El 1 de febrero de 1994 se publicaba “Dookie“. Desde el primer rasgueo de guitarra de ‘Burnout’, el tercer disco de Green Day se revelaba como un disco icónico. En su veinticinco aniversario recordamos cómo se confeccionó este imprescindible del punk pop  de la década de los noventa.

El año 1986 Billie Joe Armstrong y Mike Drint formaron su primer grupo: Sweet Children. Apenas tenían catorce años y no eran más que eso, dos adolescentes con acné que a duras penas sabían sacar algo parecido a un ruido medio decente de su guitarra y su bajo. A esta pareja de amiguísimos inseparables poco después se les uniría John Kiffmeyer (batería al que todo el mundo conocía como Al Sobrante) que hasta entonces aporreaba los parches en Isocracy. Con Operation Ivy, la banda de los futuros Rancid Tim Armstrong (en la era pre-Internet durante años circuló el bulo que Billie Joe y Tim eran hermanos) y Matt Freeman, como principal referente e influencia, Sweet Children no tardaron en hacerse un hueco en la entonces muy prolífica escena punk de la Bay Area; movida que tenía su indiscutible epicentro en el 924 de Gilman Street, icónica sala autogestionada de Berkeley por la que, desde su apertura a inicios de la década de los años ochenta, han pasado los nombres más destacados del underground norteamericano e internacional (aunque con el punk y el hardcore como principales protagonistas, la sala está abierta a todo tipo de grupos siempre y cuando militen en una discográfica independiente).

 

Mil horas

Sweet Children debutaron en directo en el 17 de noviembre de 1987 en el Rod’s Hickory Pit, una de esas típicas hamburgueserías al estilo “American Graffiti” de George Lucas en la que trabajaba la madre de Billie Joe. Su padre era camionero. Pocos meses después, en otro de sus primeros conciertos, entre el público se encontraba Larry Livermore, fundador de Lookout Records!, por aquel entonces uno de los catálogos más atractivos del punk rock, discográfica de los ya citados Operation Ivy e Isocracy, además de bandas como The Mr. T Experience, Crimpshrine, Sewer Trout… Livermore se quedó pillado de la energía de esos críos y no dudó ofrecerles grabar con su sello. Su primera referencia fue “1,000 Hours”. Publicado el 26 de mayo de 1989, para entonces ya se llamaban Green Day, por su afición por el cannabis y para que no les confundieran con los Sweet Baby, otra banda de Berkeley de la que nadie se acuerda ahora pero en aquellos días era algo más popular que el grupo de Armstrong, Drint y Sobrante. Un año más tarde, el 13 de abril, publicaron su primer largo, “39/Smooth”. Grabado durante las vacaciones de Navidad de 1989, dar forma a aquel disco apenas les costó 700 dólares. Para grabar su segundo álbum se gastaron 1.200.

 

A 2000 Años luz de distancia

Poco después de la aparición de “39/Smooth” Al Sobrante dejó Green Day para retomar sus estudios universitarios. Su plaza la ocupó Tré Cool, batería de The Lookouts, la banda de Larry Livermore (Lookout Records! nació de la necesidad de publicarse sus propios discos). Desde entonces la formación de Green Day ha permanecido intacta: Billie Joe Armstrong como guitarrista y cantante, Mike Drint al bajo y Tré Cool a la batería. “Kerplunk” se publicó en 17 de diciembre de 1991. El primer día que salió a la venta, se despacharon más de 10.000 copias. Todo un hito. Parte del éxito seguramente se deba al cambio de paradigma que se estaba viviendo en el mundo de la música con la eclosión pocos meses antes de Nirvana con “Nevermind”. Tampoco podemos obviar que se trata de un disco en el que Green Day ya incluyeron clásicos instantáneos de su repertorio como ‘2000 Light Years Away’, ‘Christie Road’ o, y muy especialmente, ‘Welcome To Paradise’ (que, efectivamente, volverían a grabar en su siguente disco: ‘Dookie’, pero no nos avancemos). Pronto empezaron a lloverles ofertas de las principales multinacionales que movían el cotarro fonográfico. Apostaron especialmente fuertes Geffen y Columbia, pero ficharon por Reprise (y ya nunca más pudieron volver a tocar en 924 de Gilman Street), subsello de Warner con el que siguen publicando sus discos veinticinco años después.

 

Mi guitarra azul

Desde que descubrió a The Beatles con once años, a Rob Cavallo lo único que le interesaba realmente era la música. Por eso a nadie le extrañó que, pese a licenciarse con honores en Filología Inglesa, acabara currando como ayudante en The Complex Recording Studios. Con el tiempo pasó a trabajar en Warner Records, donde, ejerciendo de A&R, fue el responsable del fichaje de bandas como Goo Goo Dolls o The Muffs, a los que también produjo su álbum homónimo de debut, “The Muffs”, de 1993. Formados en 1991, The Muffs era (y sigue siendo) un grupo de punk rock de Los Angeles liderado por Kim Shattuck, cantante y guitarrista que en los ochenta había tocado en la banda de hard rock de chichas The Pandoras. Le acompañaban el bajista Ronnie Barnett y el antiguo batería de Redd Kross, Roy McDonald. Cuando publicaron su primer disco se convirtieron de forma casi instantánea en una de las bandas favoritas de Billie Joe Armstrong. Por eso, cuando el propio Rob Cavallo se presentó en su casa le propuso firmar por Reprise no se lo pensó dos veces y estampó su rúbrica de inmediato. “Seguramente estábamos fumados, cuando nos decidimos a firmar por Reprise”, recordaría años después Billie Joe Armstrong en un artículo publicado en la edición americana de la revista Rolling Stone. “Por aquella época siempre íbamos ciegos. De todos modos, teníamos muy claro qué queríamos: tocar mi guitarra azul (Billie Joe seguía utilizando la imitación barata de Fender Stratocaster que le habían regalado por su 11 cumpleaños), un buen amplificador y el mejor sonido posible para el bajo de Mike. Tan solo necesitábamos esto. Y así es como acabamos grabando ‘Dookie'”. Durante la gira de Kerplunk!, tour pasarían por España (y volverían dos veces más apenas unos meses más tarde), Billie Joe Armstrong se llevó consigo una grabadora de cuatro pistas. De aquellos días rulando por el mundo, regresó a casa con los primeros esbozos de “She”, “Sassafras Roots”, “Pulling Teeth” y “F.O.D”.. Pocos después se cerraron en el estudio.

 

Niños en una tienda de golosinas

Green Day iniciaron las sesiones de grabación de su tercer disco en septiembre de 1993. Si sus dos trabajos anteriores los grabaron en los modestos Art Of Ears Studios (posteriormente por ahí pasarían grupos como Screeching Weasel, The Nerve Agents, Swingin’ Utters, Tiger Army o AFI) esta vez iban a poder trabajar en los legendarios Fantasy Studios que habías acogido desde Creedence Clearwater Revival a Aerosmith, David Bowie, Neil Young o Grateful Dead. “Definitivamente tenía esa vibración de los años setenta. Si bajabas al sótano, podías encontrar los másters de las grabaciones de Creedence. Increíble. Veníamos de algo muy diferente pero en los Fantasy no me sentí como un pez fuera del agua. Sí, veníamos de grabar muy rápido y con muy poco dinero y esta vez fue muy diferente. Aprendí a dar con el sonido que buscaba, a sacarle el mejor rendimiento posible a la guitarra, pude tomarme mi tiempo para grabar las voces… Fue una gran experiencia”. También recordaba Billie Joe Armstrong en aquel artículo para la publicación de Jann Wenner que la primera canción que grabaron fue Burnout, que también acabaría resultando el tema que abriría el disco. “Había nervios. Nos sentimos como niños pequeños en una tienda de golosinas. Pero al mismo tiempo estábamos listos. No queríamos ser una de esas bandas que se atascan en el estudio y graban y regraban todo mil veces. A la mierda, entramos, grabamos y listos”.

 

Bomba nuclear

Producido por Rob Cavallo y mezclado por Jerry Finn (quien se acabaría convirtiendo en uno de los productores más importantes del género gracias su trabajo con, entre muchos otros, Blink 182, Rancid, AFI, Sum 41, Alkaline Trio o MxPx) “Dookie”, palabra que en argot significa bomba nuclear pero que Green Day hacían servir para referirse a la diarrea (algo que sufrían a menudo en sus giras, en las que se alimentaban, cuando comían, de lo peor de lo peor en la pirámide alimentaria), se publicó el 1 de febrero de 1994. Y entonces, a golpe de melodía pop ultravitaminada e inyectada del nervio y velocidad punk herencia de Buzzcocks, The Undertones, Hüsker Dü, Cheap Trick, Ramones, The Clash… todo explotó. ‘Longview’, pieza que va surfeando sobre el bajo de Mike Dirnt hasta eclosionar en el estribillo, fue el primer single del disco. El segundo, ‘Basket Case’, expresión que podría traducirse como “caso perdido”, tema en el que Billie Joe Armstrong habla de sus ataques de pánico y miedos a perder la cabeza y volverse majara. Es la esencia del single definitivo y total (con claras referencias a películas como ‘Alguien voló sobre el nido del cuco‘ o ‘Brazil‘, el vídeo, uno de los más populares de aquella época, fue rodado en Agnews Developmental Center, un hospital psiquiátrico abandonado, en blanco y negro y posteriormente coloreado). Luego vendrían ‘Welcome To Paradise’, ‘When I Come Around’, ‘She’… y resto de pildorazos de punk pop altamente adictivo. Sobresaliente de principio a fin, referencial y totalmente influyente, Green Day vendieron más de veinte millores de ejemplares de ‘Dookie‘, uno de los mejores álbumes en la historia del punk, disco imprescindible para decodificar la década de los noventa.

 

 

Diez discos que no hubieran existido sin “Dookie”

Ash – “1977” . (1997)

 

Blink 182 – “Enema of the State” (1999)

 

Sum 41 – “All Killer, No Filler”  (2001)

 

Good Charlotte – “The Young and the Hopeless”. (2002)

 

Fall Out Boy –  “From Under the Cork Tree” (2003)

 

Simple Plan – “Still Not Getting Any…”  (2004)

 

My Chemical Romance– ” The Black Parade”.  (2006)

 

NoWayOut – “Bipolar” (2005)

 

Without – “Whitout”.   (2005)

 

Bullit – “Love or Die”.  (2011)

 

Panellet – “Sputnik” (2018)