“Todo empezó porque ambos vimos una buena persona en el otro”
EntrevistasVangoura

“Todo empezó porque ambos vimos una buena persona en el otro”

Fran González 
 — 01-08-2026
Fotografía — Archivo

Cada semana se publican decenas de discos que hablan de amor y, sin embargo, Miguel Figueras e Ignacio Alarcón han conseguido que “un viaje eterno” (Acqustic, 26) se desmarque de la media entre guiños de empatía y comprensión. vangoura tienen corazón y, a pesar de haber nacido en mitad de una intempestiva y azarosa pandemia, la dupla tan solo ha necesitado tres álbumes para que todos terminemos latiendo bajo su misma frecuencia.

Lo que diferencia a Miguel e Ignacio de otros trovadores pop, según apuntan, es la espiritualidad con la que logran analizar sus propios sentimientos. “He aprendido mucho de algunas personas de mi alrededor y de cómo estas responden a preguntas que tienen que ver con la muerte y con lo que hay después de ella”, señala Miguel sobre aquello que hace especial su disco. “La pérdida, el sentido de la vida o la frustración, vistas a través de la fe cristiana, son temas con los que siempre he convivido pero que nunca he llegado a comprender del todo. Sin embargo, y a través de ciertas conversaciones con personas importantes para mí, en especial con una de ellas, fueron surgiendo los grandes temas que han dado forma a este disco”.

"Queremos salir al escenario y no sentir ni por un momento que algo de lo que cantamos o tocamos nos es ajeno”

Todos sus temas, desde “yo quisiera” hasta “tu reflejo”, pero también “un lugar para ti”, “ojalá tengas razón” o “el cielo del que hablas”, cumplen un importante papel en la definición de esta bitácora de ida y vuelta sobre el credo ajeno y el acompañamiento. Claro que ya se encargaron sus responsables de trabajarlas en paralelo durante año y medio para conseguir esa interconexión. La guinda del pastel, por su parte, la pondría Paco Salazar, conocido por haber producido a lo más granado del pop de masas patrio (Dani Martín, Raphael, Melendi, Manuel Carrasco…) y por dar a conocer a unos ilustres de nuevo cuño como Besmaya. “Paco ha estado en nuestra órbita desde que vangoura existe”, afirman. “Siempre quisimos trabajar con él, pero ha sido ahora cuando más sentido tenía hacerlo. Se ha metido en nuestras cabezas y nos ha dejado ser nosotros mismos al cien por cien, haciendo nuestro sonido más orgánico y dando la sensación de banda sin renunciar a nuestro enfoque y textura. Estamos muy agradecidos por su tiempo, tanto él como nosotros estábamos convencidos de que esto iba a salir bien y así ha sido”.

Desde luego, es culpable de que, de aquella vis casera suya, ya ni nos acordemos, poniendo por delante una apuesta guitarrera y con cuerpo que se aproxima más que nunca a la versión de sí mismos que siempre quisieron proyectar. “Somos bastante exigentes con nosotros mismos a la hora de encontrar la forma adecuada de expresarnos, por eso hacer un disco es siempre un proceso intenso que desgasta mucho”, señalan, “pero eso nos garantiza que el resultado nos haga sentirnos verdaderamente satisfechos con cada canción. Cualquier artista quiere que la gente le escuche. Hacemos música para eso y nos hace muy felices recibir mensajes de gente que ha hecho suyos nuestros temas o lo da todo en los conciertos. Pero eso es algo que solo te llega si eres honesto contigo mismo y dejas que tu intuición te guíe. Entendemos todos los puntos de vista, pero nosotros nos movemos por una premisa inicial muy básica: la de que todo lo que hagamos nos guste de verdad. Sentirnos identificados con lo que hacemos no es negociable. Queremos salir al escenario y no sentir ni por un momento que algo de lo que cantamos o tocamos nos es ajeno”.

Con la verdad por delante han conseguido que su particular “viaje eterno” se convierta, a su vez, en la banda sonora de muchos peregrinajes en tren por parte de sus oyentes, tal y como nos cuentan desde la timidez y el orgullo. “A nosotros siempre nos ha acompañado la música durante nuestros viajes, o incluso, simplemente, en el trayecto a la universidad o al trabajo… Recuerdo perfectamente a mis padres conduciendo de camino a la playa, o a donde fuera, e ir en el asiento de detrás, con los cascos puestos, escuchando un disco tras otro. Así que imagínate la ilusión que da pensar que nuestro disco ahora pueda estar acompañando a alguien de esa manera”.

Parece una recompensa a su decoro y buen hacer, o al menos como si el karma o el de arriba hubiesen decidido intermediar. Y es que, en 2020, y justo antes de que el mundo se pusiera patas arriba, el dúo tenía planeado arrancar su carrera con un concierto especial en Madrid para promocionar su entonces recientísimo primer tema “Kailua”. La ilusión, activo que confiesan mantener más vivo que nunca, y su amistad, superviviente a pandemias, Erasmus y distancias, es lo que ha hecho posible que el proyecto siga en pie a pesar de todo. "En su día, todo empezó porque vimos una buena persona en el otro", concluyen. “Y a medida que se ha ido agrandando el equipo, además de contar con profesionales muy capaces, siempre hemos puesto mucho empeño en rodearnos de buenas personas. Son muchas horas juntos, muchos problemas que solucionar y muchas decisiones que tomar… Así que, a estas alturas, necesitamos tener la tranquilidad de que solo nos rodeamos de gente con buen corazón”.

 

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.