Anoche tuvo lugar la sesenta edición de la Super Bowl en el Levi’s Stadium de Santa Clara, uno de los eventos más populares a nivel mundial, no por el deporte, sino por la música. Esta vez, fue Bad Bunny el que tomó el relevo de Kendrick Lamar, y Green Day también estuvieron presentes antes del inicio del partido.
La celebración de la sexta década del evento arrancó con la actuación de la banda californiana, que con su energía característica, inundaron el estadio de guitarras justo antes del arranque del partido. Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool interpretaron “Holiday”, “Boulevard of Broken Dreams” y cerraron con “American Idiot”. Conocidos por posicionarse públicamente ante temas políticos, esta vez prefirieron optar simplemente por tocar sus temas sin discursos ni mensajes políticos, gesto que no ha acabado de gustar a los fans.
El turno de Bad Bunny llegó en el medio tiempo del partido, donde el campo se convirtió en el escenario de una celebración con una gran variedad de estilos de música latina. El puertorriqueño interpretó algunos de sus grandes éxitos como "Tití Me Preguntó" o "BAILE INoLVIDABLE" junto a docenas de bailarines, moviéndose a través de distintas escenografías típicas de Puerto Rico, incluida la famosa Casita, gran protagonista de sus conciertos. Los invitados fueron Lady Gaga, quien interpretó una versión latina de su colaboración con Bruno Mars, “Die With A Smile” acompañada por Los Pleneros de la Cresta, la banda que acompaña a Bad Bunny. Ricky Martin, por su parte, estuvo presente para interpretar “El apagón” con un fragmento de “LO QUE LE PASÓ A HAWAII”.
Finalmente, a ritmo de "DtMF", el puertorriqueño terminó el show nombrando todos los países de Norteamérica, Centroamérica y Latinoamérica, declarando así un mensaje de unión y reivindicación: todos juntos forman una única América.

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