Decenas de artículos han apelado en los últimos meses al entorno paradisíaco de San Vicente do Mar para justificar el despliegue de artistas de primera fila que cada año destaca a El Náutico entre la geografía peninsular de locales de conciertos. Una barra curtida por el atlántico, una playa con camerino, un escenario con vistas… Múltiples son las razones que hacen de este singular local un destino más que atractivo para veraneantes con y sin partitura. Pero cualquiera que haya confiado sus números al equilibrismo de la música como negocio sabe que para levantar un coliseo pop con las tablas de un chiringo hace falta algo más que postales. Desde hace aproximadamente quince años, momento en el que la infraestructura acústica del local apenas superaba la botella de licor café y la guitarra de palo, el equipo regentado por Miguel de la Cierva ha sabido combinar como pocos un sólido criterio artístico y una contagiosa hospitalidad con la difícil tarea de amigar amplificadores y proveedores de mercancía. Prueba de ello es la fidelidad que han venido demostrando hacia este mágico rincón algunos de los más relevantes músicos españoles. Recuerdos imborrables como las sobremesas con guitarra de Antonio Vega, las jams sin tregua de Raimundo Amador, los camerinos imposibles de Quique González, Leiva y compañía, han dejado como estela la mejor programación estival de la hostelería ibérica con decibelios de carne y hueso. Ivan Ferreiro,Love of Lesbian, Nacho Vegas, Christina Rosenvinge, Lori Meyers, Coque Malla, Carlos Tarque, O’ Funkillo, Pereza… son sólo una muestra de lo que desfilará en cuestión de horas por su escenario. Si no quieres que te lo cuenten, ve tecleando A Barrosa en Google Maps y no preguntes si es cierto todo lo que promete su página web.
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