El renacimiento al que alude el último álbum de los de Ohio (primero para Nuclear Blast en Europa y Ferret en Estados Unidos, tras su paso por Roadrunner) es una paradoja, una colisión de ideas entre ese trasfondo de esperanza que destila el título de su más reciente obra y lo angustioso de los temas que comprende. “Es una especie de subrayado, en especial en lo que respecta a las voces de Mark (Hunter). Es un disco con un sentido muy oscuro, pero al mismo tiempo demuestra la superación respecto a esa situación a base de perseverar, una especie de actitud que dice ‘¡que os jodan!’, dirigida a toda aquella gente que se ha estado burlando de nosotros, demostrando así donde estamos.
| "En el pasado se nos veía cabreados pero ya no cabalgamos a lomos de furia" |
Es una especie de renacimiento para el grupo en general, una resurrección tras salir de nuestra antigua compañía, el hecho de contar con un nuevo productor y también con una persona nueva a cargo de las mezclas. Por primera vez hemos escrito un disco sin estar en una discográfica ya que estábamos sin contrato durante el proceso de composición, así que ha sido bonito no tener ningún tipo de presión y por ello hemos tenido mucha determinación. Si te fijas en los títulos ves que tienen un poso oscuro, demuestran a través de lo que hemos tenido que pasar y que ahora estamos en un lugar mucho mejor y también reflejan hacia adonde vamos”, confiesa Matt DeVries, guitarra rítmica, para quien la certeza de que “Resurrection” sea un plástico sin dos canciones semejantes (tanto que hasta cada composición es un desfile de posibilidades abiertas cual libro en blanco), tiene su razón de ser en una labor de conjunto. “Creo que se debe a que Mark y yo hemos escrito más para este disco que para ‘Chimaira’. El anterior era más un concepto de Bob (Arnold, guitarra solista), aunque nosotros también escribimos algunas cosas. Sin embargo, en esta ocasión hemos sido tres de nosotros (bueno, los seis a fin de cuentas con todos nuestros sentidos puestos en el disco) los que hemos conseguido que sea más diverso y por eso al final ha resultado muchísimo más ecléctico. Creo que esa es su influencia principal y la cuestión fundamental por la cual ha terminado por resultar así”. Un sonido, una tendencia, un movimiento practicado por infinidad de grupos de su índole y generación (los nacidos a principios de esta década con el nuevo metal como norte) que, a su entender, puede ser la respuesta a una nueva forma de escribir a partir de nuevos estándares. “Es difícil de decir, ojalá. Me hace feliz que haya este tipo de música que es metal y que toma distintas influencias consiguiendo con ello hacer algo más original. Siempre vas a tomar inspiraciones que te harán sonar similar a alguna otra cosa, pero uno de los aspectos que más orgullosos nos hacen sentir es que la gente escucha nuestra música y dice: ‘Esto es Chimaira’. Así que sí, ojalá haya más grupos así en lugar de pretender ser o sonar como cualquier otra banda. No sé si esto nos lleva en alguna dirección o no, sin embargo considero que nosotros lo hemos logrado y eso es algo de lo que también se han percatado nuestros fans”. Convicción en definitiva, confianza ciega en un momento creativo de distensión destinado a hacer terapia según sus propias palabras, sin tan siquiera un tropiezo ni síntomas de anquilosamiento. “No ha habido aspectos débiles en este disco, desde el primer día estábamos muy contentos entre nosotros, los unos con los otros como jamás antes. El único muro con el que nos encontramos en la composición inicial fue escribir la primera canción y comenzar a partir de ahí. Desde ese primer día hasta el último las cosas discurrieron fluidamente y de hecho lo siguen haciendo. No hemos librado ninguna guerra ni durante el tiempo que estuvimos escribiendo ni durante la grabación, las cosas fueron de manera sorprendentemente suave. Ha habido gente que nos decía: ‘Estáis viviendo el momento de vuestras vidas y sin embargo en vuestros discos se os ve tan cabreados y miserables’. Pero eso era en el pasado y ya no cabalgamos a lomos de furia, por lo que diría que estamos en un buen momento de nuestras carreras”. Quizás esta etapa idílica sea la que les permita tener la mente lo suficientemente clara para buscar un camino propio, sin abandonar nunca los componentes del género. “En nuestro caso todo procede de la escuela del metal con muchas influencias distintas. Cada uno de nosotros compone de una marea diferente, pero pese a ello en nuestro caso todo sigue sonando a Chimaira”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.