A Malahora, como a muchas bandas de aquellos años 90 explosivos les tocó sembrar en tierra baldía. Sevilla era la última plaza en rendirse al empuje de una revolución que desde Granada, Gijón, Madrid, Barcelona o Valencia sentaba un nuevo orden en la escena musical. Ajenos a esa gesta y al papel que la historia les debía haber otorgado, Malahora cada cierto tiempo pasaba una temporada con Paco Loco experimentando y avanzando en busca de su sonido. En cuatro años llegaron a publicar dos LPs (Introvertivo y Excursionistas), dos mini Lps (Lunes y Dormir bien es vivir mejor) y unas cuantas colaboraciones en forma de versiones para discos recopilatorios (091, Echo & the Bunnymen, The Smiths, El Niño Gusano, Aerolíneas Federales).
Como apunta Juan Alberto Martínez de Niños Mutantes (donde Andrés Malahora milita desde 2005): "Aunque Malahora tenían canciones redondas que se pegaban a la primera escucha, nunca se conformaron con eso. Se comían mucho la cabeza. No en vano varios han acabado haciendo jazz, mejor morir de sed que ir a lo fácil. Volver a escucharlos ahora permite apreciar mejor sus intenciones. Sus arreglos eran orfebrería fina. La evolución que ellos hicieron en dos discos no la consiguen otros en una carrera completa".
"Todo el tiempo que pasó" es un tributo doble. A unas canciones, que no se debían al éxito, ni tenían un rumbo establecido, y a un sello, Lunar Discos, que en el tiempo que ha pasado, ha seguido buscando en cada banda aquel espíritu malahoriano, aquella cara oculta.
Desde MondoSonoro celebramos esos 20 años en la luna. Felicidades Lunar Discos.
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