Todas y cada una de las canciones de “Intineri”, segundo álbum de Red Moon Yard, hacen referencia a conceptos budistas tan sugestivos como lo efímero de este mundo, la compasión, o el carácter cíclico de la vida. Incluso le dedican una luminosa canción al Dalai Lama.
(Consulta las fechas de sus actuaciones al final de esta entrevista)
El corazón budista del grupo no es algo artificial o una moda. El también empresario Marcos Fermoselle, guitarra y voz al frente del sexteto, lleva treinta años estudiando y practicando esta filosofía oriental. Su sonido orgánico y lejos de la estridencia, con referentes que van de Tom Petty y Wilco hasta Pink Floyd, responde también a esta vocación. “El budismo ha sido un leit motiv, un pilar, de este proyecto –me explica en las oficinas de Warner–. Yo soy practicante, y para mí es fundamental. Lo hago por un compromiso que tuve con mi maestro. Obviamente es musical, pero tiene mucho que ver. Yo estudié filosofía y me relacioné muy pronto con lamas. He estado mucho tiempo en el Himalaya y en Nepal. Tengo una fundación allí [Vistare]. Es una vida entera relacionada con la filosofía budista, el dharma (el orden cósmico) y sus principios, que no son tan distintos de otros conceptos. Yo los he integrado bien y me han llevado a vivir una vida que me satisface”. Dicho todo esto, el músico aclara que “nosotros no hemos dicho que seamos una banda budista, nos lo han dicho. Pero es verdad que es un pilar. Si no lo tuviera, no estaría aquí, porque no me interesaría. No tengo un interés en el resultado tanto como lo tengo en el camino”.
“No tengo un interés en el resultado tanto como lo tengo en el camino”
Grabado en Estudio Uno de Madrid con producción del propio grupo, mezclas de Manu Tomás (Los Zigarros, Niña Pastori) y masterizado en Portland, “Intineri” propone un sonido naturalista a contracorriente. “Lo primero: todo lo que suena lo tocamos nosotros. Las canciones pretenden sonar con una guitarra y una voz. Luego le puedes meter lo que quieras, pero el concepto de la banda es el que es. Creo que hemos conseguido un sonido nuestro. Se puede decir ‘Estos tíos suenan a ellos’, y me cuesta trabajo identificar lo nuestro con otros grupos. A veces se dice que nos parecemos un poco a Wilco. Bueno, todo es aceptable, pero intentamos tener un sonido propio”. Es inevitable, sin embargo, que las influencias asomen. “Lo de Tom Petty en este segundo disco lo hemos hecho a propósito. En la primera cara canciones como ‘Run’ tienen cierta connotación con él y clásicos como Paul Simon, Pink Floyd, Led Zeppelin… pero también con artistas contemporáneos como Bon Iver o Radiohead. Las influencias están ahí presentes, pero hemos intentado llegar a un sonido nuestro, que es lo que estamos buscando”.
Un sonido suyo que cristaliza en canciones como el single “After I Think”, pieza en la que condensan su estilo. “Es la preferida de la banda. El otro día estábamos ensayando y uno de mis compañeros dijo: ‘Oye, Marcos, ¿por qué en vez de tocar quince o dieciséis canciones distintas tocamos quince o dieciséis veces esta canción?’ [risas]. Le dije que era un poco exagerado… Está hecha en una afinación diferente, con unos sonidos distintos, es muy épica, y lo que dice es la esencia de Red Moon Yard. Habla de sonidos que he oído en algún sitio, ni siquiera este mundo, y que llevo en el ADN. Estoy muy contento de esa canción”.
“Intineri”, explica Marcos, es “un juego de palabras que me salió: ‘Itinerario interior’. Es una especie de evolución del primer álbum, ‘Pureland’. Este nuevo disco es más indie, más puro y sencillo de formas si quieres, aunque hay alguna canción compleja. Y también porque en la filosofía budista ‘Pureland’ es algo parecido al Cielo de los católicos. Cuando tocamos y suena bien, parece como que estamos en el Cielo. Salió también un poco por eso”.
El disco cuenta con la colaboración de Álvaro Urquijo de Los Secretos, aunque Marcos ve a su banda como un proyecto insular. “Le gustaba mucho esa canción, ‘SHE’. Ha sido una maravilla porque nos lo hemos pasado muy bien y es un musicazo, pero me cuesta mucho hacer colaboraciones porque no siento que nuestra música vaya en paralelo a muchas cosas. Estamos un poco al margen de las connotaciones comerciales de la industria. Hacemos lo que queremos, no hay una carrera ni competencia. El resultado está en el viaje, no en ir a tal sitio”.
“Este nuevo disco es más puro y sencillo de formas”
En la última canción del álbum (“Un mundo sin final”) se atreven por primera vez con el castellano. “Hemos tratado de demostrar que podemos hacer cualquier cosa, dentro de lo nuestro. En la primera parte hemos tratado de hacer canciones más comerciales. Y en la segunda, canciones más nuestras, muy conceptuales e introspectivas como ‘After I Think’. La canción en castellano amplía el abanico. Termina el disco con un espíritu muy positivo, y no será la última que hagamos en castellano”.
Preguntado por los motivos que le llevaron a inclinarse por el budismo (que cautivó a músicos legendarios como George Harrison, Leonard Cohen o Beastie Boys), Marcos explica algunas claves. “La fe budista y la devoción que yo puedo tener, vienen de la razón, de una comprensión. Esa comprensión te lleva a distintos sitios, y de ahí a la fe, pero la razón te explica conceptos como la impermanencia, la interdependencia de las cosas, la vacuidad… Son cuestiones que parecen muy obvias, pero que explican cómo funciona tu mente y tu vida. El Dalai Lama ha publicado recientemente un libro que se titula ‘La mente’ en el que explica cómo funciona. Es muy interesante poder entender cómo funciona la mente o el cuerpo. Todo esto te ayuda a vivir, porque entiendes lo que está pasando”. No se me ocurre una filosofía más opuesta al mundo de polarización e histeria en redes sociales que nos rodea. Él lo ve a su modo. “En el budismo no hay confrontación. Te pongo un ejemplo: si tienes delante un vaso de whisky, en sí mismo no confronta contigo. Lo que confronta es cómo te relacionas con él. Y en este caso, cómo te relacionas con las redes sociales o el mundo, la música o el rock. La relación es la que lo resuelve. Eso es lo que la filosofía budista intenta explicarte: cómo relacionarte bien con ello. Es un ejercicio muy sencillo de comprender cómo tienes que vivir”.
Saco el tema inquietante de la IA en relación con la música y su filosofía, y el músico advierte: “Puede ser una herramienta, pero creo que los aspectos humanos de la imaginación y la creatividad son imposibles de copiar. Sí, puedes hacer una canción completa con la IA, pero con todos los respetos, eso no es para nosotros. Estamos en otra cosa diferente, en hacer un proyecto más puro si quieres. Pero es una cosa nuestra. Cada uno se relaciona con las cosas de la forma que mejor cree. Nosotros estamos en esto, y no puedo evitar que ocurran otras cosas”.
Hablando de los conciertos que les esperan este mes y en 2026, apunta que “son adaptaciones de los discos, pero no nos cuesta trasladar el sonido. Te diría que en directo el sonido es aún más profundo y potente. Más rockero. Pero los conciertos van en línea con lo que hacemos, que es muy especial. Poco replicable”. Sus expectativas en este punto son “lo que sea, y todas fantásticas; mientras tanto, nos lo pasamos bomba”.
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