Nos sentamos a charlar con Alberto, Mikel y Sean, los front-man de Miss Caffeina, Izal y Second respectivamente, en un ambiente de camaradería. Se han escuchado y se gustan mutuamente, han coincidido entre bambalinas y no ponen demasiadas pegas cuando se les dice que tienen puntos en común en su sonido, aunque sí se muestran sorprendidos por la idea de juntarles en una portada (“Para mí sí ha sido una sorpresa total, pero me parece muy positivo que MondoSonoro abra este debate”, dice Sean). “Sí, sí, seguro que si nos ponemos a lanzar nombres de grupos que nos han inspirado coincidimos en muchos”, arranca Mikel. “En el fondo musicalmente somos muy diferentes, pero tenemos algunos puntos en común muy claros”, añade Alberto. Preguntamos qué puntos son esos y Sean entra al trapo: “Para empezar, el circuito de conciertos, el escaparate en el que nos movemos. Y también el haber empezado por nuestros propios medios. Nosotros ahora tenemos otros apoyos (Warner, igual que Miss Caffeina), pero cuando empezamos nos hacíamos nuestras grabaciones, nuestros videoclips, invirtiendo mucha pasta, apostando mucho sin tener ninguna garantía, y ganando público muy despacio, bolo a bolo. Incluso en los festivales. Yo, que llevo más tiempo que ellos, sé que hace seis o siete años esta misma música que ahora encabeza carteles no era tan valorada. Estábamos en tierra de nadie, y ahora esa tierra es tierra de muchos”.
Los tres coinciden en que primero Internet (algo que Los Planetas, Lagartija Nick y demás coetáneos no tenían en sus comienzos) y después el éxito de Vetusta Morla ayudó a hacer visible esta escena, pero en el tema del sonido es más difícil extraer conclusiones claras. Les lanzamos la idea de un pop-rock que huye de lo predecible y lo obvio, pero también de lo intrincado y de las estructuras de digestión pesada, y que no tiene reparo alguno en poner al gran público en su mirilla. “Yo creo que los tres grupos hacemos lo que nos sale -argumenta Mikel- pero en nuestro caso sí que es verdad que nos paramos un poquito los pies cuando algo está saliendo ininteligible”. “Estamos en esa delgada línea que separa el pop de otra cosa, que no sé qué es”, dice Alberto, que además añade: “Por otra parte, cantar en español marca mucho”. Un importante inciso, que nos recuerda la actual oleada de bandas que se pasan al castellano… ¡goodbye english! “Lo que más tenemos en común es que hacemos lo que nos sale de las narices y hemos tenido la suerte de que a la gente le guste y podamos dedicarnos a esto”, dice Mikel. De pronto, Sean dice casi involuntariamente la palabra “indie” y Mikel interviene: “Mmm, de todos modos, es que se habla de indie como si fuera un género, cuando no es más que una forma de gestionar tu trabajo. Hay death metal indie, por ejemplo”. Por alusiones, Alberto contesta: “Ya, pero es lo de siempre: cuando fichas con una multinacional ya no eres indie… yo es que no sé a qué se refieren cuando dicen indie”. El cantante de Izal echa un amistoso capote: “Indie es todo lo que se hace con independencia creativa, con control sobre tu carrera”. Pero es Sean quien pone los puntos sobre las íes, no sin una buena dosis de socarronería: “Nada, nada. Indie es todo aquel que nunca podrá comprarse una isla desierta”.
En Izal todos están profesionalizados al tiempo completo, igual que en Second, pero los miembros de Miss Caffeina sí mantienen sus trabajos “normales”, por ahora. Ya más relajados, sin grabadora de por medio y con un par de cañas en el cuerpo, parecen tres colegas de toda la vida. Contándose experiencias, proyectos (qué pena el off the record…) y hasta compartiendo consejos. No vean lo atentamente que escuchaba Mikel las historias de las giras suramericanas de sus compadres… Pero volvamos a la charla, porque precisamente de ahí, de la necesidad de disponer de mayores recursos para crecer, surgió el siguiente punto en la conversación: el fichaje por multinacionales. “Pensar que una multinacional te va a cambiar es algo absurdo”, dice Mikel, el único de los tres que sigue autoeditándose. “Lo que no quieren las discográficas bajo ningún concepto es arriesgar. Por eso, si te cogen, ¿para qué van a querer cambiarte?”. Alberto opina que los grandes sellos saben que “si metes a mucha gente en una sala por algo será. Ellos no son tontos y no van a desaprovechar todo el trabajo que tú has hecho por tu cuenta”. Sean cuenta la historia de Second al respecto: “Nosotros sentamos unas bases con la discográfica, y en nuestro caso respetaron todo. Hemos tenido suerte”. Pero Mikel contesta suspicaz: “No sé, creo que siempre hay cierto riesgo, porque tú puedes hablar lo que sea, firmar lo que sea, y que luego tengan en la manga ciertos recursos de los que se pueden valer para montarte reunión y gabinete de crisis si su opinión difiere de la tuya”. Aludido, Sean da la réplica: “¿Sabes? En el fondo todo esto depende muchísimo de la persona con la que trabajes. La discográfica es un ente, y sus trabajadores son personas que están mano a mano ahí contigo. Si tú les respetan y ellos te respetan, lo normal es que todo vaya bien. A nosotros siempre nos han dejado decidir, te lo digo en serio. Y muchas veces sus consejos no nos han venido nada mal”. Alberto cuenta que a Miss Caffeina los dejaron completamente a su bola. “Igual a Warner le sienta mal que diga esto… pero es que ni se pasaron por el estudio cuando estábamos grabando el disco. Y a nosotros no nos extrañó ¿eh? Habíamos quedado precisamente en eso. Por eso digo que es verdad que prefieren no tocar lo que ya funciona”.
Así que, según ellos, no es cierto eso de que venderse a una multi signifique que automáticamente tu música vaya a ser más comercial, como muchos piensan. “Sí, es cierto -espeta Mikel- que nos movemos en una escena alternativa en la que existe un rechazo sistemático a todo lo que mete mil personas en una sala, independientemente de lo bueno o malo que sea. Hay gente que tiene ese prejuicio de ‘si esto le gusta a mucha peña, es porque es malo. Porque yo estoy por encima de toda esa masa’. Algo lamentable. Son personas que quieren sentirse especiales porque escuchan esto o aquello, pero tiene que ser algo que nadie más escuche. Y hay veces que sus grupos no cambian en absoluto pero crecen en audiencia, y pasan a odiarlos. No tiene ningún sentido”. Alberto está de acuerdo: “Sí, es como si quisieran exclusividad. Cuando algo es un pelín masivo, ya no es tu grupo”. A modo de conclusión, tres preguntas quedaron en el aire: ¿Deberíamos recuperar la etiqueta “alternativo” para esta vertiente del pop, y restringir “indie” al método de trabajo? ¿Lo de ser indie no es blanco o negro, sino que hay varios grados de independencia? ¿Qué pasaría si una de estas bandas sonase mañana en los 40 Principales?
Tuttavia degli effetti caaolterlli li ha, sebbene non siano quelli indicati dall'email. Lo chiesi personalmente alla mia prof di chimica e biologia, che mi rispose che la taurina ha delle ripercussioni a livello ormonale (fa aumentare la produzione di feromoni, se non ricordo male), sebbene di poco conto. Ovvio che chi ne fa largo uso potrebbe andare incontro a dei problemi... U_U