En realidad, Ponytail continúa siendo el grupo de cuatro jovencísimos y talentosos chavales de Baltimore, pero no les falta razón cuando aseguran que con “Ice Cream Spiritual” han conseguido “un trabajo mucho más complejo” que aquel primerizo y confuso “Kamehameha”. El talento ya estaba ahí pero, como en todo, las buenas intenciones necesitaban definirse.
| "Nuestro objetivo es poder dedicarnos a la banda a tiempo completo" |
“Es ahora cuando estamos aprendiendo a tocar de verdad. No es que no supiésemos nada de música cuando comenzamos, porque todos menos Molly habíamos estado ya en grupos de punk y cosas por el estilo, pero esto nos lo tomamos más en serio. Nuestro objetivo es poder dedicarnos a la banda a tiempo completo”. Una actitud que no se contradice con esa manera que tienen de entender la música como una manifestación artística visceral e inmediata. Con “Ice Cream Spiritual” han sabido mantener la actitud caótica y enérgica que les hace especiales, pero desechando lo más nocivo del amateurismo de su primer disco. Cuando les toca hablar de sus influencias o grupos preferidos, destacan “las bandas de pop punk, cool punk o casi cualquier cosa que requiera una actitud punk” y sugieren nombres como “Abe Vigoda, High Places o El Guincho”, pero al mismo tiempo que les nombran se desvinculan de ellos e insisten en que van “hacia la búsqueda de una energía propia”, algo que repiten una y otra vez a lo largo de nuestra entrevista. Energía que elaboran conjuntamente y canalizan a través de la singular voz de su ¿cantante? Molly Siegel, sin la cual no podrían entenderse las emociones conseguidas en “Ice Cream Spiritual”. “Es cierto, nuestro sonido debe mucho a la voz de Molly. Es muy imprevisible pero al mismo tiempo estamos muy compenetrados. Lo que buscamos es transmitir nuestra energía de forma positiva. En concierto, si el público está animado podemos llegar a crear algo mágico y único. Eso es lo que nos mueve”.
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