Se han hecho mayores
Entrevistas

Se han hecho mayores

Redacción — 07-02-2006
Fotografía — Archivo

Lo que en su anterior álbum fue toda una declaración de intenciones, ahora los jerezanos reafirman con un convencimiento capaz de hacer de “Standard Down” (B-Core Disc) su mejor trabajo hasta la fecha. Tras abandonar los preceptos del hardcore más militante, el cuarteto sintetiza su propuesta absorto en el encuentro con la canción rock perfecta.

Golpe de timón y cambio de rumbo. Estaba cantado: había que alejarse de las aguas profundas y buscar vientos cercanos a la costa. “Standards Down” supone la culminación de lo que podría ser un proceso involutivo en el sonido de la banda que ya se inició con su tercer álbum, “Dialectics” (B-Core Disc, 03). Sin pensar en el “qué dirán” GAS Drummers se han dejado llevar en sus últimas grabaciones por un impulso liberador de esas ataduras ajenas al mero hecho de crear canciones. Más que un cambio de estilo, se puede hablar de una puesta en valor de las actitudes compositivas de la banda resumiendo el esquema de juego. “Para este disco han cambiado muchas cosas, de una vez por todas estábamos dispuestos a dar un paso más arriesgado y ser lo suficientemente capaces de dejar caer los prejuicios que tuviéramos para que predominase la canción sobre la estructura, el sentido antes que otra cosa”.

"Después de casi ocho años no tiene sentido hacer la misma música que cuando empezaste porque ya no la entiendes igual"

Sin duda, los cambios producidos en la formación también han precipitado esta nueva acepción del sonido GAS Drummers e incluso ha puesto a prueba el propio proyecto que ahora cumple ocho años. “El hecho de que Pakomoto no haya podido estar con nosotros ha afectado mucho a los ánimos, pero quizá ha sido también un motor o una reacción para reinventar la banda, y Pepe se ha adaptado muy bien y ha aportado otras cosas. Al final ha resultado ser nuestro proyecto más difícil pero ha salido bien”. Pues sí, el resultado es un álbum cuyas canciones se muestran directas y sinceras, como si surgieran en el mismo momento que las escuchas. Temas desprovistos de esa complicada trama argumental caracterizada en sus dos primeros trabajos pero reforzadas en su autoría. Como apunta Dani (cantante, guitarra y compositor), las canciones han ganado sobre todo en espontaneidad, una característica que sirve de hilo conductor entre los catorce temas que forman el nuevo disco. Podemos hablar de madurez a la hora de explicar los motivos de este cambio y de experiencia para justificarlo. El caso es que la banda parece haberse quitado varios años de encima y afronta la salida del álbum sin echar la vista atrás. “Después de casi ocho años no tiene sentido hacer la misma música que cuando empezaste porque ya no entiendes la música igual, no la interpretas igual. Era el momento de hacer un ejercicio de autorreflexión y de ser honestos con nosotros mismos a pesar de que algunos de los seguidores de los primeros discos no estén a priori muy a favor de este giro”. Si hay un filón en “Standards Down” es su trabajo melódico, las canciones no se desvinculan en ningún momento de su génesis, y sobre todo están concebidas para un engrandecimiento vocal de todo el álbum. Esta nueva estructura compositiva incluso les abre puertas insospechadas hace un tiempo. “A diferencia de los discos anteriores este disco es prácticamente traducible al acústico en su totalidad. Era algo inimaginable hace unos años, y es una posibilidad, la de hacer acústicos, que nos hace mucha ilusión y que con seguridad vamos a intentar llevar a cabo en los próximos meses”. Ni que decir tiene que el trabajo con Paco Loco, ya desde el anterior disco, fue también motor de seducción por este sonido de guitarras abiertas y crujientes. De hecho ese karma relajado que parece desprender la voz de Dani sugiere una producción distendida. La confianza en el asturiano era total. “Teníamos claro que había que volver a casa de Paco, pero esta vez queríamos dejarnos llevar más por su mano. En este aspecto personalmente no he tenido reparos en hacerle caso para utilizar otros registros de voz, otros tipos de armonías”. Otro aspecto destacable de esta madurez artística en la música de GAS Drummers son sus textos. Si bien, siempre se han mostrado cargados de elementos reflexivos, ahora en temas como “Kids In My Town”, uno de los mejores cortes del álbum, se muestran escépticos con las nuevas generaciones. Claramente, estos chicos se han hecho mayores.

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