Pequeños infiernos
Entrevistas

Pequeños infiernos

11-05-2009
Fotografía — Archivo

“Little Hells” (Kemado / Popstock!) es el cuarto largo de Marissa Nadler, y también el disco llamado a descubrirla a nuevos oyentes. Sin abandonar el poso folk de anteriores entregas y arropada por músicos de Blonde Redhead y Beachwood Sparks, sus “pequeños infiernos” la colocan a la diestra de una Julee Cruise y de la vaporosa discografía de This Mortal Coil.

Creo que no voy a ser muy original si digo que “Little Hells” es tu disco más orientado al pop…
Sí, estoy de acuerdo. Es un disco que está más cerca de la sensibilidad pop y que se aleja del purismo folk. En mi opinión, el arte sin cambios es como una flor que se muere. No puedes encerrar a un artista en una caja por el resto de su vida. Es por eso que decidí experimentar un poco más. Y aunque es complicado darle un vuelco radical a mi música tal y como yo la entiendo, creo que el simple hecho de añadirles batería a las canciones ya les da ese aire pop.

También creo que tu voz suena más natural que nunca y eso influye en la apreciación del disco. Pareces más cómoda y no dependes tanto de los efectos de antes. 
Totalmente. No hay vibrato. No hay melisma. Como dices, intenté cantar de la forma más natural posible, aunque todavía hay muchísimos efectos. Cuando estábamos grabando el disco le dije a Chris Coady, el productor, que en cuanto escuchase que utilizaba vibrato me parase y volviésemos a empezar. 

¿Qué dirección crees que está tomando tu música?
Un poco de americana, un poco de folk, un poco de shoegaze y un poco de muchas otras cosas. Eso soy yo. 

En ese disco colaboran Simone Pace (Blonde Redhead) y Dave Scher (Beachwood Sparks) …
Conocí a Simone a través de Chris y a Dave por un amigo. Yo sabía que quería un lap steel y Dave Scher era el tío al que acudir. Simone, por su parte, es un batería increíble, y además yo he sido fan de Blonde Redhead desde siempre. En cuanto a la grabación todo fue muy fácil, comenzamos a ensayar e improvisar y la música salió sola. 

Teniendo en cuenta que tus tres primeros discos fueron grabaciones muy espartanas, casi lo-fi, y que ésta es tu primera experiencia con una “banda” ¿te sientes preparada para grabar un álbum más producido?
Sí. Al mismo tiempo no menosprecio mis tres primeros discos, que a su manera eran muy ambiciosos, aunque, es cierto, contaban con una producción muy sutil. Pero, sí, es obvio que este disco resulta mucho más fácil para los oídos de la gente. 

Ya, pero en realidad me refiero a algo más arreglado. El tipo de disco que podríamos esperar del sello 4AD, por ejemplo…
Sé por dónde vas… Crecí escuchando muchísimas bandas de 4AD. Lo único que te puedo asegurar es que continuaré haciendo discos y que me apetece mucho escribir bandas sonoras para películas. Mi sueño es escribir todas las canciones para una película, y lo máximo sería poder colaborar con David Lynch o cualquier otro de los directores que admiro. 

Precisamente tengo la percepción que es la oscuridad de tus canciones, ese regusto gótico el que te aleja de una audiencia mayor…
Estoy de acuerdo. Pero tampoco tengo claro hasta qué punto aspiro a tener audiencias mucho mayores de las que ya tengo, estoy mucho más preocupada por mantener una dirección artística correcta. Y eso es realmente complicado una vez que accedes a un público mayor. 

Entonces ¿te sientes cómoda en la posición de artista de culto?
No diría que soy una artista de culto, la verdad. Creo que soy otra artista de las muchas que forman parte la escena alternativa, y estoy realmente feliz en ese espacio. Vamos a dejarlo ahí. Me gusta la música independiente y me gusta tener todo el control creativo sobre lo que hago. Con un éxito mayor llegan las concesiones, los videoclips glamourosos, etc. Y yo me niego a terminar con la fragilidad de mi música. Mi única obsesión es continuar haciendo arte que me haga sentir viva. Aunque también he de reconocer que poco a poco estoy empezando a llegar a más y más gente, lo quiera o no, y eso me asusta un poco porque soy una persona tremendamente tímida. 

He leído que creciste en un suburbio de Boston y que el arte te alejó de las calles y fue tu mayor apoyo durante tu infancia. Ahora que has convertido la música y la pintura en tu forma de vida, ¿te sientes realizada con el día a día? De hecho, en una entrevista reciente comentabas que “Cuando aprendes a intelectualizar todo lo que haces, pierdes la magia y el misterio de la creación”. ¿Todavía te acompaña el misterio?
Sí. Completamente. Nunca he tomado lecciones, soy totalmente autodidacta y no he cesado de aprender. Y la creación sigue divirtiéndome, que es lo que importa. 

Has visitado España varias veces en los últimos años. Me gustaría que me contases si hay algún elemento de nuestra cultura que te resulta especialmente interesante. 
Es un país muy hermoso, y he cantado una canción en castellano, “Hay tantos muertos”, basada en el poema de Pablo Neruda. Por lo demás, la música no conoce de fronteras, y mis canciones pueden emocionar por igual a una persona en EEUU, España o la otra punta del mundo. 

Habitualmente te mueves sola cuando viajas de gira ¿no?Durante muchos años he viajado sola. Emocionalmente resultaba muy difícil y la soledad era insoportable, porque yo no era capaz de verlo como un viaje turístico, aunque las experiencias que vivido por los sitios por los que he pasado han resultado siempre muy enriquecedoras. De todas formas, ahora he empezado a moverme con banda y todo resulta mucho más fácil en ese sentido. 

Y por último, ¿que disco te transporta a otro nivel y te hace escapar de este mundo?
El “Hounds Of Love” de Kate Bush.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.