Proviniendo de una ciudad con tan pocas horas de sol durante parte del año como Gotemburgo, ¿no se trata en realidad de una obra agridulce en el fondo? “Algunas personas tan sólo son capaces de ver en ‘Apple Bay’ una colección de melodías alegres, mientras que hay quien encuentra que la atmósfera general del disco es triste. Espero que la gente sea capaz de encontrar esa doble dimensión en las canciones.
| "Considero que la música es el mejor antídoto para escapar de los días grises" |
¿Qué si hacemos música escapista? Considero que la música es el mejor antídoto para escapar de los días grises. Piensa que aquí en Suecia te puedes encontrar con una tormenta de nieve en pleno marzo; es de locos. No nos queda más remedio que soñar con lugares soleados como California o España”. “Apple Bay” concentra en menos de veinticinco minutos doce canciones que, aunque duran un suspiro, están trabajadas a conciencia con un sinfín de arreglos orquestales y vocales. “En realidad, las canciones son tan cortas porque soy una persona muy vaga (risas). Cuando me viene a la cabeza una idea para una canción, compongo la melodía y escribo la letra lo más rápido posible. No me siento cómodo componiendo o tocando canciones demasiado largas”. Las canciones de Irene mezclan sin rubor pop de hechuras clásicas con influencias del sonido Motown y de los girl groups de los sesenta. “El hecho de que abarquemos un espectro musical tan amplio, desde Sarah Records a los sonidos de la Costa Oeste, me facilita enormemente las cosas a la hora de no restringirme para escribir las canciones. El abanico musical se ampliará aún más cuando lancemos el segundo disco, en el que hay canciones que pasan en poco más de dos minutos de las guitarras tipo Weezer a melodías que podrías escuchar en Eurovisión”.
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