“The End Of The Fucking World” ha sido una de las más gratificantes sorpresas de Netflix esta temporada. Huida hacia a ninguna parte protagonizada por una pareja de adolescentes con tendencias psicópatas, la serie se basa en el delicioso cómic homónimo publicado recientemente por Sapristi en nuestro país y firmado por Charles Forsman al que entrevistamos.

¿Cómo te convertiste en dibujante de de cómic?
Empecé en serio cuando entré a estudiar en The Center For Cartoon Studies en White River Junction, Vermont, a finales de 2006. Desde entonces, he estado haciendo cómics constantemente. Ya cuando era un crío quería ser dibujante, pero me olvidé de ello en mi adolescencia y primeros años de juventud.

Justamente en “The End Of The Fucking World”, así como en muchas de tus historias, los personajes son adolescentes perdidos.
En lo referente a mi propia experiencia, fue un momento bastante frustrante y estoy convencido de que no soy el único que se ha sentido así durante esa etapa de la vida. Era un crío bastante deprimido y la mayor parte del tiempo me sentía excluido socialmente. Creo que una parte de mí quiere expresar los sentimientos que tuve a esa edad, aunque no creo que sea terapéutico, como algunos podrían sugerir. Mientras pueda recordar como fue, seguiré escribiendo sobre adolescentes.

El personaje protagonista de “The End Of The Fucking World” es un sociópata…
Cuando comencé el comic estaba enganchado a “Dexter”, la serie sobre un asesino en serie que trabaja como experto forense. Creo que me fascinó la idea de un personaje que podía matar pero con el que también te podías sentir identificado y empatizar.

Contrariamente, en el cómic los adultos son básicamente horribles…
Cuando era adolescente desconfiaba de los adultos y la autoridad. Nunca los vi como gente próxima en la que podías confiar. Me molestaba que todos pensaran que sabían lo que era mejor para mí. El mundo no siempre es un lugar agradable. Una vez que dejas el seno de tu madre, las cosas se ponen feas. Y sí, desafortunadamente hay personas malas en el mundo.

¿Y tú cómo eras de adolescente?
Estaba deprimido y me junté con un pequeño grupo de “chicos malos”. No éramos ladrones ni nada. Fumamos marihuana, tomamos LSD y tocábamos música fuerte y molesta. La escuela no me interesaba para nada. Sentía que no estaba en el lugar correcto en el que aprender. Estaba hastiado por cómo era mi vida. Quería terminar con todo. Finalmente acabé abandonando el instituto.

En cierto modo, “The End Of The Fucking World” es una versión moderna y adolescente del mito de Bonnie y Clyde o películas como “Asesinos natos” o “Amor a quemarropa”.
Todos esos referentes son validos, pero mí mayor influencia fue “Badlands”, por esa manera tan poética en la que está rodada y, sobre todo, por la historia que nos explica. “Badlands” se basa es la historia de Charles Starkweather y su novia, una pareja de adolescentes que protagonizó una orgía de asesinatos a finales de la década de los años cincuenta. Es una historia interesante.

“The End Of The Fucking World” es una mezcla de sentimientos contradictorios: amor y violencia.
El amor siempre es lo más importante. La vida es mucho más difícil sin amor. Y la violencia es algo horrible. Pero deberíamos preguntarnos por qué estamos tan fascinados con ella. La violencia llena el mundo. No puedes escapar. Está en todas partes.

¿Como dibujante y amante de los cómics quiénes han sido tus principales influencias y referentes?
Para mí, los más grandes son Charles Schulz, Chester Brown, E.C. Segar, Frank Miller, Klaus Janson, José Muñoz. Pero, a la hora de crear, también me han influenciado mucho el cine y la música.

De tu estilo detaca tu capacidad para expresar sentimientos con líneas y formas muy simples.
Para mí ese es el objetivo de la caricatura: utiliza la menor cantidad de información o líneas posibles para despertar un sentimiento en el lector.

¿Has visto completa la adaptación que ha hecho Nextflix de tu cómic?
¡Claro que he visto la serie! Me ha encantado. De hecho, estuve un poco involucrado en la adaptación. El creador de la serie, Jonathan Entwistle, me mantuvo al tanto de todo. No solo eso, sino que pude vivir en primera persona el rodaje durante una semana. Sabía que Jonathan haría un trabajo, pero no pensaba que el resultado iba a ser tan bueno. Es un poco diferente a mi libro, pero me gusta que sea así. Les dije desde el principio que no quería que estuvieran atados a mi cómic. Por norma general, las adaptaciones no funcionan cuando la máxima preocupación es ser totalmente fiel al material original

¿Cómo has experimentado esta transformación de ser un cómic solo conocido por los fanáticos del hard-die a ser una historia seguida por millones en todo el mundo?
Las cosas se han calmado un poco, pero fue interesante ver la reacción en las redes sociales. Me sorprendió. Eso y ver cómo chicos y chicas de todo el mundo se han enganchado a la serie. Ha sido brutal. Nunca esperé que me pasara nada de esto. Por lo demás, las cosas no han cambiado demasiado. Sí que tengo un poco más de seguridad financiera, seguramente la mayor preocupación de un dibujante de cómics, pero aparte de eso sigo viviendo con mi pareja, Melissa, y nuestros dos gatos, en la misma casa pequeña de la misma ciudad pequeña en la que vivía antes del estreno de “The End Of The Fucking World”.

¿Cuál de tus otros libros te gustaría adpatar en serie de televisión?
Creo que “Revenger” sería una gran serie (o película) de acción.

¿Estás trabajando en nuevas historias?
Sí. Ahora mismo estoy trabajando en un cómic de ciencia ficción llamado “Automa”. Es algo así como mi particular versión de “Terminator 2”.

La adaptación de Netflix tiene un final abierto… ¿Habrá una segunda parte del cómic?
No.

¿Pero crees en los finales felices?
¡Claro!

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