Química femenina
EntrevistasSkin

Química femenina

Angélica Guzmán Miralles — 02-11-2006
Fotografía — Archivo

Hace años se ganó un lugar dentro de aquello que denominaron rock alternativo con Skunk Anansie a base de fuertes gritos y estridentes guitarrazos. Desde hace unos años Skin vuela en solitario, y ahora presenta su último disco “Fake Chemical State” (V2, 06).

Más sosegado y maduro que los trabajos como líder de su extinta formación, este álbum “es un poco de todo lo que he hecho anteriormente aunque sin duda lo de ahora tiene mucho de sonido Skin” y supone una nueva zambullida en las aguas del personalísimo estilo de la antigua voz de Skunk Anansie. En él han puesto su granito de arena productores de la talla de Gordon Raphael o de Linda Perry. "Lo que le pido a un productor es básicamente que sea capaz de grabar el sonido que yo quiero y que pueda enriquecer mis canciones con nuevas ideas. No soy el tipo de artista que deja todo en manos del productor sino que me implico muchísimo en mi trabajo. Quiero que me escuche y que sea capaz de grabar bien mi sonido. Por supuesto, estoy abierta al diálogo y escucho sus fantásticas aportaciones".

"No soy el tipo de artista que deja todo en manos del productor sino que me implico muchísimo en mi trabajo"

El hecho de que ésta última, haya trabajado con ídolos pop como Pink, Christina Aguilera o Britney Spears es algo que no impidió que Skin le echara el lazo; “conozco a Linda desde hace mucho tiempo. Cuando yo estaba en Skun Anasie, hicimos algunos conciertos con ella, cuando era mucho más roquera. Creo que juntas hemos creado buenas canciones. La parte interesante de trabajar con Linda es que no doblega al artista sino que lo respeta totalmente, aunque esto no habría supuesto un problema puesto que yo tengo un sentido de la individualidad muy marcado". A pesar de los sedimentos que, en cierta medida, arrastra de su anterior etapa, esta superviviente, como ella misma se describe, asegura que su música “ya no suena como Skunk Anansie en absoluto. Ese sonido era mucho más fuerte, un rock más sofisticado y pulido. Era un estilo genial, pero no dejaba de ser la música de un grupo de cuatro personas. Mientras que el de ahora es el sonido de mi grupo (tocamos juntos desde hace unos tres años), es mi música y yo la dirijo”. "Fleshwounds" nos descubrió un lado de esta cantante de voz maravillosamente desgarradora que pocos podían imaginar; intimista e introvertido, casi misántropo, capaz de fundir Islandia. Sin embargo, “Fake Chemical State” es prácticamente todo lo contrario, "me he sentido más viva. He estado muy activa pinchado, yendo a miles de conciertos y explorando mucho más el mundo exterior”. No cabe menos que preguntarse cuál de las dos es la verdadera Skin: “he intentado hacer dos discos totalmente diferentes. Los dos tienen mucho de mí y forman parte de mi evolución como persona. Simplemente quería cambiar. Nunca habría hecho dos álbumes iguales. Quería desarrollar mi estilo y que éste reflejara mis actitudes”. Sin prisa, pero sin pausa, durante este vacío existencial en el mercado, lapso que le ha servido de experimentación, algunos privilegiados pudieron verla en las respectivas presentaciones de Gucci y de Alexander McQueen. Si bien su trabajo no era el de desfilar (tiene muy claro que no cambia los estudios de grabación por las pasarelas, como muchas compañeras de profesión) sí se encargó de hacer que las modelos se contonearan al son de su música en sus seductores paseos. Resulta paradójico que una artista cuyas letras destilan anarquía sea imagen de algo que muchos consideran tan tiránico y superficial como el mundo de la moda. “Yo no comparto esa idea; es una perspectiva un tanto estrecha. Me encanta la moda. Es algo extremadamente internacional y muy político, no creo que sea opresor en absoluto. Creo que en la actualidad, música y moda van de la mano". Skin ha vuelto. Y esperamos que sea para quedarse.

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