PASIÓN POR EL RUIDO... PERO MENOS
EntrevistasBreach

PASIÓN POR EL RUIDO... PERO MENOS

Mikel Sola — 05-02-2002
Fotografía — Archivo

LES HA LLEVADO SU TIEMPO: MÁS DE SIETE AÑOS SEPARAN “OUTLINES”, SU PRIMER MINI-CD, DEL FLAMANTE “KOLLAPSE” (BURNING HEART/MASTERTRAX, 01). PERO BREACH, EL BRUTAL COMBO SUECO, HA DEMOSTRADO POR FIN QUE PUEDE HACER ALGO MÁS QUE METAL RUIDOSO.

Para ilustrar la evolución del grupo afincado en Estocolmo, departimos con el guitarrista Anders Ekström, co-cerebro junto al batería Per Nordmark (también en Fireside y en The Hidden Truck, el proyecto paralelo del cantante de aquellos). “Cuando Per y yo empezamos a componer, la banda estaba bastante difusa: no sabíamos si realmente existía o no. Empezamos con la intención de escribir buenas canciones y simplemente pasarlo bien. No fue hasta que se había compuesto la mitad del disco que decidimos que iba a ser un nuevo álbum de Breach”. Este cuarto trabajo completo se gestó sin la presencia de Tomas Hallbom, quien, además de chillar como un descosido, ejerce de tatuador profesional en la lejana localidad nórdica de Luleå.

“No quiero hacer ninguna concesión, como poner un Dj para vender mil copias más. Busco mantener una integridad total”

Esto explica la mayor presencia de temas instrumentales en “Kollapse”, pero también hay que reseñar que, pese a la abundancia de músicos que tomaron parte en la grabación, los únicos con voz y voto fueron Anders y Per –a excepción de las letras, aún competencia de Tomas–. “Suena mal decir que ´dictamos´, pero en realidad así es como fue”, confiesa el seis cuerdas. Ekström afirma nutrirse principalmente de pop, rock y electrónica (Aphex Twin, Squarepusher, Plaid o Boards Of Canada), si bien el uso moderado de sintetizadores no evita que otras influencias salgan a la luz. “En este último disco, nuestros viejos héroes han salido de una manera mucho más clara. Sonic Youth o Jesus Lizard estaban ahí en otros trabajos, pero ahora han surgido con más claridad, porque cuando hay sólo dos personas en el local de ensayo no se transige tanto como cuando estamos los cinco, cada uno con sus opiniones”. Y bien, como ya comentábamos, Breach han parido bastantes instrumentales, pero que nadie piense que “Teeth Out” o “Seven” son meros interludios. “Desde luego que para nosotros son canciones tanto como cualquier otra. Incluso más: los instrumentales de este disco están más trabajados que los demás. No son una transición entre un tema duro y otro, son cortes independientes cuidadosamente compuestos y ensamblados”. El ex-Him Kerosene tampoco oculta que son aquellos que le reportan una mayor satisfacción, dado que lo fácil sería seguir la línea dura que acostumbra. En todo caso, Breach sigue siendo un combo de raigambre metalera, por mucho que nuestro interlocutor no quiera ni oír hablar de rapeos ni de pinchadiscos. Y pese a que anteriormente había afirmado que “en la música dura se edita mucha mierda”, se muestra reacio a criticar el nuevo metal. “Todo consiste en las preferencias personales”, subraya con diplomacia. Lamentablemente, Breach no celebrarán su décimo aniversario con giras, pero más reconforta saber que siguen en la música por los motivos correctos. “Aunque no venda o edite discos, probablemente lo siga haciendo de por vida. No quiero hacer ninguna concesión, como poner un pinchadiscos para vender equismil copias más. Busco mantener una integridad total”. Al guitarrista se la traen floja los royalties o los contratos, de los que admite no estar nada al tanto, y se comporta como lo que debe ser: un creador.

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