"El Sonido de la Felicidad" es el tercer disco de Srta. Trueno Negro ¿Cuáles dirías que son las principales diferencias entre este disco y los dos anteriores? ¿Qué puede encontrarse en esta nueva entrega que definitivamente no estuviera en entregas previas?
Hay diferencias principales e importantes como la forma de construcción de los temas. Este disco lo construí y lo trabajé con Jordan Montero, el bajista, durante un año y hasta que elegimos las canciones que iban a quedar en él. Las estructuramos lo mejor posible y la forma de construirlo fue muy distinta a los otros discos: esa es la principal diferencia. Aprendí mucho y eso me ha brindado varias herramientas para desarrollar una nueva forma de componer que, quizá, yo no tenía muy arraigada. Me influyó mucho J, quien me ayudó y dio mucha información que no tenía. Creo ahí se nota diferencia con respecto a los anteriores discos. Y también, por supuesto, el cambio de país; de forma de vida. Un montón de cosas que yo creo que se reflejan en este disco y que lo diferencia de los anteriores. Aunque siempre hay una línea parecida, un poco el mismo personaje.
¿Es cierto que el disco fue grabado casi en directo? Lo cierto es que las canciones rebosan un realismo sonoro muy atractivo, alejado completamente de lo que sería una sobreproducción.
Sí, está grabado casi todo en directo. Lo único que no está grabado en directo es la voz por cuestiones obvias: mientras grabamos los instrumentos estos se meten en el micrófono y no quedaría tan bien. Pero el resto de los instrumentos están tocados en directo, como en un concierto.
"Siempre cito a Lou Reed porque desde que escuché a The Velvet Underground resultó ser una banda que me influyó muchísimo"
Este nuevo álbum ha sido producido por Antonio Luque (Sr. Chinarro) ¿Cómo ha influido en el sonido? ¿Cómo y dónde se grabó el disco?
El disco fue producido artísticamente por Antonio Luque, y la producción técnica (o sea, la mezcla del máster) estuvo a cargo de Jaime Beltrán. Lo grabamos en un estudio en Motril que se llama Gyzmo 7 y la verdad es que Chinarro me ayudó a estructurar o finalizar algunas canciones. Incluso a darle nueva forma porque le parecía que se podía definir mejor. También la propuesta de grabar todo en directo fue suya, porque quería que fuese un disco muy honesto en ese sentido, con los músicos tocando. Lo que sería el equivalente a la banda tocando en directo, sin agregar ni exagerar nada que no pudiéramos llevar al directo.
Es también ineludible preguntarte por esa aparición de J de Los Planetas ¿Cómo ha colaborado el granadino y cómo se fraguó esa alianza?
J colaboró específicamente haciendo coros en una canción. La compusimos juntos una tarde en su casa y él grabó unos coros. Por supuesto, J tiene bastante que ver con la construcción de este último disco y una presencia simbólica importante.
En realidad, y previamente, ya habíais colaborado en la canción “Natalia dice” del disco de J, “Plena Pausa” (Sony, 23) en la que parece hablar de ti ¿Cuánto de biográfico hay en ese tema?
Me gusta dejar a la imaginación cuánto de biográfico tiene ese tema.
En "El Sonido de la Felicidad" hay canciones más rugosas y otras con una cadencia muy indie-pop como “Ya no me acuerdo”. Diría que, en general, tiene un sonido muy noventero con todas esas guitarras, pedales y distorsiones en primer plano ¿Cómo querías que luciera el álbum? ¿Hay algún referente claro en el disco? Por momentos es difícil no acordarse de Lou Reed.
Siempre cito a Lou Reed porque desde que escuché a The Velvet Underground resultó ser una banda que me influyó muchísimo, ni siquiera tan conscientemente sino casi más inconscientemente. Tengo un montón de referentes. El título, de hecho, es un guiño a “Sound Of Confusion” de Spaceman 3, y hay muchos referentes que estuve escuchando mucho. Por ejemplo, Television Personalities me inspiraron muchísimo estos últimos años y para para grabar este disco.
En el disco tienen cabida decepciones y miedos, pero también alguna que otra celebración y hasta algo de esperanza ¿Dirías que es un disco de contrastes o quizá se trate de un álbum especialmente realista?
Más que un disco de contrastes es un disco que muestra los diferentes estados de lo que viene siendo una vida normal. Es sobre estar abajo y arriba y acerca de cómo uno se toma las cosas dependiendo de en cuál de esos dos estados estés. Así que es una especie de realismo crudo.
El disco se abre con la explícita “La Cura”, en el que abordas desde tu prisma el tema de las drogas ¿Cómo es tu relación, sobre todo creativa, con ellas y qué te motiva a la hora de escribir?
Solo tengo palabras de agradecimiento hacia los conocimientos que me dieron todas las medicinas del mundo. Y no me refiero solo a las drogas literalmente. La cura es como la enfermedad, y las medicinas son un medio para resolver o entender por qué uno mismo es a veces su peor enemigo y otras veces su mejor amigo. Me motiva el amor, aunque parezca obvio. El amor que me hacen sentir las personas y el entusiasmo animal y político, como la canción de Franco battiato “L’animale” o algo así.
Una de las peculiaridades de "El sonido de la felicidad" es tu interpretación vocal, la forma en la que cantas y, en definitiva, la peculiar manera en la que cuentas esas historias latentes en estas canciones ¿Cuáles son tus premisas a la hora de manejar esta herramienta?
Mis premisas son siempre utilizar tanto tus dificultades como tus capacidades a tu favor. Y en este caso yo tengo bastantes problemas para afinar, así que decidí que la mejor forma de utilizar a favor mi debilidad, que es la de desafinación, era tratar de hablar o cantar de una forma un poco más más cruda. También menos melódica y eso me sirve para contar las historias con una impronta distinta. Aunque, en realidad, en el fondo son cosas bastante suaves y bastante emocionales. No se trata de algo frío, pero por mi forma de cantar parece que estén a medio camino entre quebrarse y no.
Aunque es tu tercer disco ¿Sientes que es un nuevo comienzo al ser tu carta de presentación en la escena española y lanzado ya desde ese Madrid en el que ahora vives? ¿Cuáles crees que podrían ser las diferencias más determinantes entre la forma de funcionar de la escena argentina y la escena española?
Sí, definitivamente con cada nuevo disco siempre lo siento como un nuevo comienzo, porque todos fueron grabados en distintos contextos e incluso con distintas bandas. Y este es el primero que grabó enteramente con esta formación que es la formación que tengo aquí en España desde el comienzo. Son Roberto Escudero a la batería, Jordan Montero al bajo, Luciano Lorenzo en la otra guitarra y yo en voz y guitarra. Es la formación que vengo manteniendo desde hace ya tres o cuatro años, y también con la que grabamos el disco. Así que sí: es cierta forma es una nueva carta de presentación con un nuevo enfoque. Un enfoque acorde al momento y lo más honesto posible. Las formas de funcionamiento de las diferentes escenas guardan varias similitudes, mientras que las múltiples diferencias tienen mucho que ver con su funcionamiento económico.
¿Dirías entonces que Srta. Trueno Negro es un alter ego de Natalia Drago o, por el contrario, es una banda en toda regla aunque sea liderada por ti misma?
Me gusta pensar que es una banda liderada por mí, aunque es un proyecto que arranqué solista a los catorce años yo sola y armé la banda ya cuando tenía veintiuno... así que no sé. A veces es difícil despegarse de ese concepto de alter ego. La realidad es que originariamente era un proyecto solista, pero siento que ahora mismo estamos funcionando muy sólidamente como banda y estamos contentos con que eso sea así. Literalmente, creo que depende el día.
Ya para terminar ¿Cómo definirías los conciertos de Srta. Trueno Negro?
Los conciertos de Srta. Trueno Negro son entre incómodos y ansiosos. Y muy crudos y puros. Muchas veces son una montaña rusa de sensaciones, pero nunca dejan indiferente

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