Un lugar nuevo
Entrevistas

Un lugar nuevo

J. Batahola — 29-10-2009
Fotografía — Archivo

No son modernos, no tienen estribillos de festival y los más ácidos dirán que suenan a coro de colegio de monjas, pero enganchan. Sus canciones son sencillas y de instrumentación mínima; dramáticamente optimistas sin revolcarse en el dolor y redentoras en cierta manera.

Ésa es mi percepción y lo
que me hace disfrutar de “Lugar nuevo”
(Los
Enanos Gigantes, 09), aunque no tiene por qué tener nada que ver con la
realidad. Jorge Pérez (Ciudadano), la mitad que no quiere estar en la sombra,
pone en palabras algo que he pensado muchas veces. “No creo que para
disfrutar de una película, un libro o una canción tengas que saber exactamente
qué ha querido decir su autor. Seguramente ni él mismo lo tenga del todo claro.
Me gusta que todo quede un poco más abierto porque a veces tengo mucho más
claro lo que necesito transmitir que lo que quiero contar”
. Joaquín Pascual
(Travolta) es la otra pieza de un engranaje que destaca por su intimidad. “Este
proyecto era algo que nos rondaba en la cabeza desde hacía tiempo, pero había
que encontrar el momento adecuado. Un día aparecí por su casa con unas cuantas
canciones que no veía en Ciudadano, él me animó a grabarlas y me ayudó a darles
forma. Después vinieron otras, hasta completar el disco”
. “Lugar nuevo” es un precioso
ejercicio de contención en el que la suma de las partes crea algo de aspecto
delicado, fondo atemporal y de corta duración. “Está muy bien tener presente
todo lo que has venido haciendo para intentar ir un poco más lejos porque creo
que es un deber evitar dejarse llevar por la inercia o repetirse. En cualquier
caso, es bastante diferente a lo que hubiésemos hecho por separado y pienso que
esa es la gracia”
. Con mucho más buen
gusto que ornamentación en los arreglos, el álbum gana bastante si lo
entendemos como un todo. “Era lo que las canciones pedían. Al ser sólo
nosotros dos, lógicamente, no podíamos tocarlas con mucha instrumentación, pero
veíamos que sonaban muy bien con poco. Sonaban muy puras y con un encanto
especial que no quisimos perder”.
Con la
colaboración de escasos buenos amigos y dado lo íntimo del asunto, optaron por
la tranquilidad de grabar en casa. “Estábamos viendo una película en el salón,
y, si de repente nos apetecía, pasábamos a la habitación de al lado a probar lo
que fuera o si había días que estábamos algo más densos no grabábamos nada”
.

Un comentario
  1. Tu as le pont de l'union mais aussi celui de la Bessias , identique pour leaeltpau en aussi mauvais e9tat.La cucumelle idem, bonne comparaison.Bisous

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.