“Metal agresivo, directo, sincero, contundente y sin concesiones. Somos un poco la mezcla de los grupos de metal de los noventa (Machine Head, Pantera...) con partes un poco más hardcore y toques más actuales”. Ni más ni menos; no busques experimentación ni eclecticismo, no busques uñas pintadas de negro ni letras de amor estúpidas, porque en “Inmisericorde” no hay más pretensión que la de machacar cuellos a base de riffs y doble bombo. Todo ello con mucha mala baba canalizada a través de la corrosiva voz de Chava, que sin pelos en la lengua exorciza sus demonios contra lo más corrupto del ser y la sociedad.
| "Aquí no se apoya mucho a los grupos nacionales, y menos a los que hacemos este estilo" |
“Las letras de Second Silence juegan un papel fundamental. Las escribo porque necesito expresar una serie de sentimientos. En ocasiones esos sentimientos son de denuncia, de hastío, de rabia, de reflexión y en último término me alegraría pensar que al oyente les transmite algo, que les hace pensar o se sienten en comunión con lo que escribo, pero el inicio es la necesidad de expresar, de sacar lo que llevo dentro”. Parten de un concepto sencillo, pero facturado con esfuerzo e ilusión, en el que la evolución –transformada en efectividad– ha sido el resultado natural de echarle horas al local y kilómetros a la furgoneta. “Nos hemos equivocado mucho y hemos aprendido de esos errores, hemos conocido el lado más duro de la música y hemos luchado muchísimo para conseguir lo que tenemos”. Aunque a la hora de la verdad sean nombres ajenos a la banda los que hayan rematado el disco elevando notablemente su calidad. “Desde el primer momento sonó el nombre de Haritz Harreguy (S.A., Barricada) porque los trabajos que le habíamos escuchado nos parecen sublimes y el acierto ha sido rotundo; él ha captado a la perfección el sonido que buscábamos y ha conseguido sacar lo mejor de nosotros mismos. Por otro lado, ‘Inmisericorde’ ha sido masterizado por Alan Douches en West West Side Music. Con echar un vistazo a los grupos que han pasado por allí no cabía la menor duda de que era una apuesta segura”. Apostaron y salieron ganando con una producción monolítica de las que provocan seísmos; compactos y pesados a más no poder, Second Silence lucen un sonido que se adapta perfectamente a su estilo y que multiplica la potencia de los temas nuevos. Por ello seguramente los madrileños se encuentren en el mejor momento para sacar el cuello y mirar por encima de las fronteras estatales. “Somos muy conscientes de que este estilo de música quizás sea más valorado fuera del estado, porque además aquí no se apoya mucho a los grupos nacionales, y de nuevo menos a los que hacemos este estilo. Aunque nuestra primera opción es convencer en nuestro país. Todavía queda mucho por recorrer, y lo primero es en casa”. Pero sin el apoyo del que hablaban y con la falta de una escena sólida, tendrán que seguir luchando duro para defender y mantener la actitud, integridad y mala leche que han llevado al grupo a este lugar privilegiado. “La unidad es uno de los puntos débiles en este país. Parece que cuando una persona se vuelca en un género de música extrema tiende a cerrarse un poco a los demás; el público parece muy dividido. Quizás deberíamos fijarnos más en el modelo de los grandes festivales extranjeros y sumar fuerzas entre todos, que es como se ha conseguido hacer grande esta música en muchos lugares, pero hoy por hoy lo vemos poco factible”. Para respaldar el lanzamiento de su nuevo disco tienen programadas varias fechas por la península en estos primeros meses del año, una prueba de fuego para comprobar si son capaces de llevar al escenario la contundencia y agresividad que irradian en disco. “Creemos que nos merecemos la oportunidad de ser oídos y vistos, y luego ser juzgados con el resultado que sea, pero primero que se nos escuche, porque hemos hecho un trabajo que consideramos muy interesante. Estamos deseando mostrar lo que hemos grabado en el disco”.
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