Estamos ante un disco ensoñador, ambientado desde el buen gusto, apacible, pero realmente consistente. Los violines, violas y cellos respaldan una electrónica tan sutil que cuesta apreciar en su justa medida, mientras que los pianos y las acústicas dotan de cuerpo a un buen puñado de bellas canciones. Sea por proximidad geográfica o no, resulta sencillo emparentarles a Sigur Rós. Aunque algo distanciados en concepto, no puedes evitar comparar su visión de los ambientes clasicistas que recrean, con la vista puesta en la música contemporánea.
| “Soy muy ecléctico y puedo escuchar tanto ópera como death metal, una de mis grandes pasiones “ |
"Es curioso, porque sólo la prensa española nos habla de ellos. Nosotros no vemos esa relación, aunque tampoco he seguido demasiado su carrera, aunque fui a la escuela con uno de ellos. Son buenos chicos, pero no puedo decir nada más al respecto. Es como con Björk, muchos me preguntan por ella porque es islandesa, y yo sí, la respeto, pero no me interesa nada”. Con una voz tan delicada que bordea lo irreal, y desde París, una ciudad que parece odiar por la antipatía de sus habitantes, nos explica un poco el porqué de Bang Gang. "Quería estar involucrado en un proyecto en el que tuviese libertad de movimientos. No me gusta encasillarme y, como mis influencias van de un extremo al otro, quiero trabajar con diferentes ópticas y con sonidos nuevos. Soy muy ecléctico y puedo escuchar tanto ópera como death metal, una de mis grandes pasiones, y hoy me puedo comprar un disco de pop y mañana uno de soul, así que soy impredecible e inclasificable”. Aunque en su primer disco ninguna de esas influencias salían a la superficie. "Aquel fue un disco de techno-pop ambientado en los ochenta. Ahora no estoy muy identificado, pero entonces fue lo que me apeteció hacer, ya que cuando era más joven me habían inculcado la cultura sobre la música de baile. Con la madurez fui perdiendo interés”. Uno de los hechos que más llaman la atención de “Something Wrong” son las muchísimas colaboraciones vocales por parte de mujeres que nos son desconocidas, pero que suponen una sorpresa y un regalo para nuestros oídos. Ester Talia Casey nos enamora en "Inside" y algunas otras, Keren Ann -con quien Bardi Johannson comparte protagonismo en el proyecto Lady & Bird- acude a la cita en "Forward And Reverse", Nicolette Suwonton añade sensibilidad a "Contradiction", pero el momento más espectacular de todo el minutaje lo protagoniza Phoebe Tolmer en el ecuador del disco. "Es una buena combinación, pero me gusta, en todo caso, que se intercalen las voces masculinas y femeninas. ¿Dices que llamas desde Barcelona? Pues Phoebe vive allí. Es un descubrimiento, ya que tiene una voz preciosa, buenas ideas y un excelente gusto musical". Sin embargo, a Bardi Johannson no parece gustarle demasiado que considere esos momentos la cumbre de su obra. "No estoy de acuerdo. Por ejemplo, ´Follow´ y ´It´s Alright´, en las cuales mi voz es la protagonista, son mejores que las que has citado en las que cantas las chicas. Son canciones mucho más consistentes. La voz de un hombre siempre da mayor solidez a las canciones. Si buscar caer enamorado, entonces acude a una mujer".
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