Cuando se cierran todos los caminos, es momento de empezar de nuevo. Ryan McPhun, alma máter de The Ruby Suns, se mudó de Auckland (Nueva Zelanda) a Oslo (Noruega) tras una ruptura sentimental en 2010. Pero “Alexander” (Sub Pop/Music As Usual, 12), su cuarto trabajo, en lugar de enfrentarse al pasado, mira al futuro con sintetizadores y épica pop. Melancolía, sí, pero también la esperanza de tenerlo todo por delante. Según nos comenta vía e-mail, iba a llamarse “Boy”, pero como “ese maldito grupo irlandés nos robó el título”, tuvo que contentarse con una broma privada de su círculo de amigos. “Alexander es ese chico joven e ingenuo que tiene todo por aprender”, nos explica. La agitada vida reciente del compositor está ahí: “Mis cambios han dictado muchas de las canciones. Hay algunas sobre la separación y sus secuelas, ¡pero también sobre nadar en ríos helados!”.
Trabajar con teclados “ha sido totalmente deliberado. Quería hacer un disco puramente pop. Antes me había contenido, pero esta vez lo tenía más claro”. Su amor por los sonidos sintéticos viene de lejos. “Siempre me han fascinado. Lo que más me ha influido es lo que escuchaba de niño en casa: Hall & Oates, Phil Collins, Michael Jackson… De alguna manera, cierro el círculo. Puede sonar a tópico, pero hay pocas cosas más verdaderas que la infancia”. En cuanto al sonido expansivo y emocional, influido también por la diva sueca del techno-pop Robyn, McPhun no puede estar más satisfecho del trabajo en las mezclas de Chris Coady (Beach House, Grizzly Bear). Termina confesando que el corte “Desert Of Pop” se refiere, como tememos, a que “no hay muchas cosas que me emocionen en el pop actual”. Lo que le encantaría es tocar en algún festival español veraniego con el formato de trío con el que va a girar en Estados Unidos y Europa. “Será la formación más directa en mucho tiempo y estoy loco por empezar”.
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