Desde la primera toma de contacto, este trabajo se estructura alrededor del sonido y de una producción orgánica muy marcada. Una decisión narrativa que busca evocar esas últimas horas de la tarde donde comienza una historia cualquiera. Y es que, a través del costumbrismo, el relato de Saibran se irá adentrando progresivamente en la noche a lo largo de los próximos capítulos del proyecto. Desde la musicalidad, el santiagués nos acerca, de forma cotidiana, a su propia realidad. “Este disco pedía un enfoque más analógico, con más instrumentación tocada, porque aporta una calidez que no tiene un sonido digital. Transmite mejor ese momento de estar con las amistades, la tarde cayendo, las terrazas, algo más humano y más cercano”.
Esa idea de ocaso funciona como hilo conductor tanto en lo sonoro como en la forma de entender el proyecto. Este enfoque se concreta en el trabajo junto a Julián Goicoa y Fiz García (Mundo Prestigio). Más que imponer una identidad cerrada, su aportación acompaña y refuerza la sensación de proyecto nuevo, colonizando otros terrenos y marcando un punto de partida distinto al de su anterior etapa, sin necesidad de subrayarlo constantemente. La trilogía no nace de un plan rígido, sino de un proceso intuitivo, casual y, sobre todo, fructífero. “Las canciones aparecieron como ocio compartido entre amigos, y solo después llegó el momento de ordenar y buscar coherencias. De ahí la decisión de trabajar con distintos productores en cada disco, respetando la identidad sonora de cada bloque. No hubo una reflexión previa muy cerrada: los temas fueron saliendo y luego tocó pensar qué hacer con todo eso. Cada productor tiene su forma de trabajar y su sensibilidad, y así era más fácil que cada parte tuviera una personalidad clara” explica Cibrán.
"Las canciones aparecieron como ocio compartido entre amigos"
A nivel lírico, Saibran abre un espacio para registros que no siempre tenían cabida en Boyanka Kostova. La voz se vuelve más introspectiva y, en momentos, más reivindicativa, pero siempre anclada en lo cotidiano. “A mí lo que me gusta es hablar del día a día, de cosas pequeñas, reconocibles. No me interesa meterme en temas grandilocuentes ni decir ‘este tema va sobre la fragilidad del alma humana’. Prefiero contar una situación concreta: sales un día, te encuentras con un colega, pasa algo aparentemente simple... y en medio de todo eso van apareciendo otras capas. Creo que desde ahí es desde donde se puede llegar a cosas más profundas sin forzarlo”. Desde esa tranquilidad, Cibrán observa con optimismo el momento actual de la escena urbana gallega, marcada por un relevo generacional potente y una mayor capacidad de crear comunidad. Nombres como 9Louro, XianPais o Kid Mount son algunos de los mencionados como ejemplos a tener en cuenta. Mientras tanto, Saibran avanza sin urgencias, confiando en el oyente y en el valor de un proyecto pensado para escucharse de principio a fin. Este atardecer es solo el inicio del recorrido de una noche que pinta muy movida.

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