"Nunca me ha gustado cuando la gente decide qué es y qué no es pop"
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"Nunca me ha gustado cuando la gente decide qué es y qué no es pop"

Eva Sebastián — 12-04-2026
Fotografía — Archivo

El día en el que Marta Ros, Ouineta, cumplía treinta años, también lanzaba su disco debut, “Ouineta Verificada” (Doble Cuerpo, 26). En la lógica acelerada del pop, en la que se premian la juventud y la frescura asociadas a ella, debutar a una edad aparentemente más avanzada podría parecer extraño. Pero Ros lleva siendo parte del pop nacional mucho más de lo que parece.

Antes de lanzar sus primeros singles en 2023, la de La Roca Del Vallés ya había sido bailarina y coreógrafa de Rigoberta Bandini. Ahora se ha encargado de las coreografías de giras de Amaia, dani dicostas, Mushka o Maria Jaume. Ahora lanza su primer álbum de estudio para subrayar que la protagonista es ella. “Cuando empezamos a trabajar en el disco, pensaba que sería un álbum más hitón, más orientado a un pop convencional”. Lógico cuando piensas en su EP “Ouineta23” (23), o en “DMs”, tema que fue sintonía del verano de 2025 en TV3. “Pero al final ha ganado un carácter muy particular y personal, quizás más experimental. Hay muchos temas de pop mainstream que he descartado. Nunca me ha gustado cuando la gente decide qué es y qué no es pop. Me pasa lo mismo con mi trabajo de coreógrafa. Me gusta jugar con las formas, con la norma, con lo que se espera, y luego rompo eso y muestro otra cara posible al público. Siento que, de alguna manera, he decidido experimentar más porque me gusta retarme, pero también con un cierto descaro, por plantar cara y decir ‘¿Esto no os parecía pop? ¿Esto no os parecía danza?’. Pues toma. Creo que precisamente este es el espíritu un poco agresivo que hay en ‘Evil Ouineta’ por ejemplo”.

“En muchos momentos, he estado muy frustrada por no tener tiempo de calidad para hacer el disco"

El resultado es un trabajo en el que se fusionan en un pop brillante el reggaetón, con el dembow, la electrónica escuela Arca, la bachata, las baladas en acústico, notas de voz de las propias sesiones de estudio y hasta delivers al estilo hip hop. Frenético, vibrante y con una urgencia en el movimiento de las canciones que te obliga, si no a bailar, a moverte como si fueras la mismísima Mabel Olea. “Creo que esta evolución en el sonido también se ha dado porque ha cambiado mi manera de componer. Todo se dio cuando no tenía canciones suficientes para mi concierto en La Mercè. Ese verano, Juan Feduchi y yo nos pusimos a trabajar. De ahí nació ‘Bikini Kill’, que es el punto de partida del sonido del álbum”.

En 2024 fichó por Doble Cuerpo, agencia que lleva a Bad Gyal, y empezó a girar. Sumado a su trabajo como coreógrafa y el rodaje de una serie de Netflix, que verá la luz en los próximos meses, tuvo que optimizar el tiempo. “En muchos momentos, he estado muy frustrada por no tener tiempo de calidad para hacer el disco. No fue el idilio de verano con todo el tiempo que quisiera, sino ir al estudio y volcarse por completo, siempre con el objetivo de que saliera algo, pero al mismo tiempo hacer ver que no, para dejarnos espacio para jugar; pasarlo bien y explorar. Queríamos que las canciones surgieran genuinamente, no por cumplir plazos”. Para ella, el trabajo de estudio es esencial. “La labor del productor se nota mucho en mi música, sobre todo porque Juan hace que se vea. Me hace muy feliz que tenga presencia y que a la gente le guste. Ha estado conmigo desde la primera canción y estoy aprendiendo a hacer música con él, me guía y me ayuda a expandir mis ideas.” Incluso confiesa que, a veces, precisamente esto le ha hecho sentir un cierto punto de síndrome del impostor.

El disco explora, a través de una especie de egotrip, con sus rincones de vulnerabilidad, como el tema “Stampida”, la idea de la validación, de ser verificada, tanto en Internet como en el mundo de la música. “Soy una artista multidisciplinar, y como no vengo del mundo de la música, muchas veces siento que no tengo esa validación aunque sepa componer”. Pero su confianza ha crecido a base de girar. “Yo siempre le decía a Juan que estábamos a punto de meternos en una batalla cuando teníamos conciertos. Hay que ir con fuerza, con punch”. Precisamente este lema de ‘ir con punch’ queda plasmado en las notas de audio que se incluyen en el disco. “Cuando tocas en pueblos en los que la gente no te conoce, como artista te sientes muy vulnerable al subirte al escenario y defender tu proyecto, por eso hay que crecerse hasta que te conozcan”.

Este espíritu batallero se acentúa en “BRALLA” junto a Ben Yart. “Cuando salió el video de ‘Bikini Kill’ todo el mundo decía que parecía Ben Yart. A mí me hacía mucha gracia porque lo admiro muchísimo y me parece una de las personas más creativas del panorama. A él le enviaron también el video y me acabó escribiendo. Así que le dije de hacernos un tema y dijo que sí. Nos entendimos muy bien. Lo primero que me dijo fue que en ‘Bikini Kill’ parecía que cantaba en japonés. Me encanta esa idea de inventar un idioma, articular la expresión de forma teatral tanto que esta mute. En ‘BRALLA’ llevamos esa idea del lenguaje al extremo”. En el proceso de trabajo vocal cita a artistas como Azuleja, LaBlackie o Nathy Peluso como referentes para encontrar las distintas voces de Ouineta.

Estética post Y2K, sonidos que nos evocan hasta la intro de Los Magos de Waverly Place, y videoclips que rescatan y trabajan las modas para ser tendencia; pero nostalgia la justa. Todas las referencias líricas al universo de su adolescencia desaparecen. “Soy una persona muy nostálgica, pero este disco responde mucho a mi contexto actual. He estado muy centrada en el presente y en lo que estaba moviendo. Los 2000 me encantan, y me han influido muchísimo, pero esta vez de una manera más estética que narrativa. No es un álbum que mire al pasado, no hace una introspección de cómo me sentía entonces como había hecho hasta ahora”. De ahí que sienta que, en el disco, “aunque haya muchos momentos punzantes o intensos, también hay mucha vulnerabilidad. Hay canciones que parecen risas o agresivas, pero en realidad están contando algo íntimo, mostrando distintas capas de mí misma. Cada tema tiene su energía: cachonda, enfadada, sensible o más random, y eso refleja quién es Ouineta hoy. Es una presentación completa de mi proyecto, de mi identidad artística, de mis formas de expresarse y de jugar con los límites de la música”. Ahora lo que más le emociona es pensar en el directo, conseguir la verificación sobre las tablas “Podría ir sobre seguro e ir tirando hits uno tras otro, pero el disco pide algo distinto a lo canónicamente pop, Quiero conectar con el público y entregarles este disco al cien por cien”.

 

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