“El mayor depredador del arte es el ego del artista”
EntrevistasS D Kong

“El mayor depredador del arte es el ego del artista”

Redacción — 24-01-2026
Fotografía — Archivo

“El mayor depredador del arte es el ego del artista”, cuenta SD Kong. Cuando uno escucha este tipo de reflexiones siente que está delante de alguien con el que hay que afinar bien el oído; alguien que no usa el infernal y tedioso decálogo de respuestas predeterminadas de artistas.

Dave Rogers es hijo de madre española y padre estadounidense, cuando cumplió dos años se mudó con su madre desde Carolina del Norte a Madrid. Además de actor de voz, ha publicado desde 2016 un total 12 álbumes (siete en solitario y cinco colaborativos, 2 con Lev en el dúo Gully Dunzz, y tres con Hábil Harry en Natural Spittaz). La carrera de Kong alcanzó una nueva dimensión a finales en 2024 con la publicación de “Moon Tapes”, un doble álbum conceptual cargado de productores internacionales, atmósferas claroscuras de introspectivismo y colaboraciones de pedigrí. Un golpetazo cósmico en el tablero nacional.

“Se está perdiendo la paciencia y la reescucha porque a diario hay nuevos lanzamientos que consumir”

Después de su salida anunció que en 2025 estaría un poco más alejado de su arte ¿la razón? se supo más tarde: fue padre. El hispano-estadounidense, aún con esas, ha publicado “FAUVE!” -incluido en el TOP 10 de trabajos de rap en 2025 por Mondosonoro-, un proyecto que vuelve a beber de las vanguardias pictóricas, esta vez del Fauvismo francés, aquel movimiento que buscaba liberar el color (la pura expresión) frente al dibujo (la técnica). SD Kong es un expresionista preciosista, sus raps sibaritas desprenden notas de perfume de bergamota, cítricas y amaderadas. Su música es un dolby-surround auditivo que apunta a la búsqueda eterna de la belleza. Art-rap en su máxima expresión.

“Pensaba que el bebé me iba a quitar más tiempo pero es que la música para mí es una ventilación, no necesito ningún ritual para hacerla, ella me hace a mí. Y este disco ha salido del cambio de vida tan fuerte que he tenido, “Moon Tapes” ya exploraba ese lado más emocional, y FAUVE! -que significa ‘fiera’ en francés- sigue ese camino. Este movimiento tiene origen en los franceses que estaban quemados de la burguesía metropolitana y huían hacia la naturaleza, hacia los colores primarios. El álbum gira en torno a la figura del progenitor y fiera que protege a sus cachorros”, cuenta.

Su gusto por el gusto y el imán de la belleza proviene de Francia: “la luz parisina, el Festival de Cannes, el cine, la nouvelle vague… Toda esa elegancia me impactó mucho, al igual que las corrientes como el surrealismo o el impresionismo. Me identifico con todas esas escuelas que reivindicaron que el arte no tiene una forma canónica, sino que debe romper con el espejo”, explica. Para este disco la escritura de Kong se mece del subtexto entre la estética y la agresividad: la hermosura de la bestia con su combatitividad siempre latente. “Mi intención es mostrar el lado tierno de la zarpa que, lo mismo despedaza a su depredador, que alimenta a sus crías”. El instinto guía a las fieras y también a Kong, que lo considera su principal brújula: “El instinto lo es todo. A la hora de escribir no me gusta sobrepensar, uso mucho la escritura automática, lo que decía Bretón en su “Manifiesto Surrealista”, el fluir con la conciencia. Si en el estudio no me sale a la primera o a la segunda, lo dejo porque no quiero sobrepensar. Cuanto más cosas pasan alrededor de mi vida, más necesito hacer música. Es un oasis de mi vida personal, el refugio de mi constante jalea mental. 100% sobrepensar en mi vida, 0% sobrepensar en el estudio”, expresa.

Desde que leyó el libro “Incógnito” encontró una grieta en el rap patrio por la que desarrollarse: “En 2020 me metí de lleno en el mundo de la psicología cognitivo-conductual, leí a Jung y me adentré en cómo la conciencia trabaja entre bambalinas en nuestro cerebro y guía nuestros actos. El subconsciente es nuestro gran actor. Siento que con esos temas toqué una tecla. La psicología de los colores también me flipó, soy un enfermo de eso”. También reconoce que aunque ha tenido conversaciones con sellos, le “cuesta delegar y dejar que otras mentes piensen”. Preguntado por cuáles son las amenazas del arte: “La amenaza interna del arte es el propio ego del artista y la externa es la gente de traje. Al final ellos quieren monetizar tu arte y puede ser peligroso si no sabes bailar con lobos porque puedes acabar con un mordisco en el cuello.

Sobre las consecuencias de la era ultra rápida e inmediata en la que estamos inmersos, cree que “se está perdiendo el valor de repetición en el arte. Escucho un disco, o veo una peli y es raro que vuelva a algo porque ya tengo otra cosa que consumir. Y no sé si es porque ese arte en sí no tiene replay value, o porque el ritmo hace que no seamos capaces de sentarnos a darle el tiempo que merece”. Concluye con lo más valioso que ha aprendido sobre el amor: “el amor no lleva las cuentas del mal, solo las del del bien, y se basa en la empatía, en la confianza mutua y en la paciencia. Es la energía más bonita que mueve el mundo y aunque el mal esté al acecho, el amor siempre gana”, sentencia.

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