Cuando descubres que Cristóbal Colom sólo tiene veintitrés años da como cosa. Y eso es porque se trata de la cabeza pensante detrás de Mañana, banda de Sevilla que mira a la americana de frente y cuyo primer disco te sacude el corazón al tiempo que lo alivia y reconforta. “Aunque suene un poco prepotente creo que lo que hacemos nosotros en castellano probablemente no haya nadie haciéndolo ahora mismo; a lo mejor sí que hay gente que hace algo parecido en inglés, este rollo como de rock folk pop americano, o lo que sea”. Lo que sea es una sorpresa de las buenas, aunque una sorpresa relativa, porque “A ver quien llega antes al fin” llega después de dos maquetas premonitorias que sirvieron a Cristóbal para unir fuerzas a la hora de seguir adelante con el proyecto y llegar a la formación fija que son ahora. En "Algunas causas perdidas" (2007) y "El fuego en casa" (2008) ya estaban presentes, de alguna forma, todos los elementos que ahora destacan en el álbum, por ejemplo, la importancia de unas letras que olvidan los estribillos en favor de la narración y que ahora parecen adquirir un matiz más personal. “En el disco hay mucho de mí pero casi todo está exagerado, desvirtuado o modificado. Quizás hay un tema que sí es más literal pero no lo desvelo, que luego se ofenden las terceras personas. De todas formas no hay muchas canciones de amor, quizás dos o tres. Yo creo que si de algo habla el disco es de aceptar las cosas, superarlas y cambiar, pero no tiene porque ser sólo aplicable a las relaciones personales”.
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