Sólo querían divertirse
EntrevistasClor

Sólo querían divertirse

Enric Llopart — 27-03-2006
Fotografía — Archivo

En la prolífica escena musical británica, decir que unos chicos de barrio firmaron un contrato discográfico sin casi despeinarse puede sonar a tópico. Pero el mérito de Clor es haberlo conseguido con “Clor“ (Emi/Virgin), con un inclasificable repertorio que mezcla guitarras y sintetizadores con una soltura nada despreciable.

Llegan al hotel en el que nos hemos citado como un grupo de jóvenes británicos de viaje por Barcelona tras haber ganado un sorteo. Enseguida se percibe que no esperaban encontrarse tan pronto centrifugando en el seno de la maquinaria musical británica y, como tienen pinta de saber lo que se hacen, tampoco han permitido que las circunstancias alteraran su carácter honesto y jovial. La vida de estos londinenses empezó a cambiar el día en el que Barry Dobbin (cantante) y Luke Smith (guitarra), por aquel entonces Dj´s de un garito del Soho llamado Bad Bunny, se encerraron en el cuarto del segundo para registrar algunos temas que les rondaban por la cabeza.

"Hay bandas muy buenas que escriben grandes canciones, pero que no logran el éxito por el clima musical que las envuelve"

“Nos interesaba la música mucho más allá de pinchar discos, y creímos que podíamos sacar buenos temas”, asegura Dobbin, “así que grabamos primero ´Making You All Mine´ (uno de los temas incluidos en su álbum de debut, “Clor”), y después cuatro temas más que metimos en un compacto para pasarlo a varias personas, y antes de que nos diésemos cuenta nos llamaron discográficas para lanzar un Ep con el material”. Aunque la cosa no se detuvo allí. Antes de que viera la luz esa primera entrega, reclutaron a tres miembros más para completar la banda y salieron a tocar por los clubes de la capital británica, donde empezó a rumorearse que estos chavales con pinta de pardillos tenían algo jugoso entre manos. Y los rumores eran fundados. Tras sólo seis conciertos les propusieron firmar un contrato discográfico, situación que les cogió completamente por sorpresa. Cuestión de suerte, pensarán algunos, aunque una sola escucha a su disco basta para apreciar que los responsables del sello Regal, propiedad de Parlophone-, sabían perfectamente lo que se hacían. “Fue muy sorprendente, pero desde el primer momento que empezamos a tocar juntos nos dimos cuenta de que la cosa funcionaría, y es raro que sintiera eso porque yo nunca había estado antes en una banda. De hecho, mucha gente encontró los primeros conciertos que hicimos realmente excitantes”. “Para nosotros el material era muy inspirador, y eso en los conciertos se percibe”, toma ahora la palabra Max Taylor (bajo). “Lo que no esperábamos era despertar el interés de la discográfica, y la verdad es que tampoco lo habíamos pensado, ya que si estás seguro de que sucederá entonces es cuando llegan las decepciones”. Desde Regal dejaron libertad a la banda para que diera rienda suelta a sus delirios musicales. Eso sí, ni grandes productores ni estudios de campanillas. Así que los miembros de Clor volvieron a la autoproducción casera que tan buenos resultados había dado en sus primeras grabaciones, y en parte este es un factor del que el disco se beneficia. Para ellos, una de las razones que explica su irrupción en el panorama musical es que tuvieron la suerte de hacer un tipo de música que, al parecer, mucha gente andaba buscando. “Hacemos una música con influencias muy eclécticas que cubre diversos gustos e intereses, y supongo que se trata también de aparecer en el momento oportuno”, asegura Dobbin. “De hecho, estoy seguro que por ahí hay bandas muy buenas que escriben grandes canciones, pero que no logran el éxito por el clima musical que las envuelve”. Aunque la razón principal de la buena acogida que “Clor” ha tenido entre la crítica y el público británicos reside en lo diferente de su propuesta. “El álbum es bastante distinto a lo que está saliendo hoy en día en el Reino Unido, y creo que es porque los miembros del grupo tenemos un amplio abanico de gustos y estilos musicales. Por ejemplo, Luke es un fanático absoluto de ¡Guns n´ Roses! Axl Rose es su ídolo y eso que él es guitarrista, pero le gusta mucho más Axl que Slash”. Pero no todas sus influencias visten mallas ajustadas y peinan pelos crepados. Max Taylor, por ejemplo, se confiesa seguidor incondicional de las powerballads ochenteras. “Sí, me encantan bandas como Foreigner, Phil Collins o Duran Duran, aunque suenen muy anticuadas, creo que son un símbolo inequívoco de esa época, y yo les tengo cariño”. También reconocen la influencia de otros muchos estilos, como el hardcore o el jungle, lo que ayuda a comprender la esquizofrenia que rodea a veces a su música. Eso sí, cuando se trata de llegar a un consenso sobre bandas influyentes para el conjunto del grupo, acuerdan tácitamente nombrar a gente como Erase Errata, Devo, Sparks, Roxy Music, Brian Eno o David Bowie.

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