Retrovisor: Archers of Loaf
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Retrovisor: Archers of Loaf

Carlos Pérez de Ziriza — hace 3 semanas
Fotógrafo — Archivo

Origen: Chapel Hill, Carolina del Norte (Estados Unidos), 1991 – 1998 y puntualmente reunidos en 2011.

Fueron uno de los tres vértices más visibles de la efervescente escena independiente de Chapel Hill entre finales de los ochenta y principios de los noventa, junto a Superchunk y Polvo. Eran tiempos aquellos de rampante fiebre alternativa, en los que parecía que el mainstream y las listas del Billboard parecían por fin dispuestas a acoger con los brazos abiertos los sonidos poco adocenados que brotaban, sobre todo, de Seattle, pero también de Chicago, Boston, Washington DC o de aquella pequeña ciudad de Carolina del Norte, marcada por su inquieta población universitaria, en abierta sintonía – y no es solo un decir – con el rock que se había propagado con especial fruición desde las emisoras de radio de los campus de estudiantes.

De hecho, los cuatro miembros de la banda, el cantante y guitarrista Erich Bachmann, el guitarrista Eric Johnson, el bajista Matt Gentling y el batería Mark Price, aún cursaban sus estudios en la universidad de la ciudad cuando formaron la banda. En su frontispicio particular, la santísima trinidad del underground norteamericano de la segunda mitad de los ochenta: Replacements, Hüsker Dü y Sonic Youth. Aunque su tendencia a sumir sus melodías en estructuras quebradizas y angulosas, de trazo emborronado, les emparentase con contemporáneos como Pavement, y su querencia por cierta épica de lo cotidiano, recubierta de guitarras impetuosas, les ligase también a la honesta emotividad de Buffalo Tom. Mimbres, en cualquier caso, con los que nunca lograron trascender el ámbito de las bandas de culto alternativo de los noventa, pese a que su primer single, “Web In Front” (1993), sonase en un episodio de Beavis & Butthead, una de las muchas apariciones de temas suyos en series y películas de los 90. Sigue siendo, eso sí, su canción más escuchada en Spotify con diferencia, rozando los tres millones de reproducciones.

Su debut largo es también su álbum más logrado, un “Icky Mettle” (1993) que llegó un año después de su primer single, aquel “Wrong” b/v “South Carolina” que había sido regalado con el fanzine neoyorquino Stay Free. Para su edición les acogió Alias, el sello de Kentucky donde por entonces militaban también American Music Club, The Loud Family, Yo La Tengo, Knapsack o los siempre reivindicables Throneberry, que en España gozaba de una puntual distribución.

Grabado en solo una semana y con exiguo presupuesto de cinco mil dólares, cifra su encanto en el caudal de energía sin domesticar que transmitían canciones como “Sick File”, “Last Word”, “Wrong”, “Web In Front” o aquel magnífico cierre que era “Slow Worm”, conjugando equilibrio entre tensión eléctrica y melodías encendidas, con el arrojo y la pasión de los debutantes. Cosechó excelentes críticas y se encaramó al puesto 32 de mejores discos de los 90 para Pitchfork y al 56 de mejores álbumes indie rock de todos los tiempos para Blender, aunque huelga decir que eso no se tradujo en ventas millonarias.

El estupendo EP “Vs The Greatest of All Time” (1994) ya fue producido por Bob Weston (Shellac), quien volvió a hacer lo propio con su segundo álbum, un “Vee Vee” (1995) que mejoró sus hechuras pero también atemperó el ímpetu de sus inicios, dotándoles no obstante de mayor amplitud de registros, con la contagiosa “Harnessed in Slums” oficiando de ariete. Un año después, y tras telonear a los Weezer del “Blue album” (1995), llega el lógico salto a la distribución en una multi, Elektra, con “All The Nations Airports” (1996) y Brian Paulson (Son Volt, Uncle Tupelo, Slint) a los controles. Suenan más maduros, y aunque no por ello rebajen el listón cualitativo, falta algo de la chispa de sus dos primeras entregas. El contexto del momento, ya plagado de sucedáneos indies, tampoco favorece una mayor proyección.

Finalmente, “White Trash Heroes” (1998) echa el telón de forma digna aunque con una visión muy dispersa, como si el paso del tiempo les hubiera hecho perder foco. Erich Bachmann se enroló desde entonces en su proyecto Crooked Fingers, y tocó ocasionalmente con Superchunk o Band of Horses. “Seconds Before the Accident” (2000) mostró de forma póstuma su buen directo.

Disco Imprescindible:

Icky Mettle

Icky Mettle (1993 – Alias)
Se puede discutir hasta qué punto, fuera de su contexto original, el mejor álbum de Archers of Loaf mantiene el tipo y envejece a la misma altura que los de muchas de las bandas con las compitieron amistosamente durante aquellos primeros noventa. Pero de lo que no cabe duda es de que en “Icky Mettle” está su versión más incontaminada y vivaz, también por eso la más contagiosa. Sin dobleces, sin pretensiones, solo con honestas dentelladas de indie rock combativo y emocionalmente inflamado, con transparente deseo de comerse el mundo a bocados. Fue reeditado en 2011 por Merge, con las canciones del EP “Vs The Greatest of All Time” (1994)

Están de actualidad por:

Su reunión ocho años después de una serie de conciertos puntuales, ahora con la promesa de facturar material nuevo 22 años después de su adiós, tras difundir un video a modo de teaser llamado “The Return of the Loaf”. El 2020 está llamado a ser el año de su retorno con todas las consecuencias.

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