Tristeza venenosa
EntrevistasJohanson

Tristeza venenosa

Eduardo Ponte — 24-09-2002
Fotografía — Archivo

Dicen que Johanson ha hecho por fin un álbum feliz, y no es cierto. Pero lo que sí es verdad es que después de escuchar “Antenna” (RCA, 02) ya no tienes tantas ganas de suicidarte y eso es porque la habitual tristeza del sueco se mezcla con ocasionales dosis de vibraciones positivas. Nuestros pequeños sensores las sintonizan.

Los fans del Johanson de toda la vida pueden estar tranquilos, y los que le pedían algo más al sueco, también. Las canciones de “Antenna” siguen supurando melancolía marca de la casa, pero, a la vez, incorporan elementos nuevos, tanto desde el punto de vista tecnológico como desde el punto de vista vivencial. Un Jay Jay madrugador y eufórico por el llenazo de su sesión en el Mond se explica, mejor, se muestra, ofreciendo incluso detalles personales que igual tienen buena parte de culpa de que “Antenna” sea como es. “En los últimos meses, las cosas han cambiado en mi vida y he aprendido a ser una persona mejor, una persona feliz. Volví de Francia hace un año y medio.

“Felix Da Housecat, Fischerspooner, Miss Kittin o yo mismo no nos sentamos en casa escuchando discos de los ochenta e intentando sonar así”

Echaba de menos a mis amigos y a mi familia de Suecia, y estaba metido en una relación muy bonita, pero que estaba tomando una dirección poco afortunada. Ninguno de los dos podía ser creativo en esa situación, así que romper con ella fue al final un acierto para ambos. Ahora, desde hace algo más de medio año tengo otra relación que es realmente positiva y nos permite hacer muchas cosas juntos. Eso ha convertido mis canciones en algo mucho más optimista y el álbum lo refleja. ´Whiskey´ y ´Poison´ se convirtieron poco a poco en introvertidos, depresivos y casi suicidas. En ´Antenna´, al menos en la mitad de los cortes, hay esperanza y convicción en el futuro”. Mensaje recibido, Jay Jay, pero eso no quita que en el disco haya tristeza, y mucha. En unas canciones reside únicamente en los acordes, contrapuntados por una letra positiva, pero en otras, como “Cookie” o “To Be Continued”, triste lo es todo. Incluso hay alguna pieza (como la hermosísima “I Want Some Fun”) que fecha de la época de su anterior álbum de estudio. “Las canciones que fueron escritas inmediatamente después de ´Poison´ son las más tristes del disco. Todo fue mucho más alegre a partir de entonces”. Tal vez por eso, Johanson se presente en un nuevo y doble envoltorio. Por un lado, está esa (relativamente) nueva imagen suya, ya sabes, el flequillo y el semi-desnudo de la portada del disco, y por otro, los singles extraídos del álbum (“On The Radio” y “Déjà Vu”), bailables, pegadizos y ochenteros. “Especialmente en la moda, el revival de los ochenta es algo creado a propósito, pero en el mundo de la música es algo totalmente diferente. Lo que ha ocurrido este último año con la evolución técnica de los estudios, no había pasado desde principios de los ochenta, cuando se abarataron los sintetizadores. De todos modos, estoy seguro de que gente como Felix Da Housecat, Fischerspooner, Miss Kittin o yo mismo no nos sentamos en casa escuchando discos de los ochenta e intentando sonar así”. Al menos en su caso, esta última afirmación parece cierta. Resulta más fácil hablar con él del Modern Jazz Quartet, de Massive Attack o de Aerosmith que de Pet Shop Boys, de los que afirma no tener un solo disco suyo en casa (por mucho que “Automatic Lover” suene a lo que suena). Pregunta fácil, entonces. Dinos qué tiene Chet Baker que no tenga Neil Tennant.“Para mí, Chet Baker es mucho más que una influencia. Es mi intérprete masculino favorito de todos los tiempos, un hombre fantástico con una historia realmente interesante. Sus grabaciones del período de 1953 en adelante son extraordinarias. Pero, a pesar de esto, no lo tomo como una influencia, especialmente en este nuevo disco”. Pues será que no, pero esa trompeta de “I Want Some Fun” parece (aunque no lo sea) un sampler suyo, y la voz de Jay Jay, orgánica, suave, sensible y emotiva, sigue recordando más a Baker que a cualquier intérprete de pop medianamente conocido de los últimos cuarenta años. Lo cual no es malo, sino todo lo contrario. Y, además, a algo tendrá que asirse este nuevo Johanson que reniega con vehemencia del trip-hop. “Era importante en ´Tattoo´ y ´Poison´, pero ´Antenna´ es mucho más electrónico. No he escuchado trip-hop desde el final de los noventa. Para mí pertenece al pasado, está totalmente muerto y estoy contento de ello. En los últimos tres años han pasado cosas mucho más interesantes musicalmente, y eso ha dejado de lado al trip-hop. Creo que hay una razón por la cual Portishead o Massive Attack no sacan nuevo álbum y es que tanto ellos como las discográficas se han dado cuenta de que ya no suenan modernos. De todos modos, estoy deseando escuchar lo que saquen, son muy buena gente y espero que sepan evolucionar. Además, echo de menos la voz de Beth”. Pues no eres el único, chico...

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