras tendencias… Y bofetón y fiesta tras salir absueltos por la canción denuncia al corrupto Milico Galindo. Pensar mientras bailas”.

Jaume Esteve (Manolo Kabezabolo, Comunica’N’Roll) “La irrupción de Negu Gorriak fue un impacto en muchos sentidos. Tras la disolución de Kortatu, banda que había sido un referente en plena adolescencia, llega el videoclip de “Radio Rahim”, que además me pilla en un momento de pleno descubrimiento de bandas de rap como Public Enemy, De La Soul o Run DMC, que me llegaban de las pandillas de la zona norte de Barcelona con las que nos juntábamos por el barrio tanto punks, como heavys como quinquis. Tomábamos prestados sprays de grandes superficies y nos pasábamos las tardes ‘decorando’ trenes y paredes siempre con alguna de esas bandas sonando en los míticos radiocasetes de la época. “Radio Rahim” tenía todos esos elementos con los que sentirse identificado, así como la base política tan marcada ya en la última época de Kortatu y que en Negu Gorriak se consolidaba. Una base política que englobaba la calle, al arte urbano y la mezcla de sonidos. Aparte NG era un concepto, estéticamente con su gráfica muy cuidada, que fácilmente se reconocía, era una propuesta que entró directamente y con la que te sentías identificado. En Barcelona, como en otros puntos geográficos, había las Brigadas Negu Gorriak, lo que evidencia la gran capacidad de identidad que tenían. Luego verles en directo era la bomba, recuerdo la primera vez junto a Todos Tus Muertos en Barcelona que el Palau d’Esports era una auténtica hinchada al unísono”.

El Toubab“La primera vez que supe de Public Enemy fue por Scott Ian de Anthrax, a quien vi luciendo una camiseta del grupo de rap neoyorquino, cantando la vacilona canción “I’m The Man” en Plàstic, un programa de la televisión pública de finales de los años ochenta. Poco después, tras la disolución de Kortatu, aparecían los hermanos Muguruza, confesándose fans de la banda de rap americana e influenciados por ella, presentaban un nuevo proyecto musical bajo el nombre de Negu Gorriak. Un primer disco lleno de samplers y grabado en caja de ritmos, sucesión del “Kolpez kolpe”, último disco en estudio de Kortatu, donde ya se intuía un cambio estilístico en los de Irún, y que no tardé en comprar junto con el de los vitorianos Hertzainak “Amets Prefabrikatiuak”, en cinta de casete. Recuerdo que fue un álbum que me sorprendió gratamente desde la primera escucha, y que me enganché mucho a él por esa mezcla (nueva para mis jóvenes oídos) de música hardcore con rap, soul o funk, con textos llenos de compromiso político y social cantados en euskera. Ese disco derribó mi barrera mental, invitándome a descubrir bandas como a Beastie Boys, y señaló que no debía casarme con ningún estilo musical a la hora de componer. Todavía hoy, al oír la canción “Amodiozko Kanta” se me eriza la piel y me es imposible dejar de mover el pie, de principio a fin, con una de mis favoritas: “Malkoak””.

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