Nuevas Esperanzas
EntrevistasZüell

Nuevas Esperanzas

Cristian Pascual — 12-02-2004
Fotografía — Archivo

Parece ser que la producción nacional empieza a desperezarse. Han sido muchos años quejándonos de lo poco que se hacía en nuestro país para contribuir a la música electrónica. Ahora, al fin, empiezan a aparecer bandas con ganas de decir cosas importantes. Züell se ponen a la cabeza de esta nueva hornada.

Tres espíritus jóvenes se esconden bajo ese nombre (Jesús, Esteve y Charly), un grupo que acaba de publicar su primer disco, “Daydreaming” (Serial Killer Vinyl,03) y que se presenta como una grata sorpresa. De ambiente recogido, aunque con devaneos más bailables, "Daydreaming" cataliza a la perfección lo que muchos hemos vivido en los últimos diez años de música electrónica (trip hop, ibicenco padilla, drum’n’bass, dub...).

“Hemos recogido lo que somos hasta ahora, pero la idea de Züell es no cerrarnos puertas, estar siempre abiertos a nuevas cosas. “

“Hemos volcado en el disco todas nuestras influencias, es cierto. Queríamos plasmar lo que éramos Züell hasta ahora. El problema es no saber nunca en qué momento estás y qué quieres comunicar en el instante de grabar. Digamos que hemos modernizado el trip hop de hace cinco años”, me responden (a los que unifico en una sola voz para hacer más fácil la lectura), aunque les replico que quizá el contenido recuerda a demasiadas cosas a un tiempo. “Hemos recogido lo que somos hasta ahora, pero la idea de Züell es no cerrarnos puertas, estar siempre abiertos a nuevas cosas. Este grupo implica sorpresa, estar preparado para los cambios. Igualmente siempre encontrarás algo propio de nosotros que impregna las canciones, una especie de estilo Zuell". Eso es cierto, pese a esa desazón de enfrentarme a cosas ya oídas, hay algo ahí que siempre te recuerda que son diferentes. “Somos tres personas produciendo, que nos conocemos desde hace muchos años, y eso hace que tengas un sonido propio al unir nuestras tres diferentes inquietudes. Uno insiste más en trabajar más las frecuencias, otro las bases...”. Esa es una buena virtud, la otra es su gusto por hacer evolucionar las canciones, cambiarles el ritmo, la estructura. “Es que si no, nos aburrimos. Nos gusta volver a las canciones, tampoco se trata de que las destruyamos y volvamos a empezarlas, sino que las replanteamos y le damos la vuelta para que evolucionen. Realmente las canciones están vivas y preparadas para desarrollarse". Con estos elementos se plantan con un más que digno disco debut que puede verse como un niño que empieza a andar y tiene mucho camino por delante para crecer. “Nos encanta la imagen del niño, por su capacidad de imaginar, de desaparecer. Reivindicamos al niño porque la vida sería más divertida. Además, nosotros siempre hemos estado viviendo en las nubes, así que nos identificamos con la imagen del niño”. ¿Y quién disfrutará de la música que hacen estos nostálgicos de la infancia? “Gente que ha vivido el auge del sonido Bristol, el drum´n´ bass, el pop… Es algo complicado para los más jóvenes, ellos quieren cosas simples como el electroclash”. Pues eso, y antes de desearles mucha suerte con su posible salida internacional (si fueran alemanes ya la tendrían), una última pregunta: ¿Sois más amigos ahora? “No lo sé, te lo diremos en función de cuánto vendamos”.

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