Rubia y clara
EntrevistasRacine

Rubia y clara

Javier López — 11-01-2008
Fotografía — Archivo

Wendy James fue la cabeza visible de Transvision Vamp. En los noventa se alejó de la música. Volvió en el nuevo milenio iniciando una trilogía de discos de la cual ahora edita su segundo volumen, “Racine 2” (Nothing Hill/Pias), un compendio de temas pop-rock simples, directos y frescos que no se alinean con ninguna tendencia.

Una jovencísima y oxigenada Wendy James causó estragos a finales de los ochenta al frente de Transvision Vamp. El sueño teen punk quebró en 1991 con la disolución del grupo. Años después grabaría un disco compuesto por Elvis Costello, (álbum del que James declina a hablar en la actualidad) y más tarde se mudó a la Gran Manzana para emprender una carrera musical propia e independiente.

"Creo que hay similitudes entre mi música y el cine de Godard"

“Nueva York ha enriquecido mucho mi música. La prefiero mil veces a Londres. Qué aburrida…”, dice. Fue un claro síntoma de ruptura con su pasado, lo confiesa abiertamente: “No conservo ningún disco de Transvision Vamp”. Al escuchar su tono de voz (juvenil, coqueto) por teléfono, parece que Wendy viva anclada en una adolescencia eterna. Que así siga, porque sólo con su inocencia y sinceridad se consiguen crear discos tan frescos y vírgenes de petulancias como “Racine 2”. Temas pop, a veces más rock, a veces más punk. Pero pop al fin y al cabo. Ella lo llama Godard rock. “Porque en mis letras hay humanidad, ironía y una pizca de rebeldía (que se materializa en unas letras con juguetonas referencias sexuales y múltiples vivencias personales). Creo que hay similitudes entre mi música y su cine”. Le felicito por su triple faceta como productora, escritora y compositora de todas las canciones. “Gracias. Estoy muy, muy, muy contenta con mi disco, creo que es buenísimo (ríe). Y no me ha sido nada duro producir, escribir y componer las canciones. Requiere mucho trabajo, es verdad, pero no me importa, es mi pasión”, cuenta. Y no habría mucho más que decir sobre “Racine 2”, porque es simplemente un buen disco, sin dobles lecturas, como su personalidad. Casi no hay pretensión alguna en su trabajo (ni se molesta en titular sus discos, su trilogía se llama “Racine”, que significa raíz en francés). Pero todo ello, en contra de restar, suma. “Racine 2” es un homenaje al pim pam fuera del punk pop. “Cuando escribo canciones sólo pienso en que tengan un ritmo que se pueda bailar y una buena melodía. Para mí es sencillo, algo natural, siempre tengo las ideas muy claras”. ¿Y lo de ser jefa de banda? “Escribo las canciones, saco los acordes, se los enseño al grupo y ellos me siguen. Son músicos de confianza. Saben adaptarse a mis ideas y proponer nuevas. Le dan a los temas el color que necesitan”. Todo lo contrario que en el primer Racine. “En ‘Racine 1’ yo compuse y toqué todos los instrumentos y lo grabé en un estudio casero. Era un disco que sonaba dulce, pero también muy lo-fi. En cambio ‘Racine 2’ es rock & roll. Directo y grabado en grupo. Estuvimos durante tres semanas en el estudio y la producción duró dos meses. Fue emocionante porque era la primera vez que trabajaba junto con los chicos y cada día era especial. Desde las once de la noche hasta las tres de la mañana grabando, muy divertido”. Wendy James tiene sus influencias muy claras, yo no tanto. Cuando le digo que “You’re A Good Man, Sister” recuerda en contenido y forma a The Kinks, ella responde con una rotunda negación. “Oh, no, no, no, está más inspirada en Bowie. De hecho, todo el disco suena mucho a él”. También a The Velvet Underground, en concreto “Those Leg Motherfuckers” (esa pandereta) y “There Ain’t No Way”. Pruebo con otra: ¿Y reconoces a los grupos de punk bubblegum como una influencia en los cortes más saltarines como “I’m Freaking Out”, “Bobby’s Going Electric” y “Oui Ou Non/Straight Boogaloo”, bandas como Nikki & the Corvettes? “¿Quiénes? No las conozco”. Y es normal porque a Wendy James, le van las cosas claras, los grandes de siempre. “The Stooges, Patti Smith, Richard Hell, Bob Dylan”. Ni siquiera confiesa alinearse con otras féminas bravas del underground americano como Erase Errata o Sleater-Kinney, que le quedan lejos. “De ahora los que más me gustan son Arctic Monkeys, su primer disco sobre todo, y Black Lips. Estos últimos son lo más interesante que he escuchado en mucho tiempo, ¿los conoces?”. Parte de culpa de que el disco suene tan bien es de Howie Weinberg (ingeniero del “Nevermind” de Nirvana, “Fear Of A Black Planet” de Public Enemy y toda la discografía de Smashing Pumpkins entre muchos otros). “Es el mejor masterizador del mundo, puso todos los niveles en su sitio, le dio al disco el toque que necesitaba”. Wendy James además de clara es imprevisible: le encanta el hip hop. “Mis artistas favoritos son Jay-Z, Grandmaster Flash, el primer Eminem, todo lo que ha hecho Dr. Dre tanto como productor y sobre todo en N.W.A. Y creo que Kanye West es uno de los mejores artistas del momento… Me gusta el hip hop porque supone la misma revolución en la música que la que supuso el rock de Rolling Stones en los sesenta o el punk en los setenta. Creo que transmite el mismo espíritu intenso, las mismas ideas”.

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