Metallica, banda precursora del thrash metal, un género basado en la rabia y el descontento social, se ha convertido en poco menos que una multinacional. Si hace unos meses ya mandaron a su ejército de abogados a las oficinas de Napster, por considerar que se les estaba robando, ahora han extendido sus negocios más allá de lo estrictamente musical. Cójanse fuerte. La última de los abogados de la banda ha sido demandar a la marca de componentes automobilísticos MHT Luxury Alloys, que produce una rueda llamada Metallica. Evidentemente, la rueda es metálica. Sin embargo, el abogado Jill Pietrini asegura que el grupo "ya se ha expandido a la industria automobilística vendiendo pneumáticos Metallica. Según Pietrini, "es parte de nuestra expansión natural y están intentando usurpar nuestro mercado, lo que no está bien". No puede decirse que el grupo de Lars Ulrich esté cultivando su imagen de cara a los fans. Tampoco puede decirse que Metallica no se hayan vendido, lo han hecho hasta límites insospechables. No es de extrañar que Jason Newsted (en la foto), un personaje que ama la música, haya abandonado el negocio.
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