“Hay un prejuicio muy heavy con el pop”
EntrevistasPipiolas

“Hay un prejuicio muy heavy con el pop”

Fran González — 10-04-2026
Fotografía — Archivo

Sintiéndose más dueñas que nunca del proyecto con “Pipiolas” (Elefant, 26), Pipiolas reafirman la identidad de su música con un segundo disco en el que Paula Reyes y Adriana Ubani disipan cualquier duda sobre su necesidad de seguir al pie del cañón.

El canon dice que, normalmente, un grupo debuta con un disco de título homónimo y, en lo sucesivo, si eso, sus miembros ya se ponen más creativos. “Pipiolas”, sin embargo, confirma que Paula y Adriana van a su bola (y a mucha honra). “A nosotras nos gusta ir a la contra siempre”, comienza diciendo la segunda al inicio de nuestra party-line a tres bandas. “Teníamos que seguir el curso natural de las cosas y es ahora cuando tenemos más claro que nunca qué significa Pipiolas para nosotras”. La dupla confiesa que, tras el éxito de “No hay un Dios” (23), sintieron que todo en Pipiolas ocurrió demasiado rápido. “Incluso el mero hecho de sentir dudas sobre aquello que hacíamos nos llegó excesivamente pronto”, bromea Paula. Superada la efervescencia del debut, a la banda le tocó echar el freno y repensar su siguiente movimiento, esta vez con más pasión que inercia. “La música necesita paciencia, y por nuestra parte, era importante que se nos concediera el espacio y el tiempo suficientes para descubrir hacia dónde dirigirnos y encontrar un sitio nuevo del que inspirarnos. Y la verdad es que este momento nos ha unido más que nunca. Fue bonito comprobar que no hizo falta verbalizar lo que el cuerpo nos pedía. Supimos leernos en seguida y actuar en consecuencia de ello”.

"Resulta absurdo que alguien todavía pueda creer que un disco, por sonar festivo y estar hecho por mujeres, sea automáticamente menos intenso”

El comienzo del disco, con una revisión personal del clásico “My Favorite Things” de Julie Andrews, es un buen ejemplo de cómo la banda supo encontrar una veta de estímulo y aliento en sus particulares lugares felices: los musicales y la música de coro. “Nosotras venimos de ahí”, dice Adri. “Y ese, además, es un tema que va unido de forma correlativa al segundo, ‘Finita La Commedia’, ya que con ambos buscamos dejarle claro al oyente, desde el inicio y con sinceridad, que este es un disco lleno de cuestiones que trataremos de responder poco a poco. La primera es, de hecho, si realmente tenemos o no más cosas qué decir”. La respuesta a ello ya os la podemos adelantar nosotros. Por supuesto que Paula y Adri tienen cuerda para rato, solo basta con ver cómo consiguen convertir la zozobra en impulso y ensanchar los márgenes escapistas del pop con un discurso que cala hasta los huesos. “Hay un prejuicio muy heavy con el pop”, señala Paula. “Es un mal en la música actual del que ya nos cachondeamos porque, honestamente, resulta absurdo que alguien todavía pueda creer que un disco, por sonar festivo y estar hecho por mujeres, sea automáticamente menos intenso”. En su caso, revierten los clichés y hacen que el synth-pop, el dance, el italo-disco o el post-punk melódico se conviertan en sus irrefutables armas de introspección, afiladas, una vez más, por las manos de Vau Boy. “Fue la primera persona con la que trabajamos, y desde el principio supimos que la combinación funcionaba”, apunta Adriana. “Sabe cómo lograr que los proyectos que pasan por sus manos acaben brillando por sí mismos, sin que necesariamente su sello se note por encima del nombre de los artistas. La prueba está en que, por ejemplo, la música de María Escarmiento, a quien también produce, y la nuestra, no se parezcan en nada”.

Si su primer disco hizo las veces de procesión terapéutica, en “Pipiolas” sus responsables abren la mano a la ficción y a la fabulación proyectiva, con ideas que revisan su imaginario original (“Ya no me tomo Diazepam ni pastillas” cantan en “NaNaNa”, recordándonos claramente al “Solo quiero Diazepam” de “Romancero Propio”) e invitándonos, de paso, a la libre interpretación. “Muerte al autor, claro que sí, ya lo dijo Barthes”, dice entre risas Paula cuando tratamos de indagar más sobre el significado de “Mi amiga”, un tema inspirado en los tabúes de la bisexualidad. “Me encanta que la gente esté interpretando de esta manera esa canción. Ya me veo venir los titulares sugiriendo que Adriana y yo nos hemos declarado a través de ese tema. No nos hemos liado, por favor, que conste”. Otras canciones, por su parte, sí hablan desde territorios que Paula y Adriana, por su condición profesional de actrices, conocen de primera mano. “Hay un factor incontrolable que es el que nos obliga a estar constantemente mostrándonos al resto, pidiendo ser escogidas”, nos cuenta Adri sobre “soy una estrella!!!”, una crítica eufónica a la necesidad de ser vistas por terceros para revalidar su disciplina, conclusión que también rima con su papel en la música. “El reconocimiento es un azar que va más allá del talento. ¿Podemos realmente decir que nos dedicamos a la interpretación si no estamos actualmente trabajando en una producción o que somos cantantes si nadie escucha nuestra música? Es triste que una profesión tenga que depender de la mirada ajena para creérnosla”.

 

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