Así aterrizamos en Valverde y cruzamos por debajo del majestuoso Risco de Tibataje, a través del gran túnel de Los Roquillos hasta llegar a La Frontera, saludando a amigas y amigos nada más tocar suelo. Primeros brindis y, acompañado por un equipo/familia sureña que se estrena y deja huella en esta edición, cogemos la primera ola de psicodelia y distorsión con Casablanca III, trío instrumental grancanario que nos atrapa a la primera, latido krautrock y atmósferas de envolvente shoegaze y space rock que crecen por la plaza Tigaday como enredaderas de neón. Repasan las pistas de su debut homónimo de 2025 y dejan una hipnótica estela en la tarde a base de ritmos industriales, loops de guitarras y sintes al poder. Y si a Regina Antúnez (bajo), Víctor Herrera (guitarra) y Ancor Casimiro (batería) se une al saxo Alba Gil Aceytuno para recibirnos a quemarropa y poner Tigaday en órbita, ¿qué más se puede pedir?
El gran Nacho Álvaro, El Patillas DJ (del que recomiendo su nuevo programa en Radio 3, “Aliquindoi”) es el encargado de que no decaiga la fiesta tras cada concierto en esta primera jornada. Dicho y hecho, pinchada con alma rocanrolera y bailonga para la ocasión que nos lleva en volandas al hechizante aquelarre que se acerca.
Si las brasas estaban ya en su punto, Travo no tardan en despertar a más de un volcán en pocos segundos. Pura lava por los aires bajo una tormenta lisérgica que estalla sin pausa. Enjambres de riffs en llamas que van del stoner más rocoso, a afilado thrash metal por momentos, pasando por paisajes sonoros de rock progresivo y mutante krautrock. Sin lugar a dudas, estos King Gizzard & the Lizard Wizard portugueses firman el concierto más salvaje y visceral de este HeroFest. Los de Braga son puro fuego sobre las tablas y nos envuelven en una balacera sin fin de temas que te impactan y atraviesan una y otra vez. De los últimos adelantos/llamaradas del que será su próximo disco, como la adictiva y acelerada “Buriel” o una “Wasteland” con la que nos zarandean y hacen jirones a sus anchas, a piezas ganadoras de su anterior trabajo, Astromorph God (23), de “Arrow of Motion” a “Faceless Ghoul” o una “Turn to the Sun” de cierre que nos deja con ganas de mucho más.

Travo
El listón está muy alto, pero se acerca otra de esas actuaciones que si las vives, no la olvidas. El dúo francés Moundrag sigue la estela de los dragones portugueses y ponen patas arriba la plaza con una actuación vibrante y a tumba abierta. Con una arriesgada propuesta sobre el escenario, sin guitarras ni bajo, solo teclados (órgano Hammond, sintes y mellotron) y batería, los hermanos Camille y Colin Goellaën Duvivier, poseídos por el espíritu y sonido de los gloriosos años 70, nos abducen con su ovni de hard rock progresivo y psicodélico. Teatralidad y atmósferas oscuras que revientan en armonías vocales (ambos cantan) de mil colores, hacen que no toquemos el suelo de principio a fin. De la pegada clásica de Deep Purple o Uriah Heep, al virtuosismo laberíntico y luminoso de los King Crimson más lisérgicos, todo con un extra de épica y locura marciana de sello propio. El set se basa sobre todo en su segundo y último largo del pasado año, “Deux” (25), del que nos calan y embrujan con temas como “Changes”, “Black Flames” o la montaña rusa “The Caveman”, de la que no queremos bajarnos bajo ningún concepto.
El fin de fiesta perfecto lo pone el productor y músico lanzaroteño Ale Acosta, cerrando la gira de su sobresaliente debut en solitario El Porvenir (24) y haciendo que gire la luna sobre la plaza Tigaday como una enorme bola de espejos. Bien flanqueado por su batería y percusionista de confianza, el gran Carlos Sosa, muestran conexión instantánea con un público completamente entregado desde el “¿A dónde vas niño?” inicial, pasando por otros hits del álbum que nos van absorbiendo y llevando a una catarsis colectiva que, si estuviste allí y cierras los ojos, aún podrás saborear. De “Marfil”, a la tántrica energía de “Cuestión de Fe”, pasando por la emocionante “El Porvenir”, “Famara” o la alegría desbordante de “Las Revoltosas” de cierre, reconocimiento a ese grupo de pioneras mujeres de San Bartolomé que rompieron, hace más de 40 años, con una tradición (más) dominada por hombres, convirtiéndose en la primera murga de carnaval enteramente femenina de Canarias. Y “arriba arriba, flor de las flores / que yo me muero por tus amores”. No, no nos olvidamos del otro gran tributo que fue momento cumbre e imborrable de esta edición, al que se suma el músico Rubén Padrón (Tal!!!) al pito herreño, la interpretación de “Valentina”, tema que grabó Ale Acosta el pasado año, rindiéndole homenaje profundo a Valentina (Hernández) la de Sabinosa. Figura legendaria del folclore tradicional de la isla de El Hierro que consiguió preservar uno de los tesoros más valiosos de esta tierra, la herencia musical que le dejaron sus mayores. Eso también es vivir por tus amores.

Ale Acosta
El sábado comienza a lo grande en El Valle del Golfo, en La Maceta, sumergiéndonos en sus paradisíacas piscinas naturales, con las olas del Atlántico rompiendo en sus muros volcánicos, rodeados de acantilados, con los Roques de Salmor emergiendo del mar y el monumental y omnipresente Risco de Tibataje. Y en este marco sin igual, una artista también única, Alba Gil Aceytuno con su proyecto Pleito, haciendo con su saxo (respiración circular al poder y loops), tambor herreño, lapas y otras percusiones naturales, que el paisaje visual y sonoro se fundan en una experiencia que, si no estuviste allí, ojalá alguna vez puedas vivir en propia piel. De su debut discográfico como Pleito, “loscoloresdelaspiedras” (25), suenan magnéticos y sanadores cada uno de los surcos que recorre, como “aulagadelpolvorín”, “virgendelpinotepidoestarmejor” o “tangoherreño”, también su último sencillo, una “teide//duquedecabra” que hace levitar hasta a los roques del fondo, de nuevo con la herencia que preservó Valentina a buen recaudo y a los cuatro vientos, con presente y futuro. Una sesión gourmet de jazz, folclore canario y medida electrónica que tiene su epílogo experimental con los coros de otros dos astros sin parangón presentes (la magia del HeroFest), Adriano Galante y Fajardo, sumándose a una Alba Gil Aceytuno, Pleito, que no tiene techo a la vista. Y sí, vivir por tus amores una vez más en El Hierro con sorpresa final: Con los músicos aún en el escenario, aparece el director del festival y tras dar las gracias (muy emocionado) a los artistas y al público por estos casi diez años de HeroFest, le pide matrimonio a su pareja y hay un sí como respuesta. ¡Muchas felicidades, Ale e Irene!
A seguir con la celebración del amor y la amistad nos ayuda Baked Belda, “maestro del groove y los ritmos del mundo”, figura ya indispensable por estos lares, derrochando energía y sensibilidad a raudales en un DJ sesión en la que hubo hasta levantá de “la virgen de la buena muerte malagueña” con Califato in the air; pasando por Morente y los ritmos de África y Sudamérica, mezclando afrobeat, cumbia lisérgica, funk o soul con la misma clase y naturalidad. Será el encargado de pinchar entre conciertos hoy (con Nacho Álvaro como maestro de ceremonias presentando a los grupos) y sellará un fin de fiesta apoteósico. Baño en el Atlántico que nos da una vida extra… Y otra vida más el saborear las lapas con mojo, el queso herreño asado y el peto fresco, brindis con vino blanco de la tierra incluido.
Después de la mañana y sobremesa alargada, a la gente le cuesta arrancar y el grupo que abre la tarde del sábado suele pagar los platos… Viva Le Pop sale a escena con poco público, pero la energía y buen rollo que caracteriza a la banda tinerfeña va llenando la plaza poco a poco y contagia a todo el que llega. Aunque manejan una variada paleta de sonidos, el power pop luminoso con aristas punk-rock y estribillos pegadizos gana la partida. Desgranan su EP “Somos como ayer” (24) y suenan especialmente redondos temas como “Contigo no”, “Fuego” o ese acelerado “Eructo” punk que termina por encender la mecha de la tarde y hacerla explotar. En la plaza, además de barras de bebida, comida y merch de las bandas y el festival, encontramos un puesto de camisetas, vinilos (Malpaís Records muy presente), láminas y otros accesorios musicales para que no te falten souvenirs del fin de semana.
Seguimos con el talento canario, esta vez llegado de mi isla (gaditano, sí, pero conejero de adopción), Lanzarote, de la mano de DRÛPE. La última vez que los vimos fue haciendo vibrar los cimientos de la sala Milwaukee del Puerto de Santa María, en el Monkey Week Son Estrella Galicia, y cada vez suenan más compactos y contundentes en vivo. Se ganan al público rápidamente con temas como “You Do We Do I Do” y su aún humeante sencillo “Get Down”, una de las pocas piezas en la que Camy (Camille Tardieu) canta (parte) en español. Siguen sacándole brillo a su segundo y último trabajo hasta la fecha, “Peach Please” (25), del que el cuarteto hace que salten chispas en El Hierro con hits afilados como “Ready for It” o “Party”.
Si una banda repite en un festival es por algo, y nuestros carnales mexicanos ACTY (acrónimo de Amparo Carmen Teresa Yolanda, personaje de la novela “Compadre lobo” de Gustavo Sainz) se lo ganaron con su actuación de 2022. Diez años ya desde su homónimo debut y siguen a la carga con su último largo “Para antes del colapso” (24), del que nos conquistan con temas que más de una banda de renombre querría haber firmado, como las ultra adictivas “Escena Nacional” y “México Querétaro” (con ecos de los King Gizzard más galácticos), a la más abrasiva y a quemarropa “Canción para antes del Colapso”. Cóctel hipnótico e incendiario de shoegaze, noise rock y post-punk, con Los Planetas y El Mató a un Policía Motorizado bajo las alas. El trío posee una base rítmica (bajo y batería) que provoca un temblor de tierra continuo y una guitarra que crece y arde como una estrella que muere y renace en la noche. Expanden su pop-rock ácido, onírico y espacial por el cielo de Tigaday, explosionando en cada interpretación como fuegos artificiales que se agarran con uñas y dientes a su propia luz para no apagarse. Uno de los mejores conciertos del sábado y, si es su segunda vez en el HeroFest, ya los esperamos para un tercer round.

Pony Bravo
Para un andaluz exiliado (por trabajo) en Canarias, siempre es una alegría que las bandas del sur de la península de sobrada calidad y personalidad tengan fuerte presencia en esta tierra hermana, copando la parte cumbre de la programación de festivales también genuinos como el HeroFest. En nuestra primera visita a la isla fueron el plato fuerte Guadalupe Plata, el año pasado Lagartija Nick, y en esta novena edición los indiscutibles cabezas de cartel son Pony Bravo. Pues sí, posiblemente la banda andaluza más mutante e influyente de las dos últimas décadas. Desde sus inicios han peleado a la contra y han esquivado y dejado pasar cualquier moda y cantos de sirena de la industria, manteniendo su espíritu libre y efervescencia creativa insaciable intacta, ahondando en su propio universo y expandiéndose en cada nuevo trabajo, como han vuelto a demostrar en su último y quinto disco, “Trópico” (24). Así, con ese magnetismo que desprenden pocas bandas nada más pisar las tablas, Daniel Alonso, Pablo Peña y Darío del Moral, con el productor y músico Raúl Pérez como cuarto Beatles marciano, comienzan a disparar su arsenal de hits incontestables y únicos, cargados de costumbrismo surrealista y afilada ironía: De la embriagadora y onírica “Linda” inicial, con aromas de ida y vuelta y a fuego lento, a una “Ninja de fuego” que habría hecho contonearse al mismísimo Caracol y eriza hasta las piedras volcánicas. El conjuro ya ha hecho efecto y el trance festivo-colectivo continúa con piezas de “Trópico” como “Jazmín de Megatron”, “C,est Chi - C’est Bon” o una “Magic Feeling” en la que aún estamos flotando. Y claro, apoteosis total con esperados himnos de la banda como “Noche de Setas”, “La Rave de Dios” o una “El Político Neoliberal” que no pierde actualidad… De cumbre en cumbre y de clímax a clímax, dos de Gurú (19), “Rey Boabdil” y una muy celebrada “Totomami”, más viaje y cambio de isla con “Ibitza” y cierre con otra pista vecina de “De Palmas y Cacería” (13), la genial locura de “Mi DNI”, con ese guiño y recuerdo a fiestas pasadas de MondoSonoro y otros saraos en lo que se perdían hasta los pasaportes… Banda irrepetible, que sigan siempre “corriendo por la ribera entre ramas de hierbabuena y escapando de la rueda…”, y que todas y todos tengamos la suerte de verlos muchas veces más.
La traca final de garage-punk empapado de glam y estela pop-rock nos lleva por delante con el huracán que desatan Eva Summers y Alejandra Conde, Dear Joanne. Las madrileñas, muy bien acompañadas a la batería por Yeray, rezuman rock ‘n’ roll actitud por los cuatro costaos y, a falta de que vea la luz su primer largo, siguen sumando temazos pegadizos e incendiarios a un arsenal que crece y crece. Enamoran arriba y abajo del escenario, de “Sabalenka” a un “Benito el Aparejador” entre el público, pasando por una “Ella quiere tocarme el pelo” con Eva en llamas o una versión que bordan del “Ataque Preventivo de la URSS” de Polanski y el Ardor. Deseando estamos de que lancen el disco y de volver a sentir el pellizco eléctrico de disfrutarlas en vivo.
Y la fiesta y el baile continúa con una nueva tromba de hits y remixes que funde a las mil maravillas Baked Belda, hasta llegar al colofón final con los más de diez minutos íntegros de “Omega”, felicidad desbordante entre el público y en el escenario, con todo el equipo del festival desfilando sobre él, vallas agitadas en el aire incluidas.
Ya sabes, si puedes, aunque te lo volveremos a contar, ven y vive esta genuina isla del tesoro sonoro, no te arrepentiras.
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