Especial Reggae en Euskal Herria
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Especial Reggae en Euskal Herria

Jesús Casañas — 08-07-2020
Fotógrafo — Potato (archivo)

Desde Potato hasta Kulto Kultibo. Desde el Txapel Reggae al Revolution JamRock. Grupos, festivales, sound systems, colectivos… Repasamos la escena reggae de Euskal Herria desde su nacimiento en la década de los ochenta hasta nuestros días a través de los protagonistas de la “Euskadi Tropical”.

>También puedes leer el artículo en el Zarata de julio-agosto (edición de Euskadi, Navarra y La Rioja del Mondo Sonoro)

Orígenes: Reggae Radical Vasco
Como en tantos otros casos de mestizaje y expansión cultural, la música jamaicana llegaría a Europa gracias a la inmigración. A mediados del siglo pasado, multitud de trabajadores y trabajadoras de la isla caribeña se fueron a buscarse la vida a Gran Bretaña, y su música viajó con ellos.

A mediados de los sesenta nace el reggae como evolución del ska y el rocksteady. Jamaica logra su independencia de Reino Unido en 1962, y estos estilos se convierten su símbolo. Aquellos ritmos comenzaban a extenderse por las calles de los barrios obreros a través de las sound systems, equipos formados por DJs y técnicos de sonido que pinchaban su música a través de bafles acoplados en furgonetas itinerantes. “My Boy Lollipop”, tema interpretado por Millie Small, alcanza el éxito mundial en 1964. Aquel mismo año empiezan a grabar sus canciones en Jamaica Bob Marley & The Wailers, aunque no se empezarían a escuchar a nivel global hasta 1973, cuando firman con la compañía británica Island Records.

El estilo llega a los círculos mainstream en la década de los setenta, principalmente gracias a la película “The harder they come”, protagonizada por el cantante de reggae Jimmy Cliff en 1962, y la versión que Eric Clapton lanzó en 1974 del tema de Bob Marley “I shot the sheriff” (como ya había pasado con el rock&roll, las versiones de los intérpretes blancos se popularizaban mucho más que las originales). A partir de aquí los nuevos sonidos de Inglaterra vendrían ya impregnados por la música jamaicana, desde el punk hasta la new wave pasando por el rock, y bandas como The Clash, The Rolling Stones o The Police sucumbirían a sus encantos, extendiéndose por el resto de Europa.

Así llegamos a los años ochenta, donde grupos ingleses como Steel Pulse, Aswad, UB40 o Musical Youth abrazan abiertamente el reggae. En Euskadi estalla el denominado “Rock radical vasco”, con bandas como Eskorbuto, RIP, Cicatriz, La Polla Records o Barricada a la cabeza. Pero mientras la mayoría de los sonidos se dejan inundar por la distorsión del punk, el hard rock, el metal y el hardcore, hay quien se atreve a lanzar su mensaje bajo las pautas de los sonidos caribeños. Desde Irún, Kortatu alcanzan el éxito de forma repentina al apostar por el ska punk. En Pamplona Tijuana In Blue se debatía entre el punk, el rock y el ska. Pero probablemente fue en Vitoria- Gasteiz donde más fuerte pegó, con Hertzainak convirtiéndose en una suerte de versión vasca de The Clash y The Police y Potato alzándose como la primera banda de reggae punk vasca. Así lo recuerda su cantante, Pako Pko: “Empezamos a oír ska y reggae, sobre todo jamaicano, y con gran osadía empezamos a tocarlo. En eso éramos más punkis que nadie. Asaltábamos los escenarios para tocar esa música que sorprendía a todo el mundo, pero que divertía, que hacía bailar y soltar tensiones. Eran tiempos oscuros y había que salir a la calle y reivindicar, recuperar libertades y derechos sociales y laborales después de tantos años de dictadura. Nosotros pensábamos que también se podía y se debía lanzar otra manera de lanzar mensajes… Con ironía, con algo más de humor y con otro soporte musical algo más desinhibido y que nos parecía más fresco, más luminoso y cálido. Decidimos viajar a las fuentes de esa música y empaparnos de ella en el Reggae Sumsplash de aquel año 1986, en Jamaica. Un festival que duró tres días, casi sin parar los dos últimos y en el que vimos todos los grupos míticos y los más novedosos del ska y reggae”. Entre sus influencias, grupos principalmente internacionales: “Culture, Burning Spear, Steel Pulse, Peter Tosh y Marley, claro que sí, pero sobre todo Skatalites, Cimarrons, Gladiators y mucho Toots and the Maytals. Y europeos pues sobre todo Specials, Madness y hasta UB 40”. Así nacía la denominada “Euskadi tropical”. La mecha estaba encendida.

Los Noventa: La segunda oleada
Aquellos primeros grupos influyeron inevitablemente en una nueva generación de bandas que trajo la década de los noventa. Pako Pkao explica que “Potato, más que un grupo al uso, ha sido y es algo como una fundación, una escuela de música, con grandes profesores y aventajados alumnos. Casi cien personas han pasado por la banda… se dice pronto. Aquí mismo en nuestra Vitoria-Gasteiz surgieron grupos como Cannabis, que prácticamente todos sus componentes han pasado por Potato y no en una, sino en varias épocas de la banda. Igual con Siroko, Trikoma, incluso Green Valley eran unos críos que iban a vernos y eran amigos de los más jóvenes de Abetxuco”.

En 1992 nacería en Bakio, aunque pronto fueron adoptados en Bilbao, una de las bandas que más han sabido respetar y defender el sonido clásico jamaicano: Akatz, con un ska bañado sin complejos por soul, rocksteady, jazz, R&B, swing, roots… Y es que, tal y como recuerda su cantante, Unai ‘Bita’ Quecedo, “en esta Euskadi Tropikal, con lo que nos gusta una txozna y un escenario, tenemos referencias mil. Los Banana los primeros que nos fliparon. Potato todo el rato. Y quisimos ser los Steel Pulse del directo de París. Somos muy fans de la música y llevamos años escuchando y disfrutando de miles de canciones, no seguimos nunca a nadie pero intentamos saber dónde está cada uno”. Casi treinta años después siguen en activo.

En 1994 debutaban en Pamplona una de las bandas de ska reggae más influyentes del estado: Skalariak. Su fundador, cantante y guitarrista, Juantxo Skalari, recuerda “la pasión e incluso la obsesión por conocer la música jamaicana en sus orígenes, por extender su ritmo, por mostrar ese mensaje antirracista implícito que llevaba
consigo dentro. Trabajaba todo el día y parte de la noche en la banda, a mi lado siempre mi hermano Peio, con quien compartí escenario hasta el 2001. Poco a poco fuimos construyendo una banda cuyas influencias iban desde Skatalites, Desmond Dekker (los orígenes del ska), hasta las bandas del revival del ska en los 80 (Specials, Madness, Selecter…) pero sin dejar de lado que a mediados de los 90 estábamos en la época de la tercera ola del ska que ya en Centro Europa, EE.UU y Japón cocía numerosas bandas (The Busters, Ska Flames, Mighty Mighty Bostones…); aunque era inevitable la influencia de bandas de nuestra tierra y del Rock Radikal Vasco (Kortatu, Hertzainak, Baldin Bada…)”. Juantxo también sigue en activo junto a su actual banda, La Rude Band, con la que celebró el año pasado sus bodas de plata con dos trabajos: el libro “JSK. Memorias de Kalle y Tren” (Txalaparta) y el doble vinilo “Skalari 25 Anniversary”, acompañados de una gira. “Fue una gira 25 aniversario en la que hubo de todo y donde me quedé plenamente satisfecho. Puede decirse que después de 25 añitos… Rudi not dead”, admite entre risas.

Ambassadors arrancaron su andadura en 1995 en Uribe Kosta. No grabaron ningún disco, pero defendieron el roots con sus temas propios y sus versiones imposibles. Entre sus integrantes estaba Dubby Ambassah a la voz y la percusión, que nos dejó recientemente. Músico, productor, dj y factótum del reggae, formó parte de otros grupos como Basque Dub Foundation, Lone Ark, Loud & Lone y Super Ape o de proyectos como Message, Vibes All Stars y The Producers, aunque también publicó su material en solitario, con colaboraciones de una larga lista de invitados (Ben Jammin, Kenny Knotts, Afrikan Simba).

Aquel mismo año nacía en Azpeitia 12 Tribu, banda de roots que debutaría en 1999 con “Who’s your leader”. Su última referencia llegó en 2013, y el nombre lo dice todo: “Roots again”.

 

Las bandas del nuevo milenio
A medio camino entre Álava y Cataluña, entre el reggae y el dancehall, Green Valley se ha posicionado como un referente de la escena estatal. Lo que nació en 2004 como un sound system es ahora una banda de seis integrantes, con dos maquetas y seis álbumes a sus espaldas. Han actuado en festivales estatales como Viña Rock, Arenal Sound, Weekend Beach o Rototom Sunsplash, y también en festivales fuertes también de otros países como el Jamming Festival (Bogotá, Colombia) o el Reggae Live Festival (Mexico D.F). A finales de 2015, actuaciones en Argentina y Chile confirmarían el florecimiento de este verde valle.

Gorka Suaia arrancó su carrera en Kodigo Norte, banda a medio camino entre el hip hoo y el reggae con quienes editó tres álbumes y un EP entre 2006 y 2011. Desde 2013 ha seguido en solitario con una discografía compuesta por cinco álbumes y dos EPs. En 2016 montó el grupo Suaia eta Ama Rebel, con quienes lanzó el disco “Camarada Raggamuffin” (2018, autoproducido).

En 2008 se funda en Donosti la banda Tacumah. En la actualidad está integra por diez miembros, con lo que la variedad (dentro del reggae) está servida. En sus propias palabras, se decantan “por el sonido roots y dub de los 70 y 80. Pero también disfrutamos con otros sonidos de la isla más añejos, como el rocksteady y el ska”.

Mad Muasel se ha convertido en una de las principales defensoras del dancehall en castellano desde que debutase en 2009. Tiene tres discos en su haber. El éxito le llegó en 2013 con “Si yo te contara”, que le dio la oportunidad de compartir escenario con Arianna Puello en su gira por México. Desde entonces ha teloneado a artistas de la talla de The Wailers, Sizzla, Alborosie, Daddy Freddy, Morodo o La Mala Rodríguez. Y se ha subido al escenario de festivales como Viña Rock, Rototom o Vive Latino. Los inicios de Mad Muasel están irremediablemente ligados a los de Novato, con quien sacó en 2009 el disco conjunto “Bumclap teachers”. Desde entonces, el cantante de Urduliz (Bilbao) ha sacado tres discos en solitario en los que mezcla reggae y dancehall con trap, dem bow, afro beat o tropical house.

Precisamente estos dos últimos artistas, Novato y Mad Muasel, han pasado, entre otros músicos, por Chalwa Band, formación de Uribe Kosta con más de una década de trayectoria que resultó ganadora del reputado premio Rototom Reggae Contest Peninsula Iberica 2012. Sus inicios arrancan en 2006 pero no es hasta el 2011 cuando llega su álbum debut, “Bass Country”, compuesto por sonidos roots, rocksteady y dub.

La tercera pata del banco es Manny Ledesma (a.k.a. El Flakito De Baraka), que comenzó su carrera musical como deejay de dancehall en 2009. Fue uno de los miembros fundadores de la Dirtydansall Crew junto a Mad Muasel y Novato. Su carrera en solitario le ha llevado por las tarimas de gran parte de la geografía estatal. Como corista de Novato arrancó también la andadura de Berta Bittersweet (aka VitterSweet) en 2011. Desde entonces también se lo ha montado en solitario, llegando a participar en La Voz con su mezcla de soul, reggae, rap y R&B de los 90.

En 2010 se gesta otra de las bandas más importantes de la actualidad, gracias a su mezcla de rap y reggae: Kulto Kultibo. Tal y como confiesan sus integrantes, nació como “una unión entre cuatro amigos, que tras tener la oportunidad imprevista de dar un concierto decidieron llevarlo a cabo y grabar unas letras que tenían escritas en forma de canciones”. Sus grupos de referencia vienen de dentro y fuera de nuestras fronteras: “Nacionalmente estamos influenciados por grupos como SFDK, Violadores Del Verso, Bad Sound Sistem, Kódigo Norte y Morodo entre otros. Internacionalmente hemos escuchado grupos como Movimiento Original, Chinisse Man, Alborosie o Saian Supa Crew”. Una banda en continua evolución, a pesar de la crisis sanitaria: “La evolución siempre ha sido progresiva, y vemos cómo este estilo de música cada vez tiene más aceptación y apoyo del público. El parón respecto al covid-19 ha servido a muchos para reflexionar, pero para el tema musical creemos que ha sido
un freno bastante importante. Y para la banda fue malo estar casi tres meses sin juntarnos, pero no paró la máquina dentro de nuestras posibilidades. Hay que intentar sacar el lado bueno de cada situación”.

El proyecto musical Iseo & Dodosound nace en 2015 con la unión de estos dos artistas. Su sonido se mueve entre el reggae y el dub, con reminiscencias de la primera época de la música digital y con fuertes influencias el trip hop. Una propuesta original, rica en sonidos y sincera en su esencia.

Entre el reggae y el hip hop se mueven también Glaukoma, sin renunciar al raggamuffin, el dancehall o el pop. Sus miembros provienen de Tolosa, San Sebastián e Irún, y alternan en sus letras el euskera y el castellano.

Hablar de Salda Dago es hablar de Xavier Artaza, cantante originario del pequeño pueblo de Plentzia (Vizcaya). Ha amado la música reggae desde que era niño y, siguiendo la tradición de los jamaicanos, empezó a darse a conocer improvisando sus letras con instrumentales en los sound systems de reggae en Bilbao. Desde hace algunos años su carrera musical está ligada al colectivo vizcaíno Thunder Clap Sound System, con quienes ha participado de manera activa en sus diferentes proyectos.

 

Festivales, Colectivos y Sound Systems
Pero todos estos grupos no habrían tenido tanto recorrido sin una escena detrás nutrida por colectivos, sound systems, eventos, festivales… El propio Unai de Akatz lo describe así: “Hemos crecido con el Bilbo Reggae Splash, con el Bilbao Tropical la noche de San Juan en Artxanda. Romofest, Txapel Reggae…”. Txapel Reggae es probablemente el festival de Euskadi más importante del género. Se celebra en la pequeña localidad costera de Armintza (Bizkaia) desde 1990: “El festival nació sin darse cuenta que iba a convertirse en un festival con tanto arraigo y tan longevo. En realidad, como ya se sabe en los pueblos del Euskal Herria, en fiestas, se suelen ofrecer conciertos. Los que formaban la comisión de fiestas de Armintza (AJB) en aquel momento disfrutaban en el día a día de la música reggae y pensaron que traer unos grupos de este género podría gustar y animar las fiestas. Así lo hicieron. La sorpresa fue el recibimiento que tuvo, no solo en el pueblo, sino en el público que asistió desde diferentes lugares. Por eso se decidió repetir, y año tras año, fue cogiendo forma con la implicación del pueblo de Armintza y el esfuerzo de la comisión, ya que nadie se dedica a ello profesionalmente. Digamos que es nuestro pequeño hobby”, nos cuentan desde su organización.

Como tantos otros eventos multitudinarios, la pandemia impedirá que se celebre este año: “Hemos estado esperando hasta el último minuto porque nuestro deseo era celebrarlo a cualquier costa, pero al final ha resultado imposible. Ya que las medidas requeridas son imposibles en nuestro proyecto, por personal, economía y sobre todo, porque queremos que sea un festival abierto y libre. Si todo el mundo que quiere no puede venir a ofrecer su mejor cara, no nos merece la pena hacerlo, simplemente”.

Otro colectivo clave que mantiene la llama encendida en la actualidad es Bass Herri Sound System, creado en 2016 por cuatro vizcaínos. Su amor por la cultura jamaicana les lleva a montar su propio sound system, compuesto por cuatro scoops con los que defienden sus sesiones solo en vinilo de roots reggae. Sin duda uno de los Sound System más activos en la última década no solo en Euskadi sino en toda la península es Thunder Clap, incansables en la promoción de la música jamaicana y el crecimiento de la escena en Euskadi. Sus fiestas incluso han pasado al formato club con artistas internacionales de primer nivel como invitados.

Un clásico es Dreadrive Sound System, fundado en 2001 por Diego Bello e Ibon Castro. Han participado en importantes sesiones en Asturias y Zaragoza, Dub-Club Guadalajara o Unibertsal Dub en Vizcaya, y en festivales como Rototom#2015 y en Hendaya en el Txingudy Reggae Fest junto a Equal Brothers.

Otra de las grandes citas de la escena es el Expogrow, la gran fiesta del cannabis en Irún. La feria de los profesionales de esta industria se complementa con un festival de música, aunque tampoco ha podido celebrarse este extraño 2020. Y no por la crisis sanitaria, sino por la bajada de público que había arrastrado a lo largo de sus ocho ediciones.

Pantx es un colectivo autogestionado y asambleario que tiene como objetivo “hacer más grande aún si cabe la cultura musical jamaicana en esta nuestra Euskal Herria”. Llevan en activo desde 2017, pero su modus operandi se fija en la Jamaica de los años 60: estudio de grabación (Gelbou ́s Estudioa), músicos de estudio que conforman una backin’ band (Pagasarri All Stars) o banda de apoyo para las grabaciones y como grupo de directo, sello discográfico (Pantx Records/Sua Records) y una red de colaboradores en forma de DJs y selectores (Pantx Official Selectors) que se encargan de difundir el mensaje.

Con sede en Bilbao (tras mudarse de Romo hace varios años), Brixton Records es otro clásico que lleva ejerciendo desde 1998 sus tres facetas: tienda de discos (vinilos, CDs, casetes), sello discográfico y promotora de conciertos (entre ellos, el Festival Internacional Romo Reggae de Getxo -hasta la anteúltima edición-, que ya lleva la friolera de 22 ediciones a sus espaldas). Son los representantes en exclusiva de bandas internacionalmente conocidas como New York Ska-Jazz Ensemble, The Aggrolites y North East Ska Jazz Ensemble, y han traído de gira por el estado a innumerables artistas de primer nivel como Tokyo Ska Paradise Orchestra, U-Roy, Alborosie o Third World, entre otros, además de colaborar con un gran número de festivales de todo el estado. Y a nivel discográfico, realizan ediciones mundiales de bandas como New York Ska-Jazz Ensemble y Maroon Town, entre otras.

A principios de los noventa Iñaki Yarritu, músico y productor bilbaíno afincado en Londres, crea su proyecto más ambicioso: la Basque Dub Foundation. Se trataba de una inquietud personal de producir reggae con el auténtico sonido jamaicano. En 1997 lanza su primer disco, “Sustraidun roots dub”, editado con la discográfica junto a Jaime y Javi: Massive Sounds. Su éxito les ha llevado a enrolarse en diversas giras al estilo sound system: pinchando discos, dubplates y con vocalistas por encima.

Precisamente el colectivo Massive fue el pionero en la difusión de la música jamaicana no solo a nivel de Euskal Herria sino de todo el Estado. Su labor se realizaba por tres vías: Massive Sounds, la primera agencia de contratación especializada que organizó los conciertos de muchos de los artistas mas importantes del reggae; Massive Reggae Diskak (antes Rasta Shop), la primera tienda de discos a nivel estatal especializada únicamente en música jamaicana que abrió sus puertas en 1991; y Massive Sounds Records, sello discográfico que tal y como comentamos anteriormente, editó en 1997 su primera referencia, el álbum de debut de BDF.

Pero, sin duda, los grandes agitadores socioculturales del reggae en Euskadi en la actualidad son los Revolutionary Brothers. Estos dos hermanos de Donostia producen, pinchan, programan… Como ellos mismos recuerdan, empezaron “como DJs y selectores. Con los años hemos ido creciendo, organizando fiestas y festivales, trabajando y grabando en estudio, y como productores haciendo nuestros propios vinilos. Vamos ya nueve discos vinilos, dos 12”, cinco 7” y dos 10”, y bastante material en formato digital, CDs… Poniendo la vista atrás, hemos hecho un montón de cosas”. Entre ellas, dos de las citas anuales de referencia: “El festival Revolution JamRock es la evolución natural de todos los años que llevamos organizando eventos y fiestas, es actualmente un circuito cultural-musical de actividades durante el año con el core de un festival de dos días seguidos, viernes y sábado, lleno de grupos, DJs y cantantes. LegoReggae es un festival de un día que organizamos junto con el colectivo LegoReggae en Legorreta, y sin duda es un evento sin precedentes en Gipuzkoa. Seis ediciones seis sold outs seguidos, muy arropado y apoyado por todo Goiherri y Tolosaldea principalmente, un mix de gente joven con ganas de reggae y dando soporte a un evento autogestionado”. Con respecto a la posible realización del Revolution JamRock 2020, se muestran bastante optimistas: “Nuestra idea es poder hacerlo este año también, y adaptarlo a las limitaciones que la situación actual requiere. Creemos que importante mantenerlo ahí para toda la gente que lo viene apoyando estos años. De momento tenemos una de las actividades ya confirmada, JamRock Sunset el 18 de julio en la terraza de Kutxa Kultur en Tabakalera Donostia, y estamos muy contentos. Tendrá ciertos límites de aforo, pero será el primer paso del festival. Si alguna actividad no se puede desarrollar, la haremos el siguiente año, si no buscaremos otras fórmulas, ya se ha visto estos meses que nacen nuevos modos de llevar la cultura adaptándonos todos”. Roots, rock, reggae!

**Agradecimientos: Unai Quecedo aka Baltz Bita

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