“´Philtre´ simboliza el poder curativo de una persona mágica. Despojarse de todo, para mirar a la música como si tuviera un potencial curativo”. Nitin Sawhney, uno de los máximos exponentes del “estilo brasian” (expresión abreviada de “british asian”), juega en sus composiciones al equilibrio perfecto entre los sonidos orientales y occidentales, sin pervertir la esencia de cada uno de ellos: es éste el hilo conductor de todos sus trabajos, retomado de nuevo en “Philtre”, un álbum que el propio Sawhney define como “optimista, quizá un poco agridulce. Es desesperación, pero también optimismo y esperanza, sentimiento, energía y sensibilidad positivas”. En los diecisiete cortes de que consta el disco, Nitin Sawhney da cabida a sonidos asiáticos y a la base electrónica, pero también al hip hop, al jazz, al funk, al country, al drum´n´bass... resultando, de toda la mezcla, un calidoscopio de pop con mil colores. “Crecí tocando diferentes estilos: tocaba el piano clásico, el piano de jazz, la guitarra eléctrica, las tablas indias... También escuchaba un montón de música cubana, música brasileña, jazz, hip hop, funk... incluso toqué en bandas pop”.
| "Crecí tocando diferentes estilos: tocaba el piano clásico, el piano de jazz, la guitarra eléctrica, las tablas indias..." |
Hablando de estilos, uno de los sonidos que Nitin Sawhney recupera en “Philtre”, y que ya había puesto en práctica en álbumes anteriores, es el flamenco: “Mi padre tocaba la guitarra española en casa, así que lo escuchaba mucho cuando era pequeño. Por otro lado, el flamenco tiene mucho en común con la música clásica india. Hay mucho dramatismo y ´fuego´ en el flamenco. Es muy divertido tocar la guitarra española, porque usas la guitarra entera: el flamenco usa el sonido y la fuerza de la estructura completa de la guitarra. Es muy físico, muy divertido”. En esta ocasión, son Ojos de Brujo los invitados a poner el acento andaluz, en forma de tres cortes donde la voz de Marina Abad se mezcla con el aire “electroflamenco” y las melodías sencillas. “Cuando escuché por primera vez su disco, me pareció un álbum fantástico. Su manera de mezclar flamenco, hip hop y programaciones, era algo diferente para mí. Realmente me apetecía conocerles, y hacer algo con ellos”. Junto a Ojos de Brujo, en “Philtre” se dan cita un sinfín de colaboradores que aportan voz, matices y personalidad a las composiciones de Nitin, sin que quede ni un solo track instrumental. “Es casi como un ejercicio de psicología, un ejercicio musical. Tienes que intentar entender la percepción de la música de cada uno de ellos, cómo expresan sus ideas. Es un diálogo musical, una forma de conversación más interesante que las meras palabras. En el lenguaje existen barreras, pero en la música no. No busco gente brillante, sino gente que tenga algo que decir, que tenga una fuerte identidad”. Cada uno de ellos nos conduce por las travesías del género que Nitin escoge para cada canción; entre otros, la voz asiática de Reena Bhardwaj, el Ninja Tune Fink, los tonos r´n´b de Taio o Sharon Duncan, o Jason Singh a golpe de beat box, acompañan a Nitin en un viaje que comienza con los sonidos más ambientales, suaves y asiáticos, para ascender progresivamente hacia la incorporación de los estilos más electrónicos y bailables, como el hip hop, el funk, el drum´n´bass... “No hay una estructura en torno a los sonidos, o a los géneros, sino en torno a los sentimientos: empieza más melancólico, más lento, y va creciendo. Es como hacer una película: tienes diferentes escenas, pero la atmósfera es consistente. O como cuando escribes una novela: tienes diferentes personajes, pero todos convergen. Es lo mismo cuando haces un álbum: cada idea puede viajar sola, pero todas se dirigen hacia un mismo sentimiento. El sentimiento es lo que persigo, no los géneros”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.