Con muchas y buenas influencias bien digeridas, la banda sigue la estela del pop melodramático y elegante anglófilo, con toques sarcásticos, de The Libertines, The Smiths o sus compatriotas The Strokes y Bright Eyes. Su sensibilidad melódica no parece americana, y menos de la inmensa urbe californiana.
Están en Madrid para promocionar su disco, aunque las circunstancias -viaje repentino al ESNS- hacen que tenga que hablar por teléfono con un encantador y elocuente Ethan Ramon. El vocalista y líder de la banda se suelta sobre todo hablando del fatuo ambiente musical del mainstream de su ciudad.
Me interesa saber cómo afrontasteis este debut. Escuchándolo, me salen un montón de influencias, y me da la impresión de que habéis escuchado muchos discos estupendos.
El álbum lo sacamos en un periodo de tiempo muy corto. En solo tres meses teníamos la mayoría de las canciones. Empezamos con un tema, un mensaje, y un narrador que queríamos que fuera consistente a lo largo de todo el disco. Como cada canción tenía su propio carácter, nos dimos permiso para jugar sónicamente y explorar un montón de géneros. Y como era muy consistente de lo que hablamos y de qué escribimos, ¿por qué no jugar con todo lo demás? ¿Por qué no incorporar un poquito de country, un poco de blues, incluso algunas influencias eslavas, algo de folk? Fue un proceso muy divertido y liberador.
“La industria es una amalgama de pequeñas pero poderosas escenas locales"
Hay algo de glam y de influencias británicas, o eso me parece a mí. No parecéis un grupo norteamericano, lo cual no quiere decir que sea malo serlo.
Eso es curioso, porque nos lo dicen mucho. Sinceramente, no sé cómo llegamos a ese sonido. El álbum lo compusimos antes de firmar por Rough Trade y antes de viajar, por lo menos yo, a Londres. No estoy seguro de por qué es, así se alinearon los astros. Quizá sea producto de haber crecido escuchando la música que escuchamos, sí.
Ya que lo mencionas, ¿qué supuso para vosotros entrar a formar parte de un sello legendario como Rough Trade?
Lo ha sido todo, porque no sólo son profesionales realmente competentes y buenos con la parte del negocio, sino que son melómanos genuinos. Tienen oído y ojo para el gusto y la calidad, lo cual creo que es un gran activo. Su apoyo a todo lo que hacemos y estoy seguro de que también lo que haremos, es importantísimo para nosotros.
¿Habéis girado ya por Inglaterra?
Sí. Giramos por Reino Unido por primera vez el año pasado, así como por otras ciudades europeas. Lo pasamos de maravilla. Fueron algunos de nuestros conciertos favoritos de todos los que hemos dado.
Y con influencias tan dispares, ¿cuáles son los grupos o artistas que os gustan a todos, la base común que compartís?
¿Sabes lo gracioso? Que los seis tenemos gustos tan variados, y nos gustan cosas tan distintas que probablemente el único grupo en que coincidimos todos es The Sophs. Es la única banda que nos gusta a los seis. Y eso lleva a una química que mola, porque confiamos en cada uno y sabemos que todos sabemos qué es una buena canción, y priorizamos la canción sobre todo lo demás. Tenemos un rango de inspiraciones muy diverso.
Me llama la atención que uséis la guitarra acústica como instrumento casi central. Últimamente no es lo más frecuente en los grupos de pop.
Sí, la guitarra acústica es un elemento esencial. Creo que le da un montón de dinámica a la interpretación. Hay cosas que puedes hacer con una acústica que es imposible conseguir con una eléctrica: distintas capas de emoción. No queremos que se nos encasille o vernos limitados por el hecho de ser un grupo de rock. Y la guitarra acústica nos ayuda en esto.
En los ochenta había bastantes bandas alternativas que usaban la acústica, y molaba mucho.
Sí, estoy totalmente de acuerdo. Creo que llegamos a ello después de escuchar mucho a Bright Eyes, Elliott Smith y esos grupos que usan acústica e incorporan géneros como el folk, que meten aspectos de cantautor en arreglos más desarrollados. Creo que es una pena que no se vean más.
Si no me equivoco, habéis adelantado cuatro singles. Uno de ellos, “I´ m Your Fiend” es la última canción del disco, lo cual es un poco inusual.
Sí, no sé…Esa canción insistía en ser un single. Es divertida. Es un poco una canción sin sentido, pero mostraba nuestro valor musical y nuestra habilidad para meternos en ese sonido rockero fuzz de los primeros 2010s, especialmente de escenas como las del sur de California y cosas así. La hicimos porque a veces es mejor no pensar demasiado en las cosas.
Sois de Los Angeles, ¿verdad?
Sí, aunque algunos nacimos en Phoenix, Arizona.
He estado varias veces en Los Angeles, es una ciudad inabarcable. ¿Qué ambiente musical hay allí hoy?
Es interesante, porque como alguien que no ha nacido en Los Angeles creo que sólo tengo autoridad para hablar de otros “trasplantados” y de la cultura del famoseo. Pero lo cierto es que hay muchos enclaves culturales como la comunidad latina y una gran comunidad asiática americana, o la comunidad negra, que han engendrado muchísima música buena a lo largo del tiempo. Pero como llegado de otro sitio, tengo que decir que el lado de la industria musical de Los Angeles es ahora mismo muy insípida y superficial.
Te entiendo.
Se enfoca más en lo individual más que en una banda, porque lo individual es más vendible. Se puede compartimentar mejor, y hay menos opiniones que compitan. Pero personalmente creo que es en la fricción y las opiniones divergentes de donde sale el mejor arte. Por desgracia, gran parte de la escena en Los Angeles es súper corporativa y muy transaccional.
¿En el sentido de que hay muchos grupos y artistas que son muy similares?
Sí. Desarrollan una identidad basada en lo que creen que se va a vender mejor. Hay muchos ejecutivos de la industria musical, cazatalentos, managers o agentes, que perpetúan esto y tratan de moldear a los artistas para que sean estos productos vendibles tan raros.
¿Y cómo se sobrevive en ese entorno?
Creo que para nosotros The Sophs ha sido una cuestión de supervivencia más que otra cosa. Necesitábamos una pizca de integridad musical y creativa. Lo hemos hecho más por nosotros que por mejorar el mundo y la comunidad. Pero creo que cuando haces algo honesto así por ti mismo, no hay tanta diferencia, porque muchos de los que nos escuchen se sentirán identificados.
“Este disco fue un proceso muy divertido y liberador”
En las canciones tu voz tiene un protagonismo esencial. ¿Cuáles son tus referentes y cantantes favoritos?
Me gusta mucho Tom Waits. Disfruto de cómo a veces usa su voz como un instrumento de percusión y las cosas distintas que intenta y con las que juega. Y luego artistas como Fiona Apple y Mitski. Por un lado está su sentido melódico, y también lo frenéticas y juguetonas que son muchas de sus melodías. Expresan una emoción de un modo abrumador que me inspira mucho. Elliott Smith es otro gran ejemplo de alguien que lleva un gran peso emocional en su voz.
Son voces muy distintas, eso es bueno.
Sí, lo es.
Si tuviera que escoger una canción del disco, me quedaría con “House”.
Creo que “House” es un momento muy raro de seriedad dentro del disco. Gran parte de “Gold Star” es muy distante y tiene mucho resentimiento. “House” es una canción rara que muestra cierta vulnerabilidad sin las diez capas que hay en el resto. Es una narración sincera sobre una casa real en la que vivía cuando me mudé a Los Angeles. En el curso de la canción se acaba expandiendo en una metáfora sobre sentirte cómodo contigo mismo, que hay mucha gente que te quiere, sentirte cómodo en el espacio y la piel que habitas. Es una elección interesante.
¿En las canciones te resulta más fácil protegerte con sarcasmo y cinismo que mostrarte vulnerable?
En cuanto a las canciones no tiene por qué ser más difícil, al final se trata de la intención. Es cierto que a mí, como ser humano, me resulta más difícil mostrarme vivo y vulnerable que sarcástico. Me es más fácil cubrirlo todo de humor negro y nihilismo. Pero quería explorar esa parte de mí mismo que no me deja ser vulnerable, esa fue la intención al hacer el álbum. Por lo tanto, encontrar esa vulnerabilidad no fue tanto una cuestión de dificultad a la hora de escribir canciones, porque ya tenía dificultades siendo vulnerable en la vida. Quería escribir sobre ello.
Entiendo. Entonces, ¿qué expectativas manejáis para estos próximos meses?
Creo que vamos a girar mucho. Tenemos este disco. Quiero que este año dé forma al resto de nuestra carrera de una manera muy positiva. Quiero establecer una base de fans muy leales. Y viajar a sitios donde no he estado. Tengo las expectativas más altas, pero porque también las tengo respecto a mí.
¿Cómo ves el ambiente musical en este momento y todo lo relacionado con el streaming y el modo en que mucha gente escucha música?
Depende mucho de la ciudad en la que estés. Nunca había estado en Londres, por lo que pensaba que Los Angeles y cómo la industria funciona allí era como todo el mundo. Entonces tuve la oportunidad de viajar a Londres y vi cómo se funciona de forma completamente distinta. Y luego tuve la oportunidad de girar por estados Unidos y Europa y me empecé a dar cuenta de que la industria es simplemente una amalgama de pequeñas pero poderosas escenas locales. Por eso es tan importante llegar a todas las escenas locales que puedas y hacerte colega de los músicos que dominen sus respectivas comunidades. Es fácil hablar de la industria como una bestia corporativa gigante, pero en realidad es una colección de personas que tratan de hacer las cosas bien en sus comunidades. Eso me llena de esperanza, porque es muy fácil sostener lo anterior, cuando no es verdad.
O sea, que tienes una visión optimista.
Es muy fácil sostener que todo el mundo es un zombi con un umbral de atención jodido. Pero la realidad es que muchos de los consumidores jóvenes de música son la gente más lista que conozco. Lo mismo con los músicos que conozco. Si seguimos empujando desde un punto de vista local, si seguimos amando lo que amamos y luchando por ello, creo que tenemos la oportunidad de deshacernos de esta gran bestia corporativa tecnológica que es el streaming de la era digital.

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