Foo Fighters, 25 aniversario de su debut
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Foo Fighters, 25 aniversario de su debut

Sergio Ariza — 03-07-2020
Fotógrafo — Archivo

Nuestro colaborador Sergio Ariza repasa en este artículo como se gestó el primer disco de Foo Fighters. Grupo por el que muy pocos hubieran apostado en ese momento, pensando que alcanzaría el estatus y la fama que vino después. Y todo gracias a este primer disco, corroborado de forma no menos espléndida por un segundo trabajo de gran altura.

Música como catarsis

8 de abril de 1994 Dave Grohl se entera, como medio mundo, que tres días antes Kurt Cobain se ha quitado la vida. Está devastado, pero para él Kurt Cobain no es algo abstracto, no es “la voz de una generación”, ni un mártir, ni una leyenda, no es otra cosa que su amigo, el hombre con el que experimentó el cambio más radical de su vida cuando, como miembros de Nirvana, vieron como Nevermind les convertía en la banda más grande del planeta. Su vida ha vuelto a girar otros ciento ochenta grados y se encuentra confuso y deprimido, así que decide hacer las maletas y alejarse de Estados Unidos, marchándose a Irlanda para estar solo. Durante unas semanas es incapaz de tocar o escuchar música, pensando que cualquier canción le podría volver a romper el corazón. Hasta que un día, paseando con el coche, ve a un chaval con una camiseta con la cara de su amigo y tiene una revelación, la música no le va a destrozar, la música va a ser la que le ayude a salir de la depresión.
A finales de mayo regresa a Estados Unidos y poco después vuelve a meterse en un estudio de grabación, allí se reencontrará con su compañero de Nirvana Krist Novoselic, los dos participan de la grabación de “Ball-Hog or Tugboat?”, el nuevo disco de Mike Watt. El ex Minutemen ha reunido a una especie de dream team de la música alternativa en el que también participan Curt y Cris Kirkwood de Meat Puppets, Nels Cline, Eddie Vedder de Pearl Jam o J. Mascis de Dinosaur Jr. La experiencia es sanadora y Grohl se da cuenta de que ha tomado la decisión acertada. El 4 de junio da su primera actuación tras la muerte de Cobain, toca la batería junto a la Backbeat Band haciendo versiones de “Money”, “Long Tall Sally” y “Helter Skelter”. Allí le acompañan otras luminarias como Greg Dulli de Afghan Whigs, Thurston Moore de Sonic Youth o Mike Mills de R.E.M.

Grohl es el batería más reconocido del rock en ese momento pero decide que lo mejor para lidiar con todo lo que está pasando es grabar las canciones que tiene y que apenas ha enseñado a nadie. Desde 1990 viene componiendo varias canciones e incluso en 1992 llegó a sacar una cassette bajo el seudónimo de Late! Allí aparecía “Marigold”, la única canción que llegó a cantar en solitario en Nirvana, pero Grohl tiene una buena colección de canciones bajo el brazo, además, ahora que vuelve a tocar le han salido cuatro canciones de las que está bastante orgulloso, se trata de “This Is A Call” (la primera canción de todas las que había escrito que supo que era buena desde el primer momento), “I’ll Stick Around”, “X-Static” y “Wattershed“, esta última dedicada a Mike Watt.

Una grabación frenética e independiente

Así que decide alquilar el estudio Robert Lang, cerca de su casa en Seattle, del 14 al 20 de octubre para grabar por su cuenta esas nuevas canciones y las que más le gustan de las que ha hecho en los últimos cinco o cuatro años. En su cabeza no está la idea de buscar una carrera o empezar una banda, ni, por supuesto, se le pasa por la cabeza que está dando el primer paso para una carrera que todavía sigue activa a día de hoy, lo único que quiere es salir del trauma y poder volver a empezar. Con la ayuda del productor Barrett Jones y a un ritmo frenético, Grohl graba dieciséis canciones en las que toca todos los instrumentos (excepto una guitarra de Greg Dulli en “X-Static”) y pone todas las voces, demostrando que, al igual que como compositor, tampoco se le da nada mal. Tras sudar tras a la batería, se levanta y va a otra habitación donde graba la guitarra. Las letras se completan minutos antes de grabarlas, con Grohl poniendo las primeras cosas que se le pasan por la mente. El orden en el que se graban es el orden en el que aparecen en el disco.

Pocas veces se ha hecho un disco tan falto de pretensiones, tan crudo y honesto como este, en cierta medida es el disco alternativo e independiente por antonomasia, a pesar de estar hecho por un tío que venía de la banda más famosa de los noventa y que, con el tiempo, se convertiría en el papá rock más adorable de la generación grunge, y su banda en algo así como la E Street Band del rock alternativo. Y es que Grohl no hizo este disco para forrarse, ni siquiera lo hizo para venderlo sino que se hicieron solo cien copias en vinilo y, luego, otras cien en cassette que Grohl fue regalando entre amigos, conocidos y cualquiera que mostrara un mínimo interés. Cuenta Grohl que se cruzó con un chaval por la calle que le dijo “Nirvana era mi banda favorita” y terminó regalándole una cinta. La catarsis musical había funcionado.

Puede que no rompiera ningún esquema musicalmente, ni abriera nuevos caminos, al fin y al cabo, la fórmula era bien similar a la dinámica de Nirvana, a ese esquema prestado de Pixies de calmado/fuerte, pero Grohl se destapaba como un compositor notable, alguien que había aprendido del mejor compositor de canciones de su generación y que demostraba una facilidad melódica envidiable.

No te debo nada, Courtney

El disco se abría con “This Is A Call” una de sus canciones más redondas y perfectas, cuenta Grohl que es una especie de saludo (y de gracias) a sus ex compañeros, amigos, parejas y familiares, aunque eso es solo el estribillo, el resto de la letra es pura elección de palabras al azar, como el propio Grohl reconocería, con ejemplos tan obvios como ese “Fingernails are pretty, Fingernails are good”. Luego llegaba “I’ll Stick Around”, otro temazo incontestable. Además esta vez la letra sí que tenía un mensaje. Grohl tenía miedo de que la frase “I don’t owe you anything” fuera vista como si fuera dirigida al líder de Nirvana, pero tampoco había que ser un lince para comprender que, como el resto de la canción, esto era un ataque frontal a su viuda, Courtney Love. Grohl lo estuvo negando durante varios años hasta que finalmente lo admitió “lo he negado durante quince años pero finalmente lo reconozco. Joder, solo había que leer las putas palabras”.

El nivel no baja un ápice con “Big Me”, otro de los sencillos del disco y la canción de la que estaba más orgulloso el propio Grohl. Era la más melódica y pop, en la que dejaba clara su adoración por The Beatles (otra cosa que compartía con Cobain), era también una canción de amor para la que sería su primera esposa. Pero, antes de que fueran otros los que terminaran ridiculizándole, Grohl demostró su sentido del humor grabando un vídeo para la canción en el que parodiaba los anuncios de la marca de caramelos Mentos. El vídeo se hizo tan popular que durante un tiempo se puso de moda en los conciertos de Foo Fighters lanzar estos caramelos cuando la tocaban en directo, lo que llevó a Grohl a quitarla del repertorio durante un tiempo (“era como si nos lapidaran”). Eso sí, lo de utilizar el humor para los vídeos se convertiría en una de las marcas de la casa.

La sombra del rock clásico se iría haciendo cada vez mayor con el paso de los discos, pero este seguía siendo el disco del chico que había crecido con la escena hardcore de Washington DC, enamorado de los sonidos a la izquierda del dial que dirían The Replacements. Eso se demostraba en las otras dos grandes canciones del disco, “Alone + Easy Target”, una canción que había escrito cuando todavía estaba en Nirvana y que había recibido la bendición de un Kurt Cobain que, tras escucharla, dio un beso a Grohl y le dijo “ya no tendré que ser el único que escriba canciones para esta banda”, y “Exhausted”, el brillante cierre del disco y, en cierta medida, de una época, un muro de feedback melódico que pudo haber aparecido en el cuarto de Nirvana pero que terminó siendo el último aliento de la música grunge, y es que tras este trabajo tanto Grohl como el resto de grandes bandas de la época, como Pearl Jam o Smashing Pumpkins, cambiarían de dirección en sus siguientes obras.

El resto del disco no estaba nada mal pero no alcanzaba el nivel de esas cinco canciones, aun así temas como “Weenie Beenie” o “Good Grief” pueden verse como antecedentes del sonido que conseguirá por su cuenta Grohl, sobre todo a partir del siguiente disco, The Color And The Shape, también de sus futuras incursiones detrás de los platos en Queens Of The Stone Age. Otras, como ese homenaje al sonido My Bloody Valentine en “X-Static”, no terminan de funcionar, eso sí, pocos grupos de la época pueden presumir de un debut tan sólido y notable como este.

MTV Unplugged In New York

El caso es que si el contenido era de por sí bastante apetitoso, otros factores harían que la industria lo viera como un caramelo absoluto y se lanzara de lleno a fichar a Grohl. Y es que, en noviembre de 1994, mientras el batería tocaba en el Saturday Night Live con Tom Petty y The Heartbreakers (con Petty llegándole a ofrecer el puesto fijo de batería si lo quería) aparecía en el mercado el primer disco póstumo de Nirvana. Se trataba del “MTV Unplugged In New York”, grabado un año antes, el 18 de noviembre de 1993. El disco subió a lo más alto de las listas en su primera semana y para marzo de 1995 ya había vendido más copias que “In Utero” y se acercaba a los siete millones de discos vendidos

Por si faltaba poco en enero de 1995 Eddie Vedder, uno de los que había recibido una de las primeras copias de la demo de Grohl, debutaba dos canciones del disco en el programa de radio Self-Pollution de Pearl Jam. En un momento en el que “Vitalogy” estaba de número dos en la lista de ventas norteamericana, la repercusión era enorme. El interés por la demo se disparó y Grohl acabó firmando por Capitol cuyo presidente era Gary Gersh, antiguo representante de Nirvana, como parte del acuerdo Grohl creó su propio sello, Rosswell Records, en los que se volvía a ver su obsesión por los platillos volantes y es que había comenzado a reclutar una banda de verdad, renombrando al proyecto como Foo Fighters, porque no quería buscar una carrera en solitario.

La primera persona a la que le pidió que se uniera a la banda fue a Novoselic, pero ninguno de los dos quería que se viera como si continuaran con Nirvana como si no hubiera pasado nada, así que Novoselic formaría su propia banda, Sweet 75. El siguiente recluta fue Pat Smear, el guitarrista de Germs que había pasado a formar parte de Nirvana, tocando en el directo de la MTV y la última gira. Para los puestos de bajista y batería eligió a Nate Mendel y William Goldsmith de los recientemente separados Sunny Day Real Estate. En marzo de 1995 comenzaron a dar conciertos en pequeñas salas y clubes y poco después se fueron de gira con Mike Watt, con Grohl tocando la guitarra y cantando con Foo Fighters y luego pasando a tocar la batería para Watt. El 4 de julio del 95 aparece, por fin, el disco en el mercado, se trata de la demo grabada por Grohl y Jones en octubre del 94 pero mezclada profesionalmente. El disco es un éxito de crítica y público, confirmando que Grohl va a tener toda la razón cuando grita eso de “I’ll Stick Around”. Un año después su debut será nominado como uno de los mejores discos alternativos en la ceremonia de los Grammy de 1996, pero Grohl perderá contra sí mismo: el galardón fue para “MTV Unplugged In New York” de Nirvana.

Puede que Grohl todavía no hubiera encontrado un sonido propio, algo que haría con el siguiente disco “The Color And The Shape”, pero hay algo en este debut que lo hace mi disco favorito de toda su trayectoria, puede que por ser su colección de canciones más redondas o puede que por su honestidad o por su toque amateur, pero creo que lo más importante es porque sirvió para canalizar toda la rabia y frustración que sentía su protagonista y le dio un futuro, una esperanza. Algo que, sin duda, era necesario tras el suicidio de Cobain.

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