The Japanese Popstars son tres chicos de Derry a los que fascina tanto la cultura del país nipón como la música de baile más gruesa, sudorosa y explosiva. Desde un lugar tan alejado (en principio) de la cultura dance, Decky Hedrock, Gary Curran y Gareth Donoghe han lanzado hace pocos meses al mercado su segundo disco de estudio, “Controlling Your Elegance”, y son una banda conocida por la calidad de sus colaboradores. Entre otros Robert Smith, Jon Spencer, Green Velvet, Lisa Hannigan o el cantante de Editors,Tom Smith. (Gary Curran) “El año pasado hicimos un remix para Editors, de una canción que se llama ‘Papillon’. A Tom le encantó el giro que dio el tema, y a nosotros nos gustaba mucho su voz, porque somos muy fans de su banda. Cuando estábamos empezando a escribir ‘Joshua’, una de las pistas del segundo disco, le mandamos la canción y nos la devolvió con varias ideas que nos gustaron bastante. Ya nos han dicho unas cuantas veces que el resultado tiene un aire a Underworld y para nosotros es un cumplido. También fue importante para esta colaboración que el disco se retrasara por que nuestra discográfica prefería sacar primero algunos vídeos a modo de single”. Con Robert Smith, la cosa estuvo a punto de irse al traste gracias a que el email que el manager de los norirlandeses envió al cantante de The Cure terminó en… ¡la bandeja de spam! Afortunadamente, llegó a leerlo seis meses después y le interesó el proyecto. “Pensamos que Robert Smith sería la voz perfecta para ‘Full Bloom’. Le mandamos el tema y pocos días después nos mandó sus ideas. Le dimos unas vueltas y él grabó las voces. Nos envió tantas pistas diferentes que no sabíamos cuál elegir, y al final terminó tocando el bajo de seis cuerdas y unos pequeños detalles de guitarra que también hemos incluido en la canción”. Todo empezó en un festival, en el que con unas cuantas pintas de más y viendo a uno de sus grupos favoritos sobre el escenario, decidieron montar un grupo para entrar gratis a los conciertos. Meses después, las revistas británicas les ponían por las nubes, y en todo el mundo se empezaba a hablar de su arrolladora puesta en escena. Mucho que ver con su energía desbocada sobre el escenario tiene que ver un pasado (y presente) a los platos. “Hace unos diez años me las apañaba para conseguir que me mandaran discos de promoción, y un día teníamos y el promotor nos pidió que pincháramos antes de actuar. Ahora siempre que salimos me llevo la maleta por si acaso. Es alucinante terminar pinchando delante de ocho mil personas absolutamente locas por el baile en, por ejemplo, Australia, o en el The End en Londres, uno de los sitios en los que mejor lo he pasado. Mucha de la fuerza que ponemos en nuestros shows y el que no paremos de saltar en el escenario se debe a disfrutamos como si estuviéramos viendo la sesión de otro. En el fondo, todo trata de pasárselo bien”. Sus referentes más inmediatos podrían ser Underworld, The Chemical Brothers o Prodigy; patrones del big-beat de los noventa. Un estilo basado –en una definición un poco simple- en una nueva y ecléctica vuelta de tuerca en la conexión entre el rock y la música de baile en el que convergen infinidad de tendencias, sonando bastante menos miméticos en su segundo álbum que en su debut. “A lo largo del pasado 2010 hemos descubierto nuevas formas de trabajar en el ordenador. La forma de procesar y producir las canciones es diferente y ahora podemos dedicar más tiempo a pulirlas. Como pasó bastante tiempo desde que terminamos el disco hasta que finalmente se ha editado, hemos podido arreglar algunas cosas de las que no estábamos del todo satisfechos y hacerlo todo un poco mejor”. Con alguna que otra incidencia en la línea telefónica, vamos terminando la entrevista hablando sobre lo difícil que es que no te consideren ni indie ni clubber para que algunos medios te tomen en serio, y sobre los muchos premios que han recibido en su corta trayectoria. “A veces hacemos turnos para recogerlos, aunque no les damos demasiada importancia porque la prensa musical es tan superficial hoy en día, que los premios han perdido su valor. Siempre es un honor, pero lo que verdaderamente nos motiva es ver a la gente disfrutar en nuestros conciertos. Los premios son sólo una excusa para salir y divertirnos”.
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