De las cenizas de Maine, siete años después, germina Varaverde. Con un concepto más puramente rock, los granadinos completan su triángulo de energía y sonidos trascendentes con textos en castellano, lo que les abre un horizonte prometedor. Aunque la mayoría de los Maine acometieron otras aventuras musicales, Alex y Juan con Apocalypse o Gonzalo en distintas formaciones al otro lado del charco, ciertamente este tiempo les ha servido para resetear su relación musical que no la personal. Tanto es así que cuando deciden quedar de nuevo en el ensayo confiesan que no tenían ni idea de por donde empezar, había dos cosas claras. “Lo único que estaba claro era el paso al castellano y que las canciones serían mucho más simples y más directas que en nuestros anteriores proyectos”. Y así es el debut largo de Varaverde, un disco de rock más crudo, más elemental pero inagotable en su recorrido, donde la línea recta es el camino más cercano entre dos puntos. “El hecho de simplificar esquemas y de cantar en castellano está claro que puede ayudar a que mucha otra gente entienda y se acerque a nuestro discurso”. Varaverde recuerdan a los Lagartija Nick de “Hipnosis” y por otro lado siguen fieles al sonido Washington Dc, ese origen compartido con bandas como Aina. La búsqueda de ese sonido básicamente rock les ha llevado a grabar el álbum en los estudios Ultramarinos a los mandos del Santi García (No More Lies), otra cuenta pendiente que saldan. “Siempre hemos querido grabar con él, pero la distancia a Sant Feliú (Girona) desde Granada siempre nos tiraba para atrás”. Lo que nunca les ha tirado para atrás a los granadinos, a la hora de hacer kilometros, son los escenarios. “Varaverde es una banda para ver en directo. Además, ahora que las letras son en castellano va a haber más comunicación entre la banda y el público”. El 9 debutan en casa, en el Plantabaja. No se lo pierdan
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